¿Elecciones anticipadas en España?

Año 4. Edición número 161. Domingo 26 de junio de 2011
El presidente Rodríguez Zapatero rechaza adelantar las elecciones generales previstas para marzo del próximo año.

José Luis Rodríguez Zapatero rechaza adelantar las elecciones generales –previstas para marzo de 2012– y ha dado instrucciones expresas a los barones de su partido, el Psoe, para que cierren filas con ese discurso. Pero no todos lo han obedecido, más de uno ha reconocido públicamente que tal vez un adelanto sería lo mejor.
Tras la rotunda derrota del Psoe en las elecciones municipales y regionales del pasado 22 de mayo, el opositor Partido Popular ha arreciado con sus demandas para que Rodríguez Zapatero dimita y convoque a elecciones anticipadas. Máxime cuando el presidente ya ha anunciado que no se presentará a su reelección, sino que apoya decididamente la candidatura de su segundo, el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Ya no es sólo la derecha, sino también buena parte de la izquierda parlamentaria, que entiende que no tiene sentido que Rodríguez Zapatero alargue la agonía de su Gobierno, que ya es algo insalvable.
Desgastado por una crisis económica que ha hecho que España tenga hoy el número de desempleados más alto de toda la Unión Europea, cinco millones, más del 20% de su población activa, el Gobierno de Zapatero viene acelerando en el último tiempo la aprobación de distintas reformas, económicas, laborales, de pensiones, confiado en que con ello logrará calmar a los mercados y recuperar la economía. A partir de esa suposición, a todas luces irrealista, ZP estima supuestamente que esa recuperación le permitiría aflojar la política de ajuste que ha aplicado en el último tiempo, con lo cual podría volver a contar con el apoyo de esos millones de trabajadores, jubilados y otros sectores afectados, electores que fue perdiendo por el camino. Como perdió el apoyo de la izquierda parlamentaria, que después de secundarlo durante su primer mandato en todas las reformas que le dieron un perfil claramente progresista y rupturista, se negó a seguirlo en su sometimiento a los dictados del FMI, del Banco Central Europeo y los mercados, a su política claramente neoliberal.
La mayoría de la población parece ver esa carrera contra reloj del presidente como algo patético, algo que, en definitiva, no logrará salvar al Gobierno y que dejará el terreno más allanado para su sucesor. El nuevo Gobierno salido de las urnas, no será ya socialista, según coinciden todas las encuestas desde hace meses, sino del Partido Popular, dirigido por Mariano Rajoy, el mismo partido que bajo el liderazgo entonces de su predecesor en el cargo, José María Aznar, metió a España en la guerra contra el terror de Bush en 2003 y, a partir de ahí, en blanco prioritario de Al Qaeda.
Políticos de la oposición –e incluso del propio Psoe–, columnistas de medios de comunicación españoles y corresponsales extranjeros acreditados en España, empiezan a especular con que José Luis Rodríguez Zapatero no podrá resistir semejante presión y que, finalmente, tendrá que resignarse a convocar a elecciones anticipadas, a su pesar. La fecha más probable de la que se habla, otoño europeo, noviembre.

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  • José Luis Rodríguez Zapatero no aguantó ya más la presión interna y externa y dijo ¡Basta! En contra de lo que sostenía hasta pocos días atrás, finalmente sí convocará elecciones anticipadas. Será para el próximo 20 de noviembre, en vez de marzo de 2012, como estaba previsto. Un día muy especial el elegido para la contienda electoral. El 20-N es nada menos que aniversario de las muertes tanto del dictador, Francisco Franco, como del líder de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. Un tradicional día de actos y marchas de la ultraderecha nostálgica española.

  • Que nadie cuestione la capacidad de España para salir de la crisis”, dijo José Luis Rodríguez Zapatero, tratando de convencer y convencerse a sí mismo, al hacer balance de su gestión al frente del Ejecutivo.
    En el último debate del Estado de la Nación en el que participará como presidente, Rodríguez Zapatero se empeñó a fondo para dar una imagen de firmeza y esperanza en el futuro. No lo tenía fácil.

  • Un día como hoy, hace 75 años, pocos meses después del golpe militar contra la II República y el comienzo de la Guerra Civil en España, moría en Alicante ejecutado por un pelotón republicano José Antonio Primo de Rivera, fundador de la ultraderechista Falange Española e hijo de dictador, el general Miguel Primo de Rivera.
    Un día como hoy también, pero hace 36 años, moría enfermo en su lecho en Madrid el general golpista Francisco Franco, tras conducir con mano de hierro una dictadura que desangró España durante casi cuatro décadas.

  • José Luis Rodríguez Zapatero ya camina (y gobierna) directamente sin red, solo, sobre una cuerda, a metros de distancia del suelo, valiéndose únicamente de una vara para mantener el equilibrio. Es un verdadero funambulista.
    Sin una mayoría parlamentaria suficiente, había logrado hasta ahora sacar adelante importantes reformas sociales sólo gracias al apoyo de los aliados de la izquierda estatal (Izquierda Unida), y a los de la izquierda nacionalista catalana (ERC), navarra (Nafarroa Bai) y gallega (BNG), pero esa etapa parece acabada.

  • A pocos meses de la fecha en que dejará el poder, el presidente español no deja de dar sorpresas. Si en los últimos años ha ido haciendo concesión tras concesión a “los mercados”, a la derecha política y económica, lo de estos días ha sido directamente arrodillarse ante ellos.

  • Acosado por un lado por los mercados, el FMI, el Banco Central Europeo, la patronal española y la oposición del derechista Partido Popular y, por otro, por los sindicatos y la ciudadanía cada vez más irritada, Rodríguez Zapatero ha movido las fichas. Inesperadamente, ha hecho el mayor cambio en su Gabinete desde el inicio de su primer mandato, en 2004.