ADN Historias de aparecidos

Año 5. Edición número 201. Domingo 25 de marzo de 2012
Enmarcada dentro de la Semana de la Memoria por la Verdad y la Justicia, esta muestra de fotografía conceptual busca dejar atrás el olvido a través de la imagen y las palabras. Es acerca de la memoria, relacionada con el secuestro, la desaparición, la apropiación y localización de menores durante la dictadura militar. La idea central del trabajo es la búsqueda del familiar y la recuperación que se logra con la tenacidad, quebrando el muro de silencio. En el Museo de la Reconquista de Tigre, hasta el 8 de abril. Padre Castañeda 470, de miércoles a domingo de 10 a 18.

1. “Loco, nunca tiré tantas piedras en mi vida.”
Marcos participó junto al grupo de motoqueros que enfrentaron a la policía con sus motos y sus piedras, en las manifestaciones contra el gobierno de Fernando de la Rua, en diciembre de 2001.
“Tengo sangre, me corre sangre por el cuerpo, si veo algo que está mal salto, si veo a un motoquero tirado lo ayudo, esté donde esté.” Imagino que es esto lo que lo vincula a su pasado.
Marcos Suárez fue secuestrado el 10 de diciembre de 1976 junto a su padre, Hugo, quien lo llevaba en brazos. Su madre María Rosa Vedoya había sido secuestrada dos meses antes. Nada se sabe del paradero de sus padres.
Marcos apareció en la Casa Cuna sobre una camilla. Miró fijo a la enfermera que lo cuidaba y luego le sonrió. Desde ese momento ella fue su madre. Eso le contaron. También que se llamaba Gustavo y que su papá los había abandonado.
Marcos se acercó a Abuelas para buscar a su padre. Allí encontró otra historia.
Que sus padres en verdad eran Hugo y María Rosa y que él había sido secuestrado antes de cumplir un año.
Todo lo que pasó en el medio lo deberá averiguar.
La abuela Modesta Vedoya, quien lo buscó por treinta años, ya pensaba que jamás volvería a verlo.
Estela de Carlotto la llamó para avisarle que Marcos había sido localizado. Moreca pensó que ese llamado era una broma.
Cuando lo tuvo delante, sólo recordó el momento en que él la miró y le sonrió treinta años atrás, cuando sólo tenía once meses y se fue en los brazos de su padre.

Foto del centro: La Plata, Buenos Aires, 30 de enero de 2007: Marcos Suárez con su abuela Modesta Vergara de Vedoya.
Foto de la derecha: María Vedoya, secuestrada en octubre de 1976. Hugo Suárez, secuestrado el 10 de diciembre de 1976.

2. De: eugeniabarragan@hotmail.com
Enviado el: Miércoles 11 de Junio de 2003, 2:35:50 AM
Para: Martín Acosta (a_martin1642@hotmail.com)
Asunto: Al fin llegó!!!!!!

Finalmente llegó el momento esperado:
El día 4 de junio de 2003 declararon la nulidad de mi inscripción como MARIA EUGENIA VIOLETA RIVAS (qué gracioso, ¿no?) y ordenaron “la inmediata inscripción con sus VERDADEROS (porque los anteriores no lo eran) datos filiatorios”: deberé ser anotada como MARIA EUGENIA SAMPALLO BARRAGAN, hija de Mirta Mabel Barragán y de Leonardo Rubén Sampallo. Lamentablemente, la fecha de mi nacimiento es un poco arbitraria, aunque se acerca a los datos que hay sobre él.
Esto significa un gran logro para mí, porque de alguna forma mi búsqueda, que comenzó con la ayuda de mis amigas y amigos, su preocupación y paciencia, culmina por lo menos en este aspecto, el legal. Puedo decir que logré que esa mentira, que tantas veces me fue contada, tuviera un fin; que fuera evidente lo que para mí significó: un engaño repetido cada día.
Esta es otra parte de la historia, que más que búsqueda fue un encuentro.

Quería compartir esto con ustedes.
Para los que brinden, ¡Salud!
Un beso, María Eugenia Sampallo Barragán.

Los padres de María Eugenia y el hijo de Mirta, Gustavo Rojas, de tres años, fueron secuestrados el 6 de diciembre de 1977. Mirta estaba embarazada de seis meses y dio a luz a su hija estando en cautiverio. Gustavo fue entregado a su abuelo 25 días después del secuestro.
Mirta y Leonardo fueron vistos por última vez en el Centro Clandestino el Club Atlético.

Foto del centro: Abasto, Buenos Aires, 5 de octubre de 2003: María Eugenia Sampayo Barragán con su abuela Azucena Flora de
Barragán y su hermano Gustavo Rojas.
Foto de la derecha: Mirta Barragán, secuestrada el 6 de diciembre de 1977. Blanca y Ana Barragán.

3. Humberto no se acuerda nada. Todo lo que sabe se lo contaron su abuela o su padre. No recuerda el secuestro, ni lo que pasó antes. Su memoria sólo registra imágenes dentro de una furgoneta con su mamá sentada al lado. Estaba rodeada de policías. Pero Humberto no sabe si es verdad o un sueño.
El 23 de mayo de 1977, en Morón, fueron secuestrados Humberto, de dos años; su hermana Noemí, de ocho meses; Elda, su madre, y su pareja, el papá de la nena. Los chicos fueron entregados a un sastre militar, familiar de Noemí.
Humberto se confunde, le cuesta recordar datos precisos. Desde aquel día, para él y su hermana, esa fue su nueva familia. Dejó de llamarse Humberto para ser Alejandro Ferri.
Renato, el padre de Humberto, supo que tenía un hijo cuando era un preso político. Recién en 1983, cuando fue liberado, pudo comenzar a buscarlo.
Como en casi todos los casos, Humberto se enteró de repente que ese tipo que tenía delante era su padre. Noemí también recuperó su identidad y vive con el hermano de su padre.

Foto del centro: San Lorenzo, Salta, 2 de noviembre de 2001: Humberto Colautti con su padre Renato Colautti y su
perro Yuyo.
Foto de la derecha: Elda María Francisetti, secuestrada el 23 de mayo de 1977. Humberto Colautti, secuestrado el 23 de mayo de 1977.

4. “A mí me robaron, yo nací de nuevo el 25 de octubre de 2000”, dice Gabriel, quien en ese entonces se llamaba Ramiro. María, su mamá, está desaparecida desde el 11 de enero de 1977.
Ser desaparecido en la Argentina es no estar más, no existir más, no ser más.
Conocí a Adriana, hermana de María y tía de Gabriel en mi primera visita a Abuelas de Plaza de Mayo, cuando fui a pedir ayuda para mi proyecto. Yo estaba justo analizando los posibles casos a fotografiar cuando entró ella y dijo “¡Qué están haciendo con mi nene!”.
Poco conoce Adriana de lo que pasó. Nada conoce Gabriel de lo que pasó. Poco sabemos nosotros acerca de lo que pasó.
María era militante del PRT-ERP y psicóloga. Trabajaba en una fábrica y la secuestraron a la salida mientras esperaba el colectivo. Enrique, el papá de Gabriel, fue quien avisó a la familia que María había sido secuestrada. Ahora vive en Brasil.
Gabriel terminó en Pergamino, con familia sustituta y ansias de saber quién fue.
Se acercó a la religión y después a Abuelas. El análisis de ADN le confirmó quién era y de dónde venía. Hoy empieza a construir quién será.

Foto del centro: Lobos, Buenos Aires, 20 de octubre de 2001: Gabriel Cevasco y su tía Adriana Leiva.
Foto de la derecha: María Leiva y Gabriel Cevasco, secuestrados el 11 de enero de 1977.

5. “Estábamos en una plaza. Mi mamá se fue caminando hacia unos tipos. Le pusieron una capucha y la subieron a un auto. Lo hizo para que no nos secuestraran. Me lo contó mi hermana, yo tenía seis meses, Tatiana tres años pero se acuerda.”
Las entregaron a distintas familias pero el destino las juntó en un mismo hogar. Secuestradas juntas, separadas en distintos orfanatos, adoptadas separadas y vueltas a juntar en una misma familia.
“En mi familia a las mujeres se las llamó Laura. Mis padres me bautizaron Mara. Pero Tatiana dijo: ‘Mi hermana se llama Laura’. Por eso soy Laura Malena. Me gusta, a mi hija la voy a llamar Laura.”
En 1980, las abuelas descubren el caso y acuerdan un régimen de visitas con la familia adoptiva. Ellos cumplen un rol muy importante para contener a las chicas. Pero para Laura-Mara todo fue muy duro, y se le nota.
El día que tomamos las fotos en la casa de su tía, en Berisso, Mara se puso mal. Se angustió mucho y movía sus manos con mucha tensión. Le cuesta esa etapa de su vida.
Laura-Mara siente devoción por su padre, profesor de educación física y boxeador. Se impresiona con una foto de él en la escuela donde detrás se ve un cuadro del 25 de mayo que tiene unos dibujos con unas mujeres con pañuelos blancos.

Foto del centro: La Plata, Buenos Aires, 9 de agosto de 2001: Laura Jotar (Mara Laura Sfiligoy) y su tía Susana Jotar,
48 años.
Foto de la derecha: Alberto Jotar, secuestrado octubre de 1977.

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