Entrevista. Andrés La Blunda. Secretario General de Kolina

“Somos absolutamente orgánicos a Cristina”

Entrevista. Andrés La Blunda. Secretario General de Kolina
El 20 de abril de 1977, un grupo del Ejército irrumpió en un departamento de la localidad de San Fernando y se llevó a una pareja. Su pequeño hijo fue dado en adopción, pese a que las Abuelas de Plaza de Mayo y sus familiares habían solicitado al juez el cotejo de la documentación. Pasaron siete años para que las Abuelas pudieran recuperarlo. Andrés La Blunda Fontana hoy es un hombre. Con sus 35 años es secretario general de la Corriente de Liberación e Integración Nacional (Kolina), que conduce Alicia Kirchner. “Somos absolutamente orgánicos. Nuestra estrategia es conducida por Cristina”, respondió La Blunda para explicar el alineamiento incondicional de muchas de las organizaciones kirchneristas. –¿A qué y a quiénes apuntan desde la corriente? –Kolina es una corriente política que pretende generar cambios. Somos parte de la alianza del Frente para la Victoria. La conducción es de Cristina Fernández de Kirchner y nuestra referente inmediata es Alicia Kirchner. Desde Kolina fortalecemos, apuntalamos y consolidamos el modelo de país que comenzó en 2003. Kolina tiene libertad condicional. Cristina está legitimada con el 54% de los votos. –¿Cómo es la relación de Kolina con otras agrupaciones, como por ejemplo La Cámpora? –No tenemos una línea única hacia las diferentes organizaciones juveniles del kirchnerismo. Con La Cámpora, con quienes nos entendemos como primos hermanos, tenemos metodologías similares, pero con la diferencia de que Kolina interpela y sale como un canal de participación que implementa acciones que no están únicamente dirigidas hacia la juventud. Kolina aporta espacios de debate, de participación e inclusión política. La primera etapa, con Néstor, fue más de planificación económica y social, producto de la crisis profunda en la que estaba nuestro país. En 2008, notamos que la política comienza a ser una herramienta de participación masiva, pero para poder hacer un ejercicio específico y más concreto de esa militancia había que crear los dispositivos políticos que la canalizaran. Kolina viene a ser un puente entre la militancia, la participación y el proyecto nacional que conduce Cristina. –¿Qué alcance territoral tiene Kolina? –Está presente en todas las provincias del país. Como partido político tenemos reconocimiento en más de 12 provincias del país. Es una corriente política que intenta profundizar el proyecto nacional y presenta propuestas electorales en los distritos que hoy no acompañan ese proyecto. Como corriente política intentamos obtener poder político territorial a través de la postulación de candidatos que posean una fuerte legitimidad y representatividad. En los distritos donde existe un referente político de peso que apoya el proyecto nacional, ahí Kolina fortalece esa representatividad. No hay proyecto local si no hay primero uno nacional que garantice todas las variables para la transformación. –¿Qué tan amplio es el arco de relaciones políticas de la agrupación? –Como decía, con las organizaciones que están dentro del kirchnerismo el diálogo es permanente. También, de hecho, hay participación gremial y diálogo con la militancia que viene de los sindicatos. Además, Kolina tiene un frente universitario nacional que se lanzó hace un año. Allí estuvo el ministro de Educación, Alberto Sileoni, quien también forma parte de la mesa nacional de conducción de Kolina, al igual que la compañera Débora Giorgi (ministra de Industria). La corriente sindical, más allá de sus internas, responde a la conducción de Cristina y nosotros sabemos que el Gobierno trabaja para los trabajadores. Entendemos que los trabajadores son parte de este proyecto. Dentro del movimiento sindical se está dando un reacomodamiento que se reflejará el próximo 12 de julio, cuando la CGT concrete mediante el voto de sus congresales la elección de una nueva conducción. Ahí se determinará cómo será la relación con nosotros. –En las décadas del ’60 y del ’70, pero también en los ’80, los movimientos juveniles mantenían discrepancias con los dirigentes políticos que formaban parte del partido, porque consideraban que se habían apartado de los postulados de la militancia. ¿Cómo es hoy la relación entre militancia y dirigencia? –Somos absolutamente orgánicos. Nuestra estrategia está siendo conducida por Cristina y sabemos que es lo mejor para la etapa política que estamos transitando. Entendemos generacionalmente que ése es el camino y que somos el instrumento político. Somos herederos de Perón, Evita, de los 30.000 compañeros desaparecidos, de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo y encontramos en Cristina la conducción natural de este movimiento. –¿Qué dificultades o tensiones se manifiestan entre la gestión y la militancia? –Nosotros gestionamos y militamos. Uno es militante toda la vida. Si se tiene la posibilidad de ocupar un lugar en la estructura estatal, es decir, de gestionar, entendemos que militar el Estado es militar el proyecto colectivo. Sabemos que en el Estado se dan las máximas aspiraciones. Se puede estar militando y gestionando para lograr una transformación nacional y popular más inclusiva. Una distribución más equitativa y justa de la riqueza.