Desde las nueve de la noche de anteayer y hasta la noche de hoy, al menos, miles de personas que dependen del transporte subterráneo de pasajeros tendrán vedada la posibilidad de viajar por ese medio, tal como lo hacen cotidianamente. Es que los metrodelegados, enrolados en la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp), hacen un paro de actividades. Pero el trastorno puede extenderse hasta el miércoles, puesto que hasta la noche del viernes los empleados sindicados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA) planeaban adoptar la misma medida desde este lunes hasta el miércoles, pero decidieron levantar el paro, advirtiendo, de todos modos, que si la solución se demora retomarán “inmediatamente la medida de fuerza”.
Ambos gremios, históricamente enfrentados, habían coincidido en la necesidad de pasar a la acción ante la indiferencia de Metrovías, que se resiste a hablar de paritarias, y del Gobierno porteño, que desde hace tiempo elude su responsabilidad en torno al subte.
La UTA es el único gremio reconocido aunque la mayoría de los empleados está encuadrado en la Agtsyp. Su titular, Roberto Fernández, explicó: “Levantamos el paro que íbamos a iniciar el lunes para facilitar las conversaciones que se llevan adelante entre el Gobierno Nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires”. Ante las inmediatas acusaciones cruzadas, los gremialistas tratan de correrse del medio de la pelea y que el reclamo de los trabajadores no se vacíe de contenido.
Apenas fueron anunciados los paros, la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, insistió con el relato de la victimización y lanzó una amenaza, en forma de carta pública, dirigida al secretario general de la Agtsyp, intimándolo a “abstenerse de realizar declaraciones injuriosas para con el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a que realicen los reclamos correspondientes ante la empresa concesionaria del servicio, Metrovías SA, y ante el concedente, siendo este el Estado nacional”. Y agregó: “Lo insto a evitar realizar acciones que perjudiquen el correcto funcionamiento de este servicio de transporte”.
Vidal volvió a instalar desde medios radiales la versión PRO de los hechos: “Hay una decisión de la presidenta (de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner) para que Buenos Aires no tenga autonomía económica, nos sacan los subsidios de la luz, nos tiran el subte por la cabeza, nos sacan la policía de los hospitales”. Una versión que, al menos, ya queda vieja. Porque la medida de devolver el Subte a los porteños fue tomada a fines del año pasado y ratificada por Congreso de la Nación en los últimos días de marzo. Y, no sólo se trataba de un reclamo del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, sino que, apenas se hubo realizado el anuncio, éste aprovechó su nueva potestad para ordenar un aumento del 127% en la tarifa.
Los trabajadores hablan de medidas de autodefensa y no de fuerza. Sucede que tienen su discusión paritaria salarial vencida desde el 28 de febrero pasado. Desde mayo, venían poniendo en práctica medidas de fuerza como la apertura de molinetes y paros progresivos, que empezaron fuera de las horas pico y llegaron al que duró 36 horas.
Así y todo no hubo respuesta al pedido de un aumento del 28% en el salario básico, viáticos e items remunerativos, en el pago por antigüedad, el que pretenden que pase del 1,3% al 2%, o al planteo de que sea modificado el régimen de licencias. Los metrodelegados sienten que han sido burlados. Porque el 21 de mayo pasado aceptaron suspender las medidas de fuerza, luego de que Metrovías ofreciera una suma no remunerativa retroactiva al mes de marzo. Pero ahí quedó la negociación.
Por eso, el secretario general de la Agtsyp, Roberto Pianelli, luego de la marcha atrás de la UTA, ratificó el paro de actividades vigente hasta esta noche, aclarando que “en vez de tomarnos nuestros días de descanso, vamos a estar ahí con la medida de fuerza, dispuestos a sentarnos a negociar durante todo el fin de semana. Espero que no se vayan a los countries sino esto el lunes será un caos”.
En ese marco, el secretario de Transporte, Alejandro Ramos, afirmó que el jefe de Gobierno porteño es el “único responsable” del paro. “¿Por qué no se hace cargo y trabaja para que estas interrupciones no sucedan?”, se preguntó en un comunicado.
El ex intendente de la ciudad santafesina Granadero Baigorria ironizó: “Vamos a ver qué excusa pone Macri ahora. Él dice que no es responsable del servicio, pero presentó un proyecto en la Legislatura solicitando la compra de 120 coches para los subtes por una inversión de 216 millones de dólares”. A la vez que recordó otras medidas tomadas por el líder del PRO, como la que dispone que un porcentaje de lo que el Gobierno de la Ciudad cobra en peajes, ABL y patente sea destinado a los subterráneos, las que consideró que “claramente lo hacen responsable del servicio”.
El diputado porteño de Proyecto Sur, integrante de la Comisión de Tránsito y Transporte, Rafael Gentili, describe este caso como “típico de las concesiones argentinas”, en las que hay una empresa pobre y un empresario rico que “está ganando mucho dinero con esa concesión”. Gentili denuncia que esto es posible porque el Estado le permite a Metrovías “que todos los negocios que tiene esa concesión no vayan a la concesionaria sino que vayan directamente a empresas del dueño de la concesionaria, en este caso, el Grupo Roggio”. El legislador enumera los negocios a los que se refiere: “Publicidad, alquiler de los locales, utilización de los túneles de subte para la explotación del tendido de fibra óptica, que se comercializa con internet de banda ancha para grandes empresas, a un costo verdaderamente muy rentable, ahorrándose el impuesto que deben pagar todas las operadoras de internet cuando utilizan el suelo de la Ciudad de Buenos Aires, más otras comisiones, como la que recibe por su participación en la Ugofe, más el desarrollo de otros negocios que pudo hacer el Grupo Roggio a partir de su ingreso al Subte como, por ejemplo, el desarrollo de la tarjeta Monedero, hoy convertida en la tarjeta Sube, el que podría haber hecho con la misma Metrovías y que los beneficios obtenidos, en todo caso, sean de la concesión y, por lo tanto, puedan verse en mejoras del servicio. Hoy Metrovías participa con la empresa Metronec en la gestión de la tarjeta Sube y de lo que gana con eso, que es mucha plata, no entra un peso a Subterráneos de Buenos Aires, va todo a las cuentas de Benito Roggio. Nosotros calculamos que el año pasado –continúa Gentili– fueron unos 100 millones de pesos los que no entraron en Metrovías y que fueron a alguna de las empresas del Grupo Roggio”.
Fernández, de la UTA, explicó que “la empresa no quiere invertir” porque, según asegura, “no le alcanza la plata” debido a que “los subsidios no llegan”. Para Gentili, “en todos estos años en los que se pagaron subsidios, en que el Estado fue poniendo plata, además de todos los negocios mencionados, Metrovías siguió obteniendo ganancias: 35 millones en el 2010, seis millones en el 2011… En ese balance ellos dicen algo muy interesante, cuando aseguran que obtuvieron menos ganancias en ese período, para decirlo en términos que entienda todo el mundo, por apretadas del Estado, que los obligó a invertir más plata, cuando, todos los que viajamos en este servicio, somos testigos de que todo lo que se invirtió fue absolutamente insuficiente”.
A mediados de julio, Metrovías retiró 20 trenes del servicio, aduciendo que no puede responder económicamente al mantenimiento de todas las formaciones.
Parte del descontrol que hay en torno al subte se traduce en la falta de datos concretos y actualizados. Se calcula que por día viajan entre 1 millón y 1 millón setecientas mil personas. A mediados del 2009, el diario Clarín anunciaba que ya se transportaban a diario casi 1.700.000 pasajeros. El mismo diario que en el pasado mes de marzo daba cuenta de una pérdida interanual de casi el 30% de los pasajeros a causa del tarifazo de Macri, siendo que los 21 millones de pasajeros transportados en febrero del 2011 pasaron a ser menos de 16 millones y medio para el mismo mes de este año. Grupo Vía, la empresa que maneja el circuito cerrado de televisión del subte, publica datos que asegura que provienen del censo oficial e indica que por día viajan 1.598.484 pasajeros. Además, sostiene que los usuarios que usan este transporte los sábados y domingos son un 0,7% del total. Esos son los perjudicados, hasta el momento, por el desmanejo cómplice de uno de los grupos económicamente más poderosos del país y la administración del distrito más rico. Pueden ser muchos más.

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