Binner, entre los ideales progres y la alianza con el bloque sojero

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Año 4. Edición número 171. Domingo 28 de agosto de 2011
Binner, al asumir la gobernación, vetó la ley de silos. La norma proponía reubicarlos lejos de los centros urbanos por motivos ambientales y de salud. (TELAM)
Los dilemas del socialismo. El gobernador de Santa Fe lleva tercero en la lista de diputados a Omar Barchetta, quien se opuso a la reforma tributaria que el propio mandatario impulsaba en la provincia.

"Somos una alternativa real al Gobierno porque podemos llevar adelante un plan verdaderamente progresista.” El candidato presidencial Hermes Binner hizo esta declaración el martes pasado, cuando salió de la reunión de la mesa de conducción del Frente Amplio Progresista (FAP). La historia que se contará en las siguientes líneas arroja interrogantes sobre esta autodefinición, sin minimizar decisiones que tuvo el jefe del socialismo, como respaldar la reestatización de las Afjp. Se pondrán sobre el tapete hechos, fechas y nombres, que retratan el vínculo estrecho de Binner con el bloque sojero de su provincia. Una cercanía política que no es negativa per se, pero que implicó que el socialista dejara de lado medidas que eran “una alternativa progresista”.
Hermes Binner ganó la gobernación de Santa Fe el 2 de septiembre de 2007, con el 48,7 por ciento de los votos. Asumió su cargo en el mes de diciembre. La primera semana de enero de 2008, como decisión inaugural de su mandato, anuló una ley que había caído mal en las entidades patronales del sector agropecuario. La norma era la Ley de Silos. La había aprobado la Legislatura provincial un mes antes de que Binner llegara a sentarse en el sillón de la gobernación. El impulsor había sido el entonces legislador, por el peronismo, Claudio Tibaldo. El legislador había recogido el reclamo de habitantes de distintas localidades de Santa Fe, que temían los efectos que los silos de almacenamiento de porotos de soja podían producir cerca de sus casas. En aquel momento, aunque se sabía menos que ahora, ya circulaba información sobre las consecuencias que podía tener sobre la salud humana el glifosato, fertilizante preferido por los sojeros. El argumento que utilizó Binner a favor del veto fue republicano y federalista. Dijo que la ley invadía competencias que eran de los municipios.
Esta decisión fue sólo una señal de una relación que se iría profundizando con el tiempo y que tendría una de sus consagraciones en el armado de las listas de diputados nacionales que Binner presentó en las primarias del 14 de agosto. Esto se contará en su momento, todavía falta.

125 y después. La posición de respaldo a la Mesa de Enlace que asumió Binner durante el conflicto por la Resolución 125 es conocida. Menos sabido, fuera de las fronteras santafesinas, es que luego de este conflicto, Binner intentó impulsar una reforma tributaria. La ley, entre otras cosas, disponía la revaluación de propiedad rural y, por ende, un aumento del impuesto Inmobiliario Rural, que se paga por el valor de la tierra que se tiene. La medida tenía una dosis fuerte de sentido común: en la provincia de Santa Fe –y esto excede por mucho la responsabilidad de Binner– la valuación fiscal de la tierra no se modifica desde 1989 y los impuestos toman como base esa valuación.
Antes de seguir, una serie de números para que se entienda de qué cifras se habla. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, de mayo de este año, indica que una hectárea vale en la zona sur de Santa Fe, donde radica la mayor parte de la producción de soja, cerca de 15 mil dólares. La valuación fiscal de la tierra en esa misma región, promedio, es de 1.900 pesos por hectárea, menos de 500 dólares. Un ejemplo: alguien que tiene 100 hectáreas en esa zona posee un patrimonio aproximado de 1,5 millones de dólares, pero para la valuación del Estado provincial esa tierra vale 47.500 dólares. Como los impuestos se pagan tomando como base la valuación del Estado, el propietario de esa porción de tierra (que vale 1,5 millones pero tiene una valuación de 47.500) paga –según la página Web del gobierno de Santa Fe– un Impuesto Rural de 1.200 pesos por año, 100 al mes, menos de lo que gasta en viajes una persona que tiene que tomar dos colectivos diarios para llegar al trabajo.
La reforma que proponía Binner consistía en aumentar un 500 por ciento la valuación fiscal de la tierra. El promedio provincial (no el de la zona sur, que es más caro) subiría de 530 pesos la hectárea a 2.320. Era un cambio importante, en proporción, pero en términos reales implicaba reducir la cantidad de años luz que hay entre la valuación del Estado y el precio de mercado.
Binner empujaba esta iniciativa en la primavera de 2008. El sector agropecuario santafesino puso el grito en el cielo. Quedaron atrás los abrazos y palmadas en la espalda que el jefe del socialismo había recibido de los ruralistas por oponerse a la 125. Hubo en este proceso dos días clave, ambos fueron viernes. El primero: viernes 12 de septiembre de 2008. Binner viajó a la localidad santafesina de Casilda para participar de un acto de la industria local. Cuando llegó, cientos de chacareros lo recibieron con un camionetazo. Una semana después, el viernes 19, el gobernador recibió en la Casa Gris a varios representantes de patronales agropecuarias. La demanda unánime fue suspender el proyecto de revaluación de la tierra. Entre los referentes que participaron estaba el vicepresidente primero de la Federación Agraria Argentina (FAA). Es importante recordar este nombre: Omar Segundo Barchetta. Este dirigente había tenido un rol protagónico en los piquetes contra las retenciones móviles. Al salir de ese encuentro con Binner, Barchetta declaró: “Fue una buena reunión. Planteamos la problemática del impuesto de la tierra, pedimos suspender la revaluación y nos escucharon”.

A medida. La reforma tributaria de Binner terminó empantanada en la Legislatura provincial. Hubo, sin embargo, una actualización del impuesto Inmobiliario Rural. Se hizo “a medida” para que fuera aceptada por las patronales rurales. Fue así: se subió el tributo, pero no se tocó la valuación fiscal. De este modo se evitó que otros impuestos a la riqueza, como bienes personales, también aumentaran por el crecimiento patrimonial de los propietarios. La suba alcanzó el 200 por ciento y se incluyó en la Ley de Presupuesto 2010 de la provincia. Hay que remarcar que las cifras que se dieron más arriba, sobre lo que paga el dueño de 100 hectáreas en el sur de Santa Fe, 100 pesos al mes por una tierra que vale cerca de 1,5 millones de dólares, tiene incorporado este aumento.
Aquí se cierra el círculo que comenzó con la anulación de la Ley de Silos, siguió con el rechazo a la 125 y con la renuncia a la revaluación fiscal de los campos. Falta el nombre que vuelve a aparecer. Está en la actual lista de diputados nacionales del FAP por la provincia de Santa Fe y fue uno de los dirigentes que comandaron la movida contra la reforma tributaria del propio Binner: Omar Barchetta. Si el jefe del socialismo obtuviera en octubre la misma cantidad de votos que consiguió en las primarias, en la provincia de Santa Fe, metería cuatro diputados nacionales. Barcheta entraría cómodo, figura tercero.
Como se escribió al principio de esta nota, esta historia no invalida otras acciones del gobierno socialista, como los hospitales provinciales construidos o el respaldo parlamentario a la reestatización de las jubilaciones. Sin embargo, dispara un interrogante que sólo el tiempo contestará y será clave para la Argentina si la fuerza de Binner crece: ¿qué tan audaz es el progresismo del Frente Amplio Progresista?.

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