Crece la resistencia contra el ajuste en Grecia
A siete meses de desencadenarse la crisis económica y financiera en Grecia, que obligó a los países de la eurozona a acudir precipitadamente en su ayuda, las protestas callejeras y las huelgas contra los recortes decididos por el Gobierno por imposición del FMI y la Unión Europea se repiten día tras día.
El debate, la semana pasada, en el Parlamento, de la reforma laboral, que prevé, entre otros, el recorte del gasto público y las privatizaciones de empresas estatales, fueron el nuevo detonante de las manifestaciones, huelgas sectoriales y octava huelga general, vividos en estos días.
Los trabajadores del transporte y de todos los medios públicos de Grecia, más los de algunos bancos privados, iniciaron una huelga el pasado lunes, ampliamente secundada en todo el país. Su huelga, a la que se sumaron otros sectores el martes y miércoles, se amplió el jueves, para convertirse en la octava huelga general en lo que va del año, participando en ella todos los sectores productivos, los médicos del Sistema Nacional de Salud (ESY) y los controladores aéreos, que obligaron a cancelar cientos de vuelos. En las multitudinarias protestas ante el Parlamento participaron igualmente policías y bomberos.
Durante toda la jornada se sucedieron en Atenas y otras ciudades fuertes choques entre manifestantes y policías. Una zona del Ministerio de Finanzas fue pasto de las llamas por el lanzamiento de cócteles Molotov, mientras en otro incidente el ex ministro de Transporte, el conservador Costis Hatzidakis, era golpeado por manifestantes en la vía pública. En los alrededores de la Universidad de Atenas, cerca del Parlamento, tuvo lugar también una batalla campal entre policías y estudiantes, quienes vienen protestando desde hace semanas contra los duros recortes a la educación pública.
“Papandreu, el pueblo no te quiere. Vete del país y llévate a la Troika”, era uno de los eslóganes más coreados en las protestas, en alusión al FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, que controlan desde hace meses de cerca el cumplimiento por parte de Papandreu de las exigencias que le impusieron.
Al día siguiente de la huelga general, el viernes 17, comenzaron por su parte una huelga de 48 horas los periodistas, que termina hoy domingo.
La medida de fuerza afecta tanto a los medios escritos como radio y televisión. Las empresas del sector han logrado sacar ediciones muy reducidas de sus periódicos, pese a la oposición frontal de los sindicatos.
Muchos medios de comunicación griegos han despedido en las últimas semanas a decenas de periodistas, diseñadores, productores y administrativos, debido a la crisis financiera provocada por la caída de un 30% de la publicidad en el sector.
En noviembre pasado se declararon en bancarrota dos periódicos de tirada nacional, To Vima y Apogevmatini, presentes durante décadas en los kioscos.
La ley que fue aprobada estos días gracias a la amplia mayoría del Pasok, el partido del primer ministro socialista Yorgos Papandreu, constituye la parte principal del ajustazo exigido por la UE y el FMI para conceder al Gobierno de Atenas un préstamo de 110.000 millones de euros a tres años a fin de enfrentar su elevado déficit y deuda.
Esa ley facilita los despidos, prioriza los acuerdos bilaterales entre empleador y empleado a los convenios colectivos, y permite rebajar los sueldos al salario mínimo, actualmente en 740 euros al mes.
El período de prueba de los empleados pasa de los dos meses actuales hasta los doce meses, sin que el aspirante tenga derecho alguno a ser indemnizado por su despido al cabo de ese tiempo. Las empresas tendrán derecho a reducir los salarios de sus trabajadores o disminuir drásticamente su número si justifica su mala situación económica. El Gobierno contempla igualmente la privatización de varias empresas públicas.

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