Brasil modelo Dilma

Año 3. Edición número 145. Domingo 27 de febrero de 2011

Que a Brasil ahora lo conduce la presidenta Dilma Rousseff se nota desde el estilo de gestión hasta en los lineamientos de la política nacional e internacional. Apenas llegó al Planalto (sede del gobierno), mandó a sacar una Biblia que Lula tenía en el despacho, destacando su laicismo y siendo como una antesala de su forma de administrar. Con extrema puntualidad, formalidad y eficiencia en las reuniones de gabinete, tiene en vilo a sus colaboradores, sin dudar en señalar errores, como lo hizo en público con una asesora que erró la ciudad que Dilma debía citar en un discurso, haciéndole confundir la bahiana Ibotirama con el polo productor de jeans Toritama del nordeste.
Y este hecho no fue menor, porque se dio en medio del Foro de Gobernadores Nordestinos, un ámbito de referentes locales de peso, generalmente opositores al PT. Sin embargo, con la solvente oratoria de Dilma y los proyectos que desarrolló, logró una fuerte adhesión de los jefes estaduales, incluso de la oposición. El gobernador de Minas Gerais, Antonio Anastasia del Psdb, usó “presidenta” como un cumplido hacia la mandataria, que pelea por el lenguaje de género; un jefe estadual, Rosalba Cialini (DEM) de Río Grande Do Norte, sostuvo que las propuestas eran como “música para sus oídos”, y otro tucano, Teotonio Vilela Filho (Alagoas) decidió retrasar la inauguración de una obra para invitar a Dilma para que esté presente.
Además, suma, a su forma de gobernar, la fuerte interactividad con la ciudadanía. Realizó con dinámica su primer programa de Radio, Un café con la presidenta, “Es una alegría inaugurar el Café. A mí me gusta hablar por radio porque llega a los lugares más distantes y las personas pueden escuchar los programas mientras hacen otras cosas. Quiero hacer de este Café un punto de encuentro con el pueblo brasileño”, expresó Rousseff en su emisión inaugural.
Incluso, interactúa por twitter (@dilmabr) con más de 450 mil seguidores y responde tres cartas de lectores cada semana. Además, prepara una edición especial por el Día Internacional de la Mujer, del programa Mais Vocês, de Ana María Braga, una conductora de la Rede O Globo, replanteando la relación de confrontación de la última etapa de Lula, que comenzó con la participación en la cena aniversario de la Folha de San Pablo y escribió una columna donde coloca la educación como prioridad de su gestión.
En lo que refiere a la política nacional, si bien mantiene los lineamientos del desarrollismo monetarista, debutando con un fuerte recorte fiscal, siguiendo el manual petista de ajustar primero y repartir después, también comenzó a desplegar políticas orientadas a pymes, incluso impulsa la formación de un Ministerio específico.
A su vez, debutó con su nueva mayoría parlamentaria, donde en Diputados y Senadores logró ajustar la Ley de Salario Mínimo en 545 reales (900 pesos argentinos), además de una concesión de ajustarlo automáticamente hasta 2012. Y esta prueba política dejó ganadores y perdedores. Por un lado, la victoria fortaleció al equipo económico de Antonio Palocci y Guido Mantega (artífices de este monto) y al Pmdb, que acompañó en bloque la propuesta. Sin embargo, debilitó la presión del PT, que tuvo fugas en su bancada y resintió su relación con la base sindical, tensión que continuará en su gestión, pero que se balancea con la debilidad de la oposición que quedó desarticulada con su propuesta de 600 reakes.
Por último, si bien en política exterior sigue los marcos de inserción internacional del gobierno anterior, priorizando el vínculo con Argentina y reforzando relaciones económicas en el marco del Bric (con Rusia, India y China), Dilma introdujo en su perspectiva diplomática el tema de Derechos Humanos, tratando de definir un nuevo perfil a la impronta que daba Lula en ese plano, más allá de que estaría pensando en designarlo embajador especial para el desarrollo de países como África.
Debutó con este nuevo estilo con la visita a su par argentina, Cristina Fernández, con quien mostró la afinidad por el tema, y se destacó la entrevista con las referentes de las asociaciones de Derechos Humanos, especialmente en la foto con Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto. Y este eje lo quiere proyectar en su política exterior, incluso la crisis de medio oriente generaría un contexto para el cambio del voto de Brasil en la Comisión de DD.HH. de la ONU, un tema que la diferencia radicalmente de la gestión anterior.

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Otras notas

  • Los primeros cien días de gestión resultan clave para definir el rumbo de un gobierno. Y a pesar de la difícil tarea de eclipsar la popularidad de Ignacio Lula da Silva, la gestión de Dilma Rousseff pareciese haber logrado un perfil propio en la conducción de la colosal estructura administrativa brasileña. La era Dilma comenzó con un verano movido, por las inundaciones en Río de Janeiro, y parece no encontrar descanso con la matanza a niños indefensos en una escuela de esa ciudad.

  • Casi como una metamorfosis kafkiana, devino la mariposa y Brasil ahora comienza a volar con belleza femenina. Aquella joven guerrillera, que padeció la tortura de una dictadura asesina, con el esfuerzo de haberse recibido de economista y haber mostrado su capacidad en la gestión pública, llega a la presidencia luego de haber enfrentado su primera contienda electoral. La flamante presidenta Dilma Rousseff tiene el reto de marcar su impronta en un nuevo gobierno.

  • El escenario político brasileño se mueve a favor de Dilma Rousseff. Mientras reafirma su relación con el PT, la oposición no logra articularse y se fragmenta. En ese marco, avanza con su política nacional e internacional dejando a Ignacio Lula Da Silva en un plano muy alejado del poder. De hecho, en el 8º Congreso Nacional de los Metalúrgicos de la CUT, el ex mandatario dio total apoyo a la presidenta, sostuvo que los medios intentan crear diferencias, “no existen divergencias, porque el día que discordemos, ella tendrá la razón” enfatizó Lula .

  • Muchos serán los motivos que tendrá Dilma Rousseff para brindar este domingo, cuando levante la copa para recibir el año nuevo. Uno de ellos, es que logró comandar al gigante de Brasil, una economía que en plena crisis internacional, hoy se ubica en el sexto lugar del mundo –desplazando nada menos que a Gran Bretaña–. Además, logró sobrellevar las renuncias de sus ministros terminando con un 72% de apoyo popular, al mostrarse con firmeza contra la corrupción, según una encuesta de Ibope.

  • Pasado el efecto de la caipirinha y entrando en la sobriedad politológica,se debe realizar un análisis de los resultados electorales en las presidenciales de Brasil.Se puede decir,combinando la pasión y las utopías,que la victoria de la ahora Presidenta electa Dilma Rousseff mantiene al país carioca en el eje latinoamericanista,marca la continuidad de un proyecto nacional y expresa el avance en derechos –con la elección de la primera mujer para la presidencia brasileña –.Esta situación no exime de realizar algunas consideraciones.

  • Las tensiones que vive el gobierno de Dilma Rousseff, abren un interrogante sobre los nuevos lineamientos que tomará la gestión. Desde la derrota parlamentaria por el Código Forestal a la salida de Antonio Palocci, la mandataria brasileña redefine sus relaciones con aliados y oposición. Estos nuevos acuerdos perfilan un juego político distinto, que van más allá de un estilo propio diferente a su antecesor. Este diálogo con la oposición abre críticas por parte de aliados, algo que la presidenta intenta contrarrestar con políticas desarrollistas.