Chávez a todo o nada
La elecciones de este domingo en Venezuela se han convertido en una cuestión de vida o muerte para el proyecto bolivariano de Hugo Chávez Frías, al jugarse la mayoría en la Asamblea Nacional (Parlamento) que ostenta el oficialismo desde las últimas legislativas en las que la oposición se abstuvo de participar y allanó el camino para el control absoluto de las bancas.
En estos comicios, signados por cierta apatía general pero que con la cercanía del acto electoral cobraron un ritmo vertiginoso, Chávez se juega a todo o nada su continuidad más allá del 2012, cuando se efectúen las presidenciales.
La campaña del presidente venezolano cobró más color cuando éste encabezó actos, caravanas, sacudió la red con sus mensajes a través de Twitter y su nic @chavez candanga llenó ese espacio virtual en el uso estratégico de un recurso tecnológico que busca evitar el común abstencionismo de los venezolanos.
Hoy pueden destacarse nuevos protagonistas en la contienda, aquellos que hasta último momento respondían que no votarían ni a unos ni a otros, bautizados “niníes” por los encuestadores, y que suman el 33%. Al mismo tiempo, algunos analistas han sacado a relucir los números históricos de indiferentes en Venezuela que promedian el 30% y que en las parlamentarias del 2005 llegaron a casi el 80%. Si se mantiene el promedio, sobre 17 millones habilitados alcanzarían a 5,1 millones los que no emitirían su voto. De los 11.900.000 restantes, 3.927.000 son los “niníes”, hacia quienes se volcaron los esfuerzos de última hora en pos de inclinar sus voluntades hacia cada bando.
Sin embargo, la exposición y la personalidad del jefe de Estado pueden no alcanzar para torcer la voluntad popular impregnada del malhumor que generan los masivos cortes de energía eléctrica y de agua, el galopante aumento de precios en los productos de consumo básico, la constante depreciación de la moneda y la creciente inseguridad que registran las calles de populosas ciudades como Caracas.
Según declaraciones recientes del titular del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Elías Eijuri, durante los últimos 11 años se han generado 3,2 millones de empleos y se quintuplicó la inversión social en beneficio de los más pobres, pero son éstos los más golpeados por una inflación que en el mismo período acumuló un 733% (datos brindados por el INE), golpeando duramente en los precios de productos que consume esta franja de la sociedad, basamento político del chavismo.
El estancamiento en la economía se ha convertido en el principal motor del descontento y esto lo capitalizan las fuerzas opositoras conservadoras, que por primera vez enfrentan juntas al gobierno en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que conforman Acción Democrática (social-demócrata), Alianza Bravo Pueblo (derecha), Copei (demócrata cristiano), Fuerza Liberal (ultraliberal), La Causa R (ex comunistas), MAS (Movimiento al socialismo), Movimiento Republicano (neoliberal), Podemos (Por la democracia social) y Un Nuevo Tiempo (social-liberal).
Aunque también por izquierda le darán batalla los ex aliados del gobernante Partido Socialista Unificado de Venezuela (Psuv) y su socio el Partido Comunista de Venezuela (PCV), el Partido Patria para todos (PPT). Este escenario configura una novedad en la que peligra el resultado que Chávez necesita: alcanzar los dos tercios de los escaños y así transitar sin sobresaltos los próximos dos años.
Las últimas encuestas arrojan como resultado un 52% favorable a la alianza Psuv-PCV y el 48% repartido en el resto del espectro opositor, lo cual dibujaría un panorama más alentador para la continuidad oficialista. De lo contrario, el cóctel de un Parlamento dividido con opositores de gran hostilidad hacia Hugo Chávez y su socialismo del Siglo XXI, apoyados en las corporaciones que controlan el 80% de los medios de comunicación, supondría el riesgo de un abrupto final de la Revolución Bolivariana.

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