Cruz del Eje | Córdoba: Alumnos más autónomos, recreos mansitos
Empezando la segunda década del siglo XXI, la netbook podría ser considerada como el guardapolvo blanco del siglo XIX, porque iguala a todos los niños, los pobres con los de clase media y los ricos. Por lo menos, la metáfora funciona en tres secundarios cordobeses Ipem (Instituto Provincial de Enseñanza Media) de la provincia de Córdoba. Los hechos desmienten a los escépticos y discriminadores que decían que los chicos iban a romper las computadoras o las iban a vender para comprar drogas o alcohol. Lo que se ve en los colegios es otro tipo de ruptura: la de los espacios antes vedados o reservados a los profesores.
En el Ipem Arturo Capdevila de Cruz del Eje, donde estudian alrededor de 500 alumnos y que tiene una especialidad en industria de los alimentos, la sala de profesores, el comedor y hasta la dirección están permanentemente invadidos de alumnos porque en esos lugares hay mejor señal de internet. Su director, el licenciado y profesor de Historia Manuel Cannizzo, recibe a Miradas al Sur y explica: “Este proceso es innovador y democratizador, hace que desaparezcan ciertas herramienta de poder de parte de los funcionarios de turno. No es que de pronto te llegan las computadoras y alegremente vos las das a los amigos. Nosotros a las entregas de las netbooks las hicimos en acto público, porque se debía dar testimonio público de la entrega, se restituía el concepto de justicia social”.
Al principio, algunos chicos no lo podían creer, algunos de ellos no quisieron recibir las netbooks por miedo a que se les rompiera. “Es el caso de chicos que venían de zonas extremadamente pobres, tenían miedo, miedo… ¿Qué es lo que más les enganchó? El Facebook”, cuenta Cannizzo y ríe.
–¿Cuáles son las características que resaltaría de este programa?
–La primera característica es el desarrollo de la autonomía de los alumnos. Los obliga a pensar de otra manera las formas de trabajo. La segunda de ellas, es que, te horizontaliza las relaciones. Por ejemplo, muchos chicos de Cruz del Eje no han salido de aquí nunca. La virtualidad los pone en contacto con chicos de cualquier lugar y esto rompe con el “cordobesismo” (neologismo del gobernador electo José Manuel de la Sota para referirse a una presunta defensa de la provincia ante lo que él denuncia como falta de federalismo). Se accede a un pensamiento más general. Abre el bocho a horizontes, en el mejor sentido griego: horizonte no como límite, sino como espacio que se abre para una búsqueda ilimitada. Y por otro lado, también rompe con otros procesos de conocimiento basados en el mero uso del libro, no es solamente el texto escrito, es también, la imagen, la velocidad, la simultaneidad, el sonido, tiene efectos, la verdad, insólitos. En cuanto a los docentes, el hecho de verse desafiados por chicos, ha ido exigiendo que empiecen a pensar en esto.
Silvia Palacio, también profesora de historia y directora del Ipem n°9 Dr. Ernesto Che Guevara, de la populosa barriada Santa Isabel de la ciudad de Córdoba, no duda en decir: “Para mí, esto es una revolución. Porque requiere que te capacites, que cambies rotundamente la clase a esta nueva forma de enseñar con la netbook. Ya no nos topamos con esa dificultad de falta de recursos, porque lo tenés todo en la netbook. Tenés programas, tenés actividades, podés ingresar a internet”.
En el recreo se juntan Lucía Ferreyra, Jennifer Ruiz, Sofía Quinteros, Marcela Allende. Lucía toma la palabra: “En la compu se puede hacer de todo, bajar música, películas. Ahora les enseñamos nosotras a los profes porque la mayoría no la saben usar, no saben ni dónde está la barra para el espacio”.
Marcela Quinteros, mamá de Sofía, dice que “los chicos avanzan al ritmo de la tecnología, porque sino, la tecnología avanza y ellos se quedan atrás. Ahora, los chicos son igual que todos, esto nos iguala porque nosotros, nunca hubiéramos podido comprar una compu”.
Juan Bautista Flores tiene 17 años y va a cuarto año del Ipem n° 198 Dr. Martín Ferreyra, del barrio Poeta Lugones, también en la capital provincial. Vive en el Barrio Ciudad Sol Naciente, adonde fueron trasladados hace tres años los ex vecinos de Villa Canal de las Cascadas. Explica cómo le cambió la vida: “Lo bueno que tuvo fue que mi mamá puso internet y me puedo comunicar más seguido con parientes que tengo en Neuquén. En el cole cambió un poco la rutina aburrida que veníamos teniendo. También aprenden mis hermanos a usarla porque se las presto un rato a cada uno. Yo, a mí netbook, le pondría de nombre Ocio, porque te saca del aburrimiento y te entretiene”.
Su mamá, Leticia Rosana Ulloa, vino desde Neuquén a vivir a Córdoba hace más de 15 años. Tiene 40 años y 10 hijos. Trabaja eventualmente como empleada doméstica y en cuanto a la computadora de su hijo, dice: “Cuando nos dijeron que les iban a entregar una computadora a Juan le agarró una desesperación... Ahora está contento y la cuida muchísimo. A mí también me sirve porque nos comunicamos con mis familiares del sur, es mejor y más barato que el teléfono. Es la primera computadora que nosotros tenemos, y ahora están todos con la compu y el pen drive. Yo no sé nada, pero Juan de a poco me enseña. Nosotros, como padres, estamos contentos porque además Juan dice que va a ser suya porque va a terminar la escuela. A veces me ocupan el comedor o la cocina y no puedo hacer nada” (risas).
El director de la escuela de Cruz del Eje incluye en un primer balance estos datos: que se estabilizaron los niveles de matriculación, que se “pacificaron las relaciones” entre chicos “acostumbrados a manejos muy violentos, muy torpes” aunque no está definitivamente claro que eso tenga que ver con las netbooks y que “parece haberse generado un mayor sentido de pertenencia. Quienes no tienen las netbooks, que es el caso de 4º y 3º año, tratan de hacerse merecedores de que les llegue lo más pronto posible. La netbook se convierte en un elemento de retención”.
