Armand Guerra: pionero del cine militante

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En 1991, la Filmoteca de Zaragoza rescató más de cuarenta rollos del negativo original de cámara de Carne de fieras, su última ficción. Por la ausencia de guión, recién un año después fue proyectada.

Todos los refugiados querían llegar, ya sea a una ciudad que les diera cobijo o al otro lado de los Pirineos, escapando de una muerte segura. También él, pero no lo consiguió. Fue derribado por un infarto en una calle de París antes de llegar a la embajada en busca de su nueva documentación de exiliado.
Es así que Armand Guerra entró en el olvido del que pudo ser rescatado solamente por el transcurrir del tiempo.
Nacido en un pueblo cercano a Valencia, el 4 de enero de 1886, bajo el nombre de José Estivales. Era hijo de campesinos. Fue internado en el seminario de Valencia del cual salió con un feroz anticlericalismo que lo acompañó durante toda su vida.
A los trece años comenzó a trabajar en una tipográfica en la que una huelga lo llevó a prisión. Luego se trasladó a París en donde tomó contacto con grupos anarquistas. En febrero de 1911 llegó a Egipto luego de atravesar Italia y tomó contacto en El Cairo con un pequeño grupo anarquista italiano reunido en torno de una tipográfica ubicada en pleno centro de la ciudad. Participó en la edición de un periódico trilingüe, L’Idea , en italiano, francés y griego. Cuando la edición en árabe fue prohibida, abandonó El Cairo y su idea de sembrar allí la rebelión.
Comenzó, entonces, un largo periplo en barco que lo llevó de Estambul a Rumania y Salónica. Siempre vigilado por la policía, se encontró frente a la absurda situación de ser obligado a dejar el barco al mismo tiempo que la prohibición de bajar a tierra. Es entonces que el capitán de la nave decidió protegerlo de semejante contradicción.
De regreso a Francia, primero en Toulouse y luego en Deauville, preparó algunos artículos sobre sus movidos viajes, trabajando al mismo tiempo en una tipográfica.
Por entonces, la joven cinematografía se encontraba en plena ebullición como medio de comunicación masiva, a través de búsquedas estéticas y experimentación técnica. Justamente, durante el verano de 1912, en una playa de Deauville, técnicos de la Gaumont consiguieron realizar mediante complejos procedimientos las primeras imágenes animadas en color de la historia del cine.
Regresó a París en 1913 donde inició su vinculación con este nuevo medio realizando Un grito en la jungla para la firma Eclair. Es entonces que el secretario de la Unión de Sindicatos de Francia le propuso realizar películas de carácter social dando origen al Cinema du Peuple y su seudónimo Armand Guerra.
Se fundó una cooperativa entre los obreros mediante la emisión de acciones de 25 francos cada una. Dos meses más tarde se encontró rodando la primera película para la cooperativa, con un capital de 500.000 francos (20.000 acciones a 25 francos). La primera película se llamaba Les miséres de l’aiguille , seguidas por Le Vieux Docker y la primera parte de La Commune , en donde rodó con la participación de gran cantidad de extras, algo absolutamente novedoso para la época.
Todas tuvieron un gran éxito de público, más allá de las posiciones políticas, y representaron un gran acontecimiento artístico y comercial.
Se encontraba preparando la segunda parte de La Commune cuando estalló la guerra de 1914 que puso fin al emprendimiento. En sus palabras: “El principio de la guerra fue el fin de la Cooperativa productora de Le Cinéma du Peuple, que parecía destinada a cambiar el rumbo de los métodos de la producción francesa. A partir de aquella época –yo era muy joven y gran entusiasta de mi profesión– he recorrido casi toda Europa, parte de Asia Menor y del África, y he trabajado en muchos países. Pero nunca he vuelto a encontrar la ocasión de organizar una cooperativa como la parisina”.
Luego de un intento en Madrid de crear su propia productora, La Cervantes Films, abandonó el proyecto por motivos posiblemente financieros y comenzó un largo período, de 1920 a 1931, de vinculación con la cinematografía alemana como autor, director, titulador, traductor de guiones (hablaba correctamente siete lenguas) en la época en que Berlín buscaba competir con Hollywood de la mano de directores de la talla de Murnau, Lubitsch, Fritz Lang y Billy Wilder. Dicho sea de paso, situación que resolvió el nazismo a través del exilio de muchos de ellos hacia Estados Unidos para beneficio de la industria cinematográfica estadounidense. Los nazis lo obligaron a retornar en forma definitiva a España en donde comenzó con el rodaje de su última película de ficción: Carne de fieras.
Filmada en 1936, es un melodrama que se desarrolla en el mundo del circo con traiciones y amores adúlteros y una artista de variedades cuyo número consiste en bailar desnuda en una jaula con cuatro leones. La urgencia de la producción permitió que la realidad de la recién iniciada guerra civil se filtrara con imágenes de milicianos que pasaban por detrás de los protagonistas o de chicos recogiendo colillas de cigarrillos para intentar sobrevivir. El mismo Guerra relata increíbles alternativas de la filmación en unos escritos inicialmente publicados como folletín y luego reunidos en un libro llamado A través de la metralla.
“A menudo me encontraba con que me faltaban varios actores de un conjunto.¡Se habían marchado a los frentes!... Otro problema vino a complicarme la situación: la falta de carne para los leones que en mi película tomaban parte. El domador y la artista Marlene Grey, franceses ambos y adictos a nuestra causa, corrían grave peligro, pues las fieras, hambrientas, podían causar una catástrofe irreparable. Pero gracias a la buena comprensión y a la desinteresada ayuda de los compañeros del Sindicato Único de Gastronomía, las pobres fieras pudieron nutrirse de vez en cuando…”
Terminada la filmación, Armand Guerra partió hacia el frente para rodar documentales sobre la contienda por pedido de la CNT-FAI. A finales de 1936, abandonó las filmaciones para brindar su talento de orador al servicio de la causa en conferencias dadas en el sur de Francia por pedido de la CNT.
En febrero de 1939 huyó a Francia escapándose de los campos de concentración del lado francés, lográndose reunir con su familia. Muere poco más tarde.
En cuanto al final de la actriz de su película, Marlene Grey, existen dos versiones, ambas igualmente espeluznantes: la primera es que finalmente resultó muerta por un león y la segunda, aún peor y más probable, que terminó fusilada por los esbirros del franquismo.
En 1991 la Filmoteca de Zaragoza rescató más de cuarenta rollos en soporte nitrato del negativo original de cámara de Carne de fieras , aún con las claquetas de rodaje sin cortar. La inexistencia de un guión dificultó la recuperación que fue confiada al cineasta Ferrán Alberich. Fue finalmente proyectada en 1992 en la Filmoteca de Zaragoza.
La calidad fílmica de la producción de Armand Guerra no ha sido aún debidamente reconocida. Deslumbra, sin duda, una vida llena de compromisos y desafíos creativos y políticos, signados por una época de luchas y desmesura.

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