El diputado por el Nuevo Encuentro Ariel Basteiro aseguró que la postura del Socialismo en la sesión en la que se trató el Presupuesto 2011 tuvo que ver con la interna sangrienta que mantienen el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, y el senador Rubén Giustiniani. El hombre del socialismo reconoció que en la actualidad ese partido “sólo piensa en las candidaturas del año que viene”. Además, Basteiro afirmó que las denuncias hechas en el recinto fueron una “gran puesta en escena”.
–¿Te sorprendió la posición del socialismo a la hora de debatir el Presupuesto?
–Me sorprendió lo que hizo el socialismo en los últimos diez días, desde la firma del dictamen del Presupuesto. Particularmente la actitud de la diputada Alicia Ciciliani, que primero firmó el despacho impulsado por el oficialismo y luego retiró su firma por la presión surgida de la discusión dentro del bloque. No es creíble que sea un error administrativo.
–Y en ese marco los discursos de los oradores que hicieron uso de la palabra por el socialismo en el recinto fueron de un nivel de oposición mucho más claro que hasta el de la propia Coalición Cívica.
–No se entiende la actitud, porque como dijo Agustín Rossi en su discurso, el FpV acompañó tanto en la provincia de Santa Fe como en la ciudad de Rosario el presupuesto enviado por el Ejecutivo cada vez que hubo necesidad. Es lógico, partiendo de la premisa de que es un instrumento necesario para el Gobierno.
–Teniendo en cuenta que el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, había declarado públicamente que el socialismo iba a apoyar el Presupuesto, ¿cree que lo que pasó en la madrugada del jueves lo desautoriza dentro del partido?
–Está muy atado por la interna con (Rubén) Giustiniani, donde sólo se piensa en las candidaturas del año que viene. Si Binner es candidato a vicepresidente de un radical, en el armado él pondrá el candidato a gobernador. Por eso acepta que Giustiniani le maneje la política parlamentaria.
–Entonces, ¿hay ruptura o acuerdo entre Binner y Giustiniani?
–Es un acuerdo a regañadientes porque ninguno de los dos se anima a dar la batalla final para ver cuál es el rol que debe jugar el Partido Socialista. A Giustiniani su indecisión lo lleva a estar atado a (Elisa) Carrió, y a Binner esa indecisión lo lleva a ser funcional a la derecha, cuando lo que tendría que hacer el socialismo, si no quiere acompañar, es correr al Gobierno por izquierda.
–¿Qué piensa de las acusaciones que recayeron sobre los diputados opositores que estuvieron ausentes el miércoles o que votaron en consonancia con el Gobierno?
–Que fue una puesta en escena para desacreditar una votación que venía siendo favorable al oficialismo. Si el oficialismo llegaba a darle media sanción al Presupuesto, la oposición iba a tener que replantearse. Ellos hace un mes no pueden juntar el quórum para sesionar siendo mayoría en el cuerpo y en todas las comisiones. El discurso de mayoría que planteaba la oposición está caduco, ya fue puesto de manifiesto durante todo este tiempo en que no pudieron imponer esa mayoría. No contemplan la posibilidad de que algún diputado crea que el humor social cambió y en base a eso le dé chance al Gobierno de ejecutar el Presupuesto, ellos no creen que algún diputado puede desde sus convicciones creer que este instrumento es necesario para gobernar y votar en consecuencia.
Además, como dijo Rossi, el bloque oficialista y los aliados en la 125 tuvieron 18 deserciones y nadie acusó a nadie. Nadie salió a hablar de la Banelco Verde o de que fueron comprados por Monsanto y por Cargill. Lo que hizo Carrio sólo sirve para desacreditar la democracia.
–¿Las acusaciones de la oposición dieron vuelta la votación?
–Sí, eso dio resultado. Había diputados que pensaban que cambió el panorama y que el Presupuesto es un instrumento útil para el Gobierno y que iban a votar con el oficialismo. Finalmente votaron en contra.
–¿Por qué?
–Por miedo a la acusación pública y lo que digan el Grupo Clarín y los grandes medios de comunicación.
