Queremos que estés tranquilo. El servicio no dejará de funcionar ni tampoco necesitás cambiar de proveedor. Cablevisión accionará para que respeten tu derecho a elegir qué servicio querés tener en tu hogar”. Estas son las palabras elegidas por el grupo Clarín, y colgadas en la página web de Fibertel, para “tranquilizar” a los usuarios.
Buscan retener a un cliente cautivo y al que brindan un servicio que dista mucho de tener la calidad de la que ellos mismos se jactan. Buscan convencerlo de que la decisión de la empresa es llegar hasta las últimas consecuencias para hacer respetar “tus derechos”. Busca ocultar que desde hace más de un año la empresa estaba infringiendo la ley al operar bajo una persona jurídica inexistente, sin licencia, y sin contar con la autorización correspondiente.
La fusión de Cablevisión con Fibertel data de 2003. La licencia para brindar servicios de telecomunicaciones había sido otorgada a Fibertel, pero el 15 de enero de 2009, antes de que se aprobara la transferencia a favor de Cablevisión, Clarín disolvió esa sociedad en la Inspección General de Justicia (IGJ).
A raíz de necesidades corporativas internas del grupo y eludiendo las normas legales existentes, Fibertel dejó de existir como persona jurídica y, mediante un acuerdo interno, el servicio de banda ancha lo pasó a prestar Cablevisión, informando de ello a la IGJ, organismo que no era el competente para autorizar el traspaso.
De este modo, con una marca inexistente en el mercado y sin contar con la autorización correspondiente por parte de la Secretaría de Comunicaciones, la empresa siguió brindando el servicio.
Todo esto terminó el jueves último cuando el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, denunció la actitud ilícita por parte de Cablevisión y anunció la caducidad de la licencia de Fibertel a partir de la firma de la resolución 100/2010.
La decisión no debe haber sorprendido a la empresa de cable del Grupo Clarín. Como antecedente a esta resolución, la Comisión Nacional de Comunicaciones informó a principios de agosto a la cablera que no podría suscribir a nuevos clientes de acceso a internet a través de Fibertel ni cambiar las condiciones de contratación de los mismos. El argumento fue que, disuelta la sociedad como persona jurídica –y absorbida por Cablevisión–, esta última continuó ofreciendo irregularmente un servicio no compatible con las normas vigentes.
Todos los medios del Grupo, portales y sectores de la oposición irrumpieron en los últimos días atacando al Gobierno por una medida “abusiva”, “ilegal”, que “atenta contra la seguridad jurídica”. El Grupo aprovechó la repercusión que logró la medida oficial para disfrazarse de defensor de los abonados y de la libre competencia. En un comunicado publicado el viernes último, Cablevisión reivindicó ser “pleno y legítimo titular de la licencia que opera con la marca Fibertel, tras la absorción societaria de esta última”. Y consideró que, con el cese de la licencia, “el Gobierno busca atacar a sus clientes, reducir la competencia y consagrar el monopolio de las telefónicas”.
Supuestos clientes huérfanos. “Se llegó a decir que hay zonas del país donde sólo existe Fibertel para prestar banda ancha y entonces los clientes se quedarían sin servicio. Esto es absolutamente mentira”, afirma Ceferino Namuncurá, titular de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC). “Es decisión de este Gobierno que si hay un lugar en la Argentina donde solamente operaba Fibertel se hará todo lo posible desde lo administrativo y lo técnico para que exista otro prestador.”
Namuncurá aseguró además que en la página de la CNC puede consultarse el listado de los operadores de banda ancha e internet, “y eso da cuenta de que el mercado no es solamente para dos o tres grandes, ni que se busca favorecer a las telefónicas”.
Entre los más de 200 prestadores de internet en el país, las cooperativas son uno de los actores que aseguran estar habilitadas para brindar un servicio de mejor calidad y a mejor precio que el provisto por Fibertel. (Ver recuadro: “Las cooperativas pueden...”)
Concentración y rentabilidad. El negocio del cable y los servicios de valor agregado son el principal instrumento de acumulación del Grupo Clarín.
La fusión de Cablevisión y Multicanal llevó a conformar la mayor red de sistemas de televisión por cable del país, concentrando el 60% del mercado del cable en el ámbito nacional y cerca del 80% si se tiene en cuenta la zona Metropolitana. Este panorama no sólo impidió el surgimiento de nuevos competidores, sino que provocó la quiebra de cientos de pequeñas compañías de distintas localidades del país, imposibilitadas de competir con abonos predatorios difíciles de resistir.
Por otra parte, el crecimiento exponencial que con el tiempo obtuvieron las empresas del Grupo –tanto en el incremento de la cantidad de abonados como en la absorción de pequeñas cableras del interior del país– no favoreció a los usuarios con una baja en las tarifas, sino que por el contrario, los abonos fueron creciendo constantemente, en detrimento del cliente.
