Adopción de niños y desarmaderos

La lectura de las entrevistas a Eva Giberti y a Felicitas Elías puede hacerse con dos miradas distintas. Una muy emotiva, y quedar automáticamente sin aliento. Otra, de respeto a la autoridad que confieren el conocimiento y la práctica consecuente. Es casi inevitable que el lector deambule por ambas actitudes. No es malo que nos sacuda la realidad, pero mucho mejor si nos permite pensar.
Se me ocurría hacer un juego de palabras: quitarle la identidad a un chico de manera serial es crear un desalmadero . Del mismo modo que tener un local para desguasar autos es un desarmadero. De estos últimos conocemos muy bien, gracias a la extensa crónica policial que nos hace sentir al tope todos nuestros problemas de inseguridad . El mecanismo lo entiende un gurrumín que acceda a cualquier canal de noticias: basta tener jerarcas policiales o fiscales que hagan la vista gorda y un señor que en la puerta del negocio diga: la pieza original cuesta cien, pero tengo unas usadas por veinte. Obvio, dice el comprador, quiero la de veinte. El cliente ni piensa, en ese momento, que está financiando a cuentagotas eso que los medios llaman inseguridad. Desde ya, la recupera cuando gatillando el control remoto busca sangre en la pantalla. Cada tanto, alguna redada le pone coto a esa zona oscura que empieza en despachos públicos y se continúa hasta en adolescentes de mano de obra barata. Si no se logra más es porque, además de negocios, hay todavía una fuerte disociación que lleva a muchos a putear por la corrupción y querer conseguir todo barato. Es fácil escuchar en el bar o en el club esa frase de: antes de que ponga el capó decile al chapista que limpie la sangre del dueño anterior.
Si en vez del circuito del capó, hablamos del de niños adoptables y de sus historias en la Argentina tenemos una gama muy variada. Desde la perversa idea de algunos militares y sus socios civiles de sustraerles hijos –incluso esperando el parto en un centro clandestino– a los que después serían asesinados y tirados al mar o incinerados. En esos casos, hasta ahora se buscó básicamente en los registros de adopción. Queda, a la hora de ver la perversión de los desalmaderos , la idea de que también la inscripción como hijos biológicos pudo haber sido una política sistemática.
Si de inseguridad se trata, debería inquietarnos mucho más vivir con ONG que fabrican pibes a la medida de clientes y de religiosos que pretenden tranquilizar almas vendiéndoles los hijos de mujeres pobres a unos pobres padres adoptantes.
Si el Estado nacional se propone un paso firme en materia de identidad a través del Registro Único de Adoptantes debería dar un debate a fondo. Fíjense, la adopción de hijos por parte de parejas monoparentales levantó una polvareda bárbara. Me cansé de escuchar ese cliché de que “los chicos necesitan un padre y una madre”. Muchos de quienes se amparan en esa frase hecha prefieren no enterarse de que los jueces tienen la potestad –por ley– de entregar a un niño a quien le venga en gana. No importa que haya una lista de espera, con carpetas e informes ambientales y psicológicos. Por eso, Eva Giberti puede ir a Misiones y encontrarse con que los jueces les entregaron –hace unos años, habría que ver ahora si cambió algo– los misioneritos a los porteños en cambio de dejarlos en su territorio y en familias que se anotaron con tanta esperanza como inocencia.
Esa impunidad me hace sentir mucho más inseguro. Lo que me da seguridad es saber que Giberti y Elías están ahí, desde siempre, para que las cosas cambien. Quizá lo vean cuando sean grandes los que mañana o pasado sean parte de esas redes de desalmaderos.

Promedio: 4.7 (37 votos)
Seguinos en Twitter
Print preview icon

Otras notas

  • Eva Giberti es, quizá, la mayor autoridad en adopción de hijos en la Argentina.

  • María Felicitas Elías es Magister en Servicio Social, Políticas Sociales y Movimientos Sociales. Además de especialista en Administración y Gestión de Políticas Sociales y Licenciada en Servicio Social en la Universidad de Buenos Aires, es autora del libro La adopción de niños como cuestión social. Sus páginas, destaca Eva Giberti, “trascienden la acumulación rigurosa y selectivas de citas para plantarse ética y políticamente en la historia de la adopción” y “en la no menos significativa cuestión de la historia de la niñez en nuestro país”.

  • El marco legal para adoptar niños recién se estableció con claridad en 1985. Las falencias técnicas y morales sobre su tutela fue durante años una realidad que imposibilitó la igualdad de derechos y el allanó el camino a numerosas irregularidades que perjudicaron a los menores huérfanos. Más de diez mil son los niños que están a la espera de un hogar. A ellos los caracteriza un derecho que hasta ahora no tienen garantizado por las dificultades de adopción y sus zonas oscuras: una familia.

  • María Felicitas Elías, Lucas Rubinich, Javier Ugarte Pérez, Patricia Digilio, Graciela Palma Arizaga, Jorge Horacio Raíces Montero, Alfredo Carballeda, María Matilde Luna. Todos ellos reunidos en un libro para exponer desde distintas perspectivas, disciplinas e intereses y prácticas para concretar aportes sobre el tema que las y los convoca: la familia en la Argentina del siglo XXI.

  • No podemos seguir teniendo esta ley. Necesitamos una que proteja a los menores y que las familias desesperadas por tener un hijo no cometan maniobras ilegales porque no pueden acceder a este derecho”, dijo el martes la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al inaugurar las sesiones legislativas. “Es fundamental que el Parlamento trate una nueva ley de adopción”, instó a los legisladores.

  • Del lunes 12 al viernes 16 se de­sarrolla­rá en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de Posadas (Misiones) una serie de actividades académicas en el marco de la visita a la provincia de la doctora Eva Giberti, una de las especialistas en temas de familia y temas asociados con las diversas formas de violencia.
    La visita de Giberti comenzará el lunes 12 con una conferencia de prensa a las 10 en el decanato de la facultad misionera, mientras que por la tarde ofrecerá una conferencia magistral y abierta a partir de las 17 en el Aula Magna de las misma casa de altos estudios.