El futuro ya llegó hace rato

Primer festival Buenos Aires Creative Commons.

La consigna de la primera edición del Festival de Cine Creative Commons fue “Dejá que tu película ruede libre”. La programación incluyó obras cuyos derechos de reproducción se encuentran liberados por sus creadores como el documental ¡Copiad, malditos!, de Stéphane M. Grueso –primer contenido bajo licencia Creative Commons (CC) que se emitió en Televisión Española– y las películas argentinas Mi fiesta de casamiento, de Horacio Muschietti; Stephanie, de Maximiliano Gerscovich –la primera película nacional estrenada en internet, en el portal Cuevana–, y el corto documental Viaje a la tierra del quebracho, de Manuel Quiñones. “Hoy se está haciendo historia a diario, por eso hay que estar atentos y generar acción entre las personas. Esa es la metodología de liberación, que es lo que hoy está en juego: la libertad, el futuro”, dijo Claudio Bernárdez, organizador del festival que se realizó en el auditorio de TEA Imagen del martes al viernes pasado. En la mesa debate que abrió el juego participaron Mario Pergolini (Vorterix), Alberto Quevedo (Flacso), Julio Raffo (Legislador por Caba, Proyecto Sur), Rodolfo Hamawi (director de Industrias Culturales de la Nación) y Ricardo Ramón Jarne (Cceba, director), entre otros. Los organizadores expusieron que el objetivo del festival es “generar un espacio abierto y participativo para intensificar la reflexión, instar a la generación de un debate democrático de ideas, cruzar experiencias y desarrollar propuestas concretas con el fin de ser convertidas en ley para salvaguardar nuestro futuro inmediato pensado desde nuestra soberanía y en clara oposición a todo intento de dominio, haciendo prevalecer lo social, lo cultural y humanístico ante los intereses económicos. Las licencias Creative Commons (CC) permiten “legalmente” a los artistas compartir sus obras a través de internet con todo aquel que las desee usar, siempre y cuando se guarden los derechos morales de la autoría y creación, logrando de esta manera que se alcance una difusión mucho más amplia al eliminarse a los intermediarios de la distribución. Esta es una política que va en contra de las iniciativas que suelen proponer los Estados nacionales y las grandes corporaciones dedicadas al negocio del entretenimiento que no están dispuestos a perder el control así como así. En ese contexto es que surgen leyes como la española Ley Sinde en España, o las conocidas Sopa (en castellano: Acta de Cese a la Piratería en Línea) y Pipa (Acta de Protección de la Propiedad Intelectual) en los Estados Unidos. Este festival es de naturaleza itinerante y ya se realizó en Madrid y Barcelona (donde lleva dos ediciones), Medellín y Barranquilla en Colombia. En Buenos Aires, ya se habían realizado algunas experiencias como es el caso del Festival Fábrica de Fallas, el Festival de Cultura Libre y Copyleft en FM La Tribu que lleva cuatro ediciones en la Ciudad. En uno de sus cronogramas, los organizadores del Fábrica de Fallas imprimieron un texto del grupo francés Tiqqun junto al cronograma que pinta el clima de la discusión sobre la mesa: “Vagamos entre las ruinas de la civilización. Y precisamente porque se encuentra en ruinas, no nos será dada la posibilidad de enfrentarla. Es una guerra bien curiosa ésta en la que nos hallamos comprometidos. Una guerra que requiere que se creen mundos y lenguajes, que se abran y ofrezcan lugares, que se constituyan hogares, en medio del desastre”.