Modelos en pugna: timba financiera vs. producción petrolera

Los motivos por los que Chubut rechazó el plan de negocios presentado por la petrolera multinacional. La verdad sobre los supuestos megayacimientos anunciados en 2010. El nuevo modelo que proponen las provincias productoras de hidrocarburos.

Modelos en pugna: timba financiera vs.  producción petrolera
La situación de la empresa Repsol-YPF ha comenzado a oscurecerse como el petróleo. “La decisión final no podrá ser otra que la caducidad de los yacimientos”. El gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, hizo esta declaración el miércoles pasado. Se refería al área de explotación de hidrocarburos Los Perales-Las Mesetas, que representa el 8,3% de la producción de crudo de la empresa multinacional, y cuya concesión está a punto de ser revertida. Unos días antes, la provincia de Chubut había rechazado el plan de negocios que la misma compañía presentó para el yacimiento de Manantiales-Behr, que implica el 9,6% de la producción de la empresa. Chubut le dio a la compañía hasta el 19 de abril para presentar otra propuesta. Todas las áreas que se revertieron a Repsol-YPF hasta ahora, sumadas, no representan más del 7% de su producción en el país. Si se confirmara la quita de las dos zonas que se acaban de mencionar, y se las sumará a las anteriores, la petrolera perdería alrededor del 27% de su producción total en la Argentina. Esto profundizaría de un modo drástico lo que hasta ahora fueron decisiones que tuvieron más impacto político y mediático que económico. Botón de muestra. Una alta fuente del Ministerio de Hidrocarburos de Chubut habló con Miradas al Sur. Explicó los detalles del plan presentado por la petrolera y los motivos de la casi inevitable reversión. El hecho sirve como botón de muestra de lo que está pasando en todo el país. El lunes 12 de marzo del 2012, Repsol-YPF presentó su plan anual para el yacimiento Manantiales Behr. Lo hizo en el Ministerio de Hidrocarburos chubutense, que es la autoridad de aplicación de las concesiones hidrocarburíferas de esa provincia. El eje central del plan consistía en una reducción de la inversión, que sería tres veces menor a la que se había hecho durante 2011 en la misma zona. “Propusieron proyectos para 100 millones de pesos, mientras que el año pasado habían llegado a invertir casi 300 millones”, explicó la fuente que habló con este medio. Estos recortes, como es lógico, afectaban varias cosas. Una de ellas era que la petrolera preveía “utilizar un 59% menos de equipos de torre”. Este último dato es central para entender la multiplicidad de efectos que tiene en las provincias petroleras la reducción de la inversión por parte de las empresas. Los impactos más visibles son una posible caída de los niveles de producción y de reservas, pero hay otros. Los mencionados equipos de torre se utilizan para la perforación de las áreas de explotación y exploración. Las grandes compañías subcontratan esta tarea con empresas más pequeñas. Por ende, reducir la cantidad de equipos que se utilizan podría terminar afectando toda la economía provincial. “Si las petroleras dejan de contratar a las otras empresas y compran menos insumos, todas las firmas que giran alrededor de esta industria se ven empujadas a echar personal. Esto puede terminar provocando un problema social que se sumaría a la caída de la producción, que implicaría para el Estado provincial tener menos ingresos por regalías”. Timba vs. exploración. Repsol-YPF produce hoy un 40% menos de petróleo que en 1999 y sus reservas retrocedieron un 52%. La caída se explica, en parte, por la falta de inversión en exploración para encontrar nuevos yacimientos. Esta falta de inversión, a su vez, tiene que ver con las prioridades de negocios de la empresa. No se trata solamente de los destinos a los que envían las utilidades, sino de operaciones financieras que consiguen ganancias sin necesidad de utilizar una perforadora ni un trabajador. Hay un ejemplo paradigmático de cómo funciona el mecanismo. Sucedió hace unos 16 meses. El 7 de diciembre del año 2010, la petrolera hizo un anuncio con bombos y platillos: el hallazgo de un megayacimiento de gas en la provincia de Neuquén, ubicado en el área bautizada con el nombre de Loma de la Lata. Para comunicar el descubrimiento hubo un acto en el anfiteatro que la empresa tiene en su edificio de Puerto Madero. Estuvieron presentes, entre otros, la presidenta Cristina Fernández, el entonces gobernador santafesino Hermes Binner, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y el líder de la CGT, Hugo Moyano. Sebastián Eskenazi, vicepresidente ejecutivo de la petrolera, dijo en ese evento: “Esto abre interesantes perspectivas para el desarrollo del país. Con los niveles de consumo actuales, este nuevo yacimiento amplía el horizonte de reservas de gas de 6 a 16 años”. El efecto financiero de este anuncio fue inmediato. Sólo ese día, las acciones de la compañía treparon en la Bolsa de Buenos Aires un 5,2 por ciento y en la Bolsa de Nueva York el papel llegó a valer 51 dólares, un mes antes valía alrededor de 40. Pero el dato más significativo es que dos días después del anuncio, (recordemos que se había hecho el martes 7 de diciembre del 2010), la empresa Repsol, que todavía controlaba el 85% de las acciones de la petrolera, informó que iba a vender el 15% de las acciones en los mercados de Buenos Aires y Nueva York. El negocio estaba cerrado. Lo que no trascendió en los medios en la proporciçión de que lo que se acaba de contar es lo que descubrieron los gobernadores de la Organización Federal de Provincias productoras de Hidrocarburos (Opefhi) un año y pico después. La Opefhi le pidió a principios de este año a la empresa que demostrara cuántas reservas certificadas tenía de aquellos megayacimientos. Repsol-YPF contestó que sólo tenía el 4%. Es decir que el negocio financiero se hizo sobre la base de un hallazgo que por ahora resulta falso o, cuanto menos, inflado. “Desde que se encuentra el recurso hasta que se comprueba la factibilidad de explotarlo y transformarlo en reservas pasa un tiempo –explicó el funcionario del Ministerio de Hidrocarburos chubutense–. Lo cierto es que cuando pedimos que nos digan exactamente el nivel de reservas certificadas nos encontramos con una cifra irrisoria. Esto se presta para sospechar que la empresa está más metida en el negocio financiero que en otra cosa”. Más allá de lo que diga el funcionario, alcanza con mirar las cifras de la evolución de las reservas de gas en la Argentina, que cayeron más de un 50% desde el año 2000 hasta hoy. Modelos posibles. El caso de Chubut puede servir también como botón de muestra de las posibles salidas para la encrucijada de la situación de los hidrocarburos en la Argentina. La provincia le quitó a mediados de marzo a Repsol-YPF las concesiones para la explotación de las áreas El Trébol-Escalante, Cañadón Perdido Campamento y Central-Bella Vista Este. Estas zonas volverán a licitarse el próximo martes. Lo anaunció ayer el gobernador chubutense Martín Buzzi. Pero el esquema al que apuesta la provincia es distinto al que se conocía hasta hoy. “Vamos a convocar al capital privado porque el Estado no cuenta con los recursos financieros para las inversiones que hay que hacer. El aporte que hará la provincia son las reservas, que ahora le pertenecen. La licitación la realizaremos proponiendo un esquema mixto, una UTE”, remarcó el funcionario. También explicó cómo sería el esquema accionario. La empresa estatal chubutense Petrominera controlaría el 40% de las acciones y el 60 restante se repartiría entre los inversores privados. Pero hay un dato para tener en cuenta en el funcionamiento del directorio. Los representantes públicos tendrían poder de veto sobre cualquiera de las decisiones de la compañía. Ejemplo: si el directorio estuviera formado por cinco miembros, el Estado tendría 2 y los privados 3. Pero esa mayoría no serviría para imponer decisiones porque los dos que responden a la provincia las pueden vetar. “El único modo de funcionar será buscar consensos”. Sobre las perspectivas a nivel nacional, la misma fuente remarcó: “Es necesario que YPF cambie de accionistas y tenga una conducción distinta. Entre los nuevos dueños puede estar el Estado Nacional y también las provincias productoras. Lo concreto es que la empresa necesita estrategias con criterios de producción de hidrocarburos y no de especulación financiera”. El futuro inmediato de la compañía multinacional parece estar signado por seguir perdiendo áreas de explotación. A las que se mencionaron al principio de esta nota se agrega la quita de Ñirihuau, ubicada a 20 kilómetros de Bariloche. Su peso en los niveles de producción de la compañía es ínfimo, pero el dato político y los motivos de la reversión no. El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, anunció esa quita el miércoles pasado. El motivo que esgrimió es el mismo que pusieron sobre la mesa Chubut, Santa Cruz, Salta y Mendoza. Weretilneck declaró: “De los 17 millones de pesos que se habían comprometido a invertir no pusieron uno solo”. El proceso sigue su curso.