Algo está cambiando en la tele

in
Año 5. Edición número 194. Domingo 5 de febrero de 2012
De a poco, el universo audiovisual se va dotando con producciones y contenidos renovados, diversos, federales y de calidad.
La aplicación de la ley de medios, el avance de la TV digital y el fomento a la producción están reconfigurando la comunicación audiovisual. Los primeros cambios en las pantallas, lo que falta y las novedades de 2012.

Tinelli volverá a hacer bailar por un sueño. Chespirito acaba de cumplir 40 años al aire y va por más. Los realities siguen en pantalla y todos los días aparece un nuevo programa de chimentos. Sin embargo, hay que mantener la calma: algo está cambiando en la televisión. Todavía cuesta ver los efectos, pero lentamente la comunicación audiovisual se reconfigura de la mano de la ley aprobada en 2009, el avance del sistema de TV digital y una serie de políticas que buscan no sólo ampliar la oferta de los medios, sino enriquecerla y, fundamentalmente, democratizar tanto la generación de contenidos como el acceso a ellos.
No es un camino sencillo. La sanción de la norma y la creación de nuevos organismos y señales no implica que, de pronto, la programación habitual de la televisión argentina se revolucione y deje atrás los criterios, gustos y hábitos dominantes. De a poco, y a pesar de que ciertos grupos concentrados siguen funcionando como si la normativa no se hubiese modificado, comienzan a verse algunos avances en el universo audiovisual que anuncian un panorama futuro con producciones y contenidos renovados, diversos, federales y de calidad.
A través de la creación del Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (Bacua) y la puesta en marcha del Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales –un convenio firmado entre el ministerio de Planificación Federal, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y la Universidad de San Martín (Unsam)–, se generó un circuito de producción de nuevos contenidos para proveer a las diversas pantallas de un gran stock de programas y formatos generados en todos los rincones del país. El Bacua funciona como una fuente de contenidos audiovisuales digitales disponibles tanto para las nuevas señales como para las ya existentes, de libre acceso y de distribución gratuita.
De allí salieron productos como El paraíso, Maltratadas, Historias de la primera vez, Vindica o El pacto, que ya pudieron verse en la pantalla chica. Estas ficciones, como otra gran cantidad de miniseries, unitarios y documentales fueron ganadores de los concursos organizados por el Incaa y el Consejo Asesor del Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre para ampliar y federalizar la oferta de contenidos. A través de este impulso a la industria audiovisual –que repercute además en la creación de una enorme cantidad de puestos de trabajo para escritores, actores, realizadores, directores y productores de todo el país–, sólo en 2011 se generaron 500 horas de programación televisiva y para octubre de este año se espera llegar a las mil.

El sucesor. A dos años de la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, y uno de su reglamentación, el avance en la aplicación definitiva de la norma será uno de los desafíos que tendrá la Autoridad Federal (Afsca) en los próximos meses. Un requisito importante para avanzar en ese sentido es la designación del sucesor de Gabriel Mariotto, quien dejó el cargo para asumir como vicegobernador de la provincia de Buenos Aires. Quien tomó la responsabilidad del organismo en forma provisoria –según lo establece la ley– es el presidente del directorio de la Afsca, Manuel Baladrón. El pampeano fue nombrado en el cargo una vez concluido su mandato como diputado nacional en diciembre de 2009, después de haber tenido un rol protagónico en el tratamiento de la ley. Su nombre figura en una fluctuante lista de posibles candidatos para encabezar el organismo. Desde la renuncia de Mariotto, también sonaron para el cargo el ex vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y uno de los responsables de la redacción de la ley, Damián Loreti; el síndico general de la Nación, Daniel Reposo, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. “Cuando se rumorean tantos nombres, es como si no hubiera ninguno”, se comenta en los pasillos del organismo.
El receso de verano y la licencia de la Presidenta tras su operación retrasaron el nombramiento. Desde la autoridad regulatoria estiman que no debería demorar mucho tiempo más en definirse el cargo.
Otro de los puntos fundamentales para avanzar en la plena aplicación de la norma es la conformación de ciertos espacios clave en el diseño institucional de la ley.
Al no estar funcionando la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, la oposición deja vacantes los lugares que le otorga la ley, tanto en el directorio de la Afsca como en RTA (Radio y Televisión Argentina, sociedad que administra los medios públicos: Radio Nacional, Canal 7 y la agencia de noticias Télam). Tampoco se designó al titular de la Defensoría del Público, otra de las competencias de la Comisión. Se espera que en el transcurso de este mes, después de la reconfiguración de cargos y funciones tras las elecciones, y del receso de enero, la Bicameral se reúna para designar a quien corresponda.

Más contenidos para más pantallas. Aunque ciertos grupos concentrados continúan funcionando como si la normativa no se hubiese modificado, comienzan a verse algunos avances en el universo audiovisual. Con programas de variada calidad y procedencia, la programación infantil volvió a ser visible en los canales de televisión abierta. Todos ellos están cumpliendo con el tiempo pautado para la programación infantil: la ley fija como mínimo tres horas, repartidas en dos franjas de programación (por la mañana y por la tarde), y cuyo origen debe ser como mínimo el 50% de producción nacional. En algunos casos, lo que resta es ajustar los horarios y no emitir las tres horas de programación juntas (es el caso de canal 9 que transmite la franja infantil en un absurdo horario de 5 a 8 de la mañana).
En relación con la cuota de pantalla del cine nacional, la ley estipula que las señales de aire deben comprar derechos de antena de por lo menos ocho películas al año, de las cuales tres pueden ser telefilmes. Con esta política, los canales participan de la producción de las películas desde antes de su realización, con lo cual se espera que recién en el transcurso de este año y el próximo comiencen a estrenarse algunos de los primeros films con participación de los canales.
Después de más de 50 años, la cantidad de señales de aire existentes en el país también crece. En 2011, la Afsca asignó frecuencias para brindar televisión a todas las provincias, municipios y universidades nacionales. Esto significa que, sin incluir a los privados, se suman 24 canales nuevos de televisión abierta (uno por provincia) y otros 44 para las universidades. Además, siguen abiertos los concursos para los operadores privados con y sin fines de lucro.
También comienza a notarse –muy lentamente– la incorporación de contenidos de carácter federal y con impronta local o regional. Esto es gracias a las cuotas mínimas de producción para radio y televisión fijadas por la ley lo que, a largo plazo, permitirá descentralizar la producción audiovisual, históricamente arraigada en la Ciudad de Buenos Aires y el Amba. Según establece la norma, los canales de televisión abierta deben emitir al menos un 60% de contenidos realizados en el país, tienen que cumplir con un 30 por ciento de producción propia que incluya informativos locales y entre un 10 y un 30% de producción local independiente, según el área de cobertura.
Junto con las cuotas de pantalla, los límites a las transmisiones en red (que no deben superar el 30% de la programación y deben contar con autorización previa de la Afsca) buscan garantizar la producción audiovisual en todo el país. Esto no sólo evita que los canales provinciales o locales llenen sus horas de programación con producciones de terceros, sino que también tiende a favorecer la generación de empleo a nivel regional.
Según el último Informe de Contenidos de la Televisión Abierta Argentina realizado por la Dirección Nacional de Supervisión y Evaluación de la Afsca, “cuando finalmente se cumplimenten los mínimos de cuotas de pantalla y los máximos para la transmisión en red, podrá apreciarse si hubo un efecto reactivador de la nueva normativa sobre el sector de la pequeña y mediana empresa del rubro audiovisual”.
Como afirma Mariana Baranchuk, encargada del diseño de investigación y coordinación del informe, “muy lentamente podemos notar variaciones positivas en los contenidos de los canales, aunque todavía no alcanzan a los requerimientos que establece la ley. Sin embargo, empezaron a bajar los tiempos de las emisiones en red y a aumentar un poco los porcentajes de las producciones propias. Los canales de las provincias están produciendo un poco más y está aumentando la producción de terceros. Allí, lo que crece es el documentalismo, que se está desarrollando de una manera importante y con algunas producciones muy buenas. La ficción, por tratarse del tipo de producción más cara y compleja, queda relegada de los contenidos realizados por los canales locales. Es ahí donde importa el Estado pisando fuerte con iniciativas como las del Bacua”.
Con el desarrollo del sistema de televisión digital y la proliferación de las pantallas, el desafío pasa ahora a ser la generación de contenidos. “Si bien la ley establece cuotas mínimas de producción, eso no garantiza que lo que transmitan los canales sea bueno. Ése es el reto que hay por delante y el rol del Estado es el de acompañar y colaborar en la ampliación de la oferta, ser garante de la diversidad y la pluralidad y fomentar la producción de programas de calidad”, asegura Baranchuk.

Digitalización
Una nueva forma de ver televisión

Una de las prioridades del año para continuar con el despliegue de la plataforma de Televisión Digital Abierta (TDA) será lograr para marzo de este año una cobertura que alcance al 75% de la población de la Argentina. En la actualidad, el 65% de los habitantes del país tiene cobertura de la TDA, a través de 35 estaciones digitales de transmisión (EDT) de alta potencia operativas, a las que se sumarán otras 19 que se encuentran en obra. Se espera llegar a fines de 2012 con alrededor del 90% o de la población con cobertura de señal digital.
De la mano de esta expansión de la plataforma digital se avanzará en el desarrollo de la oferta de contenidos a través de la incorporación de nuevas señales. Hoy pueden verse 23 canales: Encuentro, Pakapaka, Incaa TV, Tateti (dedicado al público infantil), Canal 7, Construir TV, Gol TV, Vivra, Video Éxitos (música nacional), Suri TV (señal de pueblos originarios), CN23, 360 TV, C5N, Telesur, Viajar, Vesvi (cine), Telefé, Canal 9, América, CBA24N de Córdoba, Canal 9 de La Rioja, Canal 10 de Tucumán, Lapacho Canal 11 de Formosa.
A través del Plan MiTV Digital ya fueron entregados 950 mil decodificadores, 9.200 kits satelitales a escuelas rurales, semirrurales y de frontera de todo el país y 900 parajes rurales. Además, la TDA cuenta con 110 móviles que forman parte de la flota de servicio técnico y con seis Unidades Móviles de Inclusión Digital (Umid) que se encargan de recorrer el país para entregar decodificadores, recepcionar solicitudes de acceso al plan y difundir los alcances de la TV Digital.

Producción: Ashley Carman

Promedio: 4.7 (3 votos)
Seguinos en Twitter
Print preview icon

Otras notas

  • Primero fue el fútbol para todos. Después vino la elección de la norma japonesa de televisión digital, cuando el apagón analógico todavía parecía una ilusión futurista. Más tarde le llegó el turno a la ley de medios, que tuvo que esperar 30 años, y nació con foros públicos, debate federal y un consenso civil inédito. Enseguida apareció la Televisión Digital Abierta. Con ella, Pakapaka e IncaaTV, nuevas señales que seguían los pasos de Canal Encuentro y priorizaban la calidad y diversidad en los contenidos. Más adelante fue el proyecto de acceso igualitario a la provisión de papel de diario.

  • Uno de los impactos fundamentales que comenzó a sentir la grilla televisiva en los últimos meses tiene su origen en la aplicación del llamado Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales. El objetivo de la iniciativa fue contar con producciones televisivas de ficción, documentales, cortos y contenidos federales y diversos capaces de nutrir las nuevas pantallas.

  • Con el objetivo de fomentar la capacitación, producción y difusión de contenidos audiovisuales, el pasado miércoles se presentó el Programa Operativo de Fomento y Promoción de Contenidos Audiovisuales. Lanzado por el Consejo Asesor del Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre (Satvd-T), dicho programa busca estimular la industria audiovisual en la transición hacia la televisión digital.

  • Es un camino largo, sinuoso, para muchos difícil de imaginar, pero que promete dar a luz una nueva televisión. No se trata de un paradigma que pretenda pulverizar las reglas y tics de las señales comerciales. Sí de nuevas plataformas que llegarán en forma gratuita a todo el país y de contenidos generados desde una perspectiva que respete la diversidad, el federalismo y la voz de los menos escuchados.

  • Ya se pueden ver los primeros efectos de la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, por fin puesta en marcha tras el burdo intento de impedir que finalmente la democracia llegue a la regulación de los medios, tras casi treinta años de funcionamiento bajo la ley de la dictadura.

  • Esta semana, una serie de medidas hicieron visibles nuevos avances para que la Argentina posea un mapa de medios más rico, democrático y federal. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el llamado a concurso para 220 nuevas señales de televisión digital de las cuales el 50 por ciento serán destinadas al sector privado y el 50 restante a instituciones y/u organismos sin fines de lucro.