Bergoglio

Año 4. Edición número 168. Domingo 07 de agosto de 2011

Consultado acerca del comentario que circuló en algunos medios intentando involucar al Cardenal Jorge Bergoglio a
la denunciante ONG La Alameda, respecto a su conocimiento previo, o injerencia contra el juez Zaffaroni, su inmediata respuesta fue tajante: “Es inadmisible esa posibilidad.
Conozco al Cardenal Bergoglio, y esa especulación es absoluta y completamentemente falsa, y si fuera necesario en alguna oportunidad, más adelante”, lo explicaré.

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Otras notas

  • El cardenal primado de la Argentina, Jorge Mario Bergoglio, deberá contestarle a la justicia todo lo que sabe respecto del robo de bebés. En 1977, el arzobispo le firmó a un hombre que le rogaba por su nieta nacida en cautiverio, una carta de recomendación para ver al obispo auxiliar de La Plata. El documento -que fue entregado por su hija, Estela de la Cuadra, durante su testimonio en el juicio- contradice su propia declaración en causa Esma, donde afirmó que conocía aquellas apropiaciones desde el Juicio a las Juntas.

  • Cuando Jorge Bergoglio afirma que Buenos Aires es una ciudad coimera, habla con conocimiento de causa. El cardenal primado se lamentó de que muchas mujeres fueran sometidas a la prostitución y no dudó en señalar a Constitución como un lugar emblemático del ejercicio del sexo pago y, según sugirió, de trata de personas.

  • En el fondo de un amplio ambiente de la catedral metropolitana, debajo de un gran tapiz de la Virgen, el hermético cardenal Jorge Mario Bergoglio se refugia en los silencios. No está rezando ni dando misa: está declarando como testigo en la megacausa Esma. El declarante se amparó en sus fueros para evitar los estrados de Comodoro Py, por lo que los jueces del Tribunal Oral Federal Número 5 debieron trasladarse este lunes a la Catedral para escuchar durante cuatro horas las evasivas respuestas del máximo referente de la Iglesia argentina.

  • La audiencia oral se había montado con los jueces delante y una figura enorme de la virgen detrás, en la sede del Arzobispado porteño. Era noviembre de 2010 y hacía más de tres horas que Jorge Mario Bergoglio testificaba sobre el secuestro de dos curas jesuitas a su cargo, en mayo de 1976, que pasaron cinco meses encapuchados en la Esma. Había evadido los temas más sensibles con olvidos y explicaciones parciales, cuando una pregunta fuera del guión lo sorprendió con la guardia baja: “¿Cuándo tomó conocimiento de que había niños que estaban siendo apropiados en la dictadura?”.

  • Una sobreviviente del incendio ocurrido hace cuatro años en el taller de la calle Luis Viale y una costurera despedida que hoy integra una cooperativa en Tailandia se unieron en una imagen conmovedora. Cada una de las costureras boliviana y tailandesa lleva la misma remera de la nueva marca global contra el trabajo esclavo, No Chains. La remera es conocida como See Tulegi, y fue diseñada por Muhamad Zuzu, de Indonesia. La prenda es toda roja con un hombre de negro envuelto con telas que porta una cuchara y tenedor.

  • El truco es simple: si en el lapso de sesenta minutos se emite una y otra vez por TV la noticia sobre un remisero asesinado en algún arrabal del Gran Buenos Aires, la señora de Barrio Norte termina imaginando que la vereda de su hogar esta tapizada con cadáve­res. Ese método también es útil para pul­­verizar la reputación de una persona, así como lo de­mos­tró el escritor alemán Heinrich Böll en su libro Die verlorene Ehere der Katharina Blum (El honor perdido de Katharina Blum / 1974), cuyo tema central son las campañas de difama­ción articuladas por la prensa amarilla.