A pesar de la incertidumbre que genera siempre un año electoral y de las restricciones que impone la crisis internacional, la economía argentina volvió a mostrar durante 2011 altas tasas de crecimiento y un clima de certidumbre que contrasta con el contexto global. Sin embargo, como lo señaló la presidenta Cristina Fernández a los pocos días de triunfar en las elecciones presidenciales de octubre, el modelo productivo puesto en marcha en 2003 requiere de una “sintonía fina” para corregir algunas de las distorsiones producidas en los últimos dos años. La prolongación de la crisis internacional obliga a pensar que difícilmente el próximo año se mantengan los niveles alcanzados durante este año, aunque la robustez obtenida servirá de colchón para que el impacto sea mucho más leve. Bajar los índices de inflación sin que venga de la mano de un enfriamiento de la economía será el gran desafío para el año que comienza.
Otro año a tasas chinas. El 2011 cerrará la actividad económica con un crecimiento cercano al 9%. El número resulta relevante no sólo por el contraste que muestra con la situación de crisis que atraviesan los países centrales, sino también en comparación con los países de la región. De América, sólo Panamá presenta un crecimiento superior al de Argentina. La principal economía de la región, Brasil, crecerá al 3,5%, en tanto que Uruguay lo hará al 6% y Chile al 3,5%.
A diferencia de otros años, esta vez el crecimiento estuvo traccionado por los sectores productores de bienes de servicios y las exportaciones, en tanto que la actividad industrial interna evidenció un proceso de desaceleración en la segunda mitad del año. Comenzó el 2011 con tasas de crecimiento superiores al 8% y en el mes de noviembre descendió al 4,4%. De hecho, el crecimiento anual acumulado del sector industrial fue del 7%, inferior al general.
Como consecuencia de la crisis de la Zona Euro y del menor crecimiento que muestra Brasil, el sector automotriz fue el que sintió el mayor impacto en la desaceleración producida en la segunda mitad del año. Con todo, la fabricación de autos volvió a ser récord durante 2011 y el crecimiento de la actividad superó el 10%. El sector metalmecánica en general mostró un alza del 12,5. También fue un buen año para la industria alimenticia que creció al 7,7%. En cambio, la industria química mostró un moderado crecimiento del 4,8% y la textil lo hizo apenas al 2,5%. La apreciación del tipo de cambio y la crisis externa son los factores que explican la desaceleración del crecimiento del segundo semestre del año.
La política de ampliación del mercado interno fue lo que permitió que la actividad económica siguiera en alza. El consumo privado representó más de la mitad de la demanda total y creció un 11,1% en comparación con el año pasado.
Reservas del Central y deuda pública. Las reservas del Banco Central y su conexión directa con el tipo de cambio fue uno de los focos que más atención generó en el aspecto económico a lo largo de 2011. El Fondo de Desendeudamiento que implica el uso de reservas para pagar los compromisos internacionales y la venta de dólares para hacer frente a la fuga de capitales registradas entre septiembre y noviembre, generaron una caída de 6.000 millones de dólares en las reservas del Banco Central. Sin embargo, la decisión tomada por la entidad que comanda Mercedes Marcó del Pont de obligar a las aseguradoras, petroleras y mineras a repatriar las divisas que tienen en el exterior y el mayor control por parte de la Afip para la compra de dólares, permitió que el Central adquiriera más de 2.000 millones a lo largo de diciembre. Una cifra récord para la entidad. El hecho de que el Central volviera a convertirse en comprador y no en vendedor de dólares le quitó presión al tipo de cambio y la divisa cerró el año a $4,27, muy lejos de los deseos devaluacionistas de algunos operadores.
Para el 2012, está estipulado por el Presupuesto que el Banco Central facilite 5.674 millones de dólares de los 7.000 que tiene que afrontar la Nación por pagos de la deuda. De todos modos, el monto que pueda utilizarse estará sujeto a las reservas de libre disponibilidad, es decir el excedente de los dólares requeridos para cubrir la base monetaria. Si bien la caída de reservas producida durante este año puede llevar a que ese excedente no alcance para cubrir esos 5.674 millones, en el Central son optimistas que durante los primeros meses de 2012 continúe la tendencia compradora iniciada en diciembre. El ingreso de divisas por las exportaciones de granos y soja que se producirá en el primer trimestre del año es el hecho que alienta esta hipótesis.
Superávit comercial y fiscal. Sin contar el mes de diciembre, la balanza comercial volvió a mostrar este año un superávit que alcanzó los 10.067 millones de dólares. Sin embargo, la cifra representa una baja del 13% en comparación al valor alcanzado a la misma altura del año en 2010, producida principalmente por un aumento de las importaciones. Pero en el último trimestre del año se produjo un menor ritmo de las importaciones que pasaron de una suba anual de un 35% al 12%. El hecho que explica fundamentalmente la caída de las importaciones tuvo que ver con un amesetamiento en la compra de insumos industriales a partir de la desaceleración que mostró la actividad industrial y por la decisión empresarial de detener la inversión ante la incertidumbre que genera el marco internacional.
Frente a este cuadro de situación, la política oficial para mantener el superávit en la balanza comercial consistió en endurecer la entrega de licencias no automáticas de importación. Con respecto a la situación fiscal, hasta el mes de octubre, se logró un superávit de 12.606 millones de pesos, lo que representa un 47% menos que el mismo período de 2010. Pero además, el resultado financiero arrojó un déficit de 2.977 millones de pesos y en cambio el año pasado había sido positivo en 778 millones. Los principales gastos pasaron por las erogaciones de jubilaciones y seguridad social, la inversión para la construcción de obras públicas y el programa Conectar Igualdad. Como estos son todos aspectos en los que el Gobierno no piensa disminuir fondos, fue que apenas producido el triunfo electoral de Cristina Fernández se anunció la reducción de subsidios en los servicios públicos a los sectores de mayor poder adquisitivo y a las empresas con alta rentabilidad. Con los recortes anunciados a partir del 1º de enero, el Estado se ahorraría unos 5.000 millones de pesos. Para el Presupuesto 2012, los subsidios se estiman en 75.000 millones de pesos, de los cuales el 54% se destina a energía y el 28% a transporte. En el caso de este último rubro, a partir de la implementación de la tarjeta Sube se podrá subsidiar a los usuarios y no a las empresas como sucede actualmente. De esta manera, no sólo se mejoraría la eficiencia del subsidio, sino que además le generaría al Estado un ahorro de 2.000 millones de pesos anuales, de acuerdo a los cálculos que hacen en la Secretaría de Transporte.
Aumento del empleo y el salario real. El crecimiento de la economía y el peso que juega el mercado interno dentro del modelo posibilitó este año que siguiera disminuyendo –aunque levemente– la tasa de desempleo que pasó del 7,4% al 7,2%. Comercio y servicios fueron los sectores que generaron la mayor demanda de mano de obra.
Con respecto al trabajo informal también se produjo un leve descenso a lo largo de este año. El 34,3% de los trabajadores reciben sus salarios en negro, lo que representa un 1,5% menos que el año pasado. Si bien el 92% de los empleos que se crearon este año fueron en blanco, el nivel de informalidad sigue siendo alto ya que representa a uno de cada tres trabajadores en actividad.
Con respecto al ingreso, la permanencia de los convenios colectivos de trabajo han permitido un incremento de los salarios reales, fundamentalmente en el caso de los trabajadores registrados. De acuerdo a cálculos elaborados por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina, entre el segundo trimestre de 2011 e idéntico período del año anterior los salarios reales de los trabajadores registrados se incrementaron un 4,8% por encima del ritmo de variación de los precios.
En la actualidad, el salario real de los trabajadores registrados se encuentra un 23,8% por encima de los valores prevalecientes a fines del régimen de convertibilidad.

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