Hace 32 años, MARADONA quedó afuera de su primer mundial por una decisión injusta. Ahora, le tocó elegir a él.
Fue una semana como ésta pero hace 32 años. A César Menotti le había llegado el momento de tomar la determinación de dejar afuera a tres de los 25 jugadores con los que venía trabajando durante más de dos meses y medio de cara al Mundial, una competencia para la que faltaban 13 días.
Hasta principios de mayo, el Flaco tenía en sus planes a cuatro números 10: Mario Kempes, Diego Maradona, Daniel Valencia y Julio Villa. Pero su pulseada de poder con el Almirante Carlos Lacoste, el máximo responsable de la organización del Mundial, esta vez le iba a jugar una mala pasada. A principios de aquel año, el técnico había logrado imponerse en su decisión de entrenar y concentrar en la quinta Natalio Salvatori, de José C. Paz, contrariando los deseos del militar, que sugirió hacer la previa del mundial en la quinta de un camarada. Pero el brazo ejecutor de Eduardo Massera se guardó una carta. Le metió por la ventana a Norberto Osvaldo Alonso, ídolo de River Plate –el club donde mandaba– referente futbolero y jugador muy pedido por los hinchas. El Beto no estaba en los planes de Menotti, a pesar de que había sido convocado como capitán a la selección antes de irse al Olympique de Marsella en 1976.
Convocatoria. El 30 de abril de 1978, River le ganó 5 a 2 a All Boys en cancha de Ferro y el Beto tuvo un gran partido. “Sobre la convocatoria a la Selección no sé nada, creo que el puesto mío está muy bien cubierto y que la última palabra la tiene el señor Menotti”, declaraba para las cámaras después de la goleada. Inmediatamente recibió la noticia, iba a concentrar con la Selección en la previa del Mundial. Al día siguiente, Menotti lo esperó en José C. Paz con un saludo frío “mire que quiero hablar con usted”, le espetó. Al termino de la práctica, se sentaron mano a mano y el técnico le dijo: “Usted no está por sugerencia de nadie, no lo puso nadie, usted está acá por decisión mía y porque yo creo que le va a ser muy útil al equipo”. Alonso dijo: “Yo sé que a mí no me convoca directamente el Flaco Menotti. Me convocan por el nivel que venía teniendo, por la presión de la gente y de otros sectores. ¿De quién? De los militares y de Lacoste”.
La decisión del Almirante, negada por Menotti, le agregó al técnico un problema importante: contar con cinco números 10, demasiado para un plantel mundialista. Kempes era figura en el Valencia de España y el único convocado que jugaba afuera. Había emigrado en 1975 previamente a la cláusula del Estatuto de Selecciones Nacionales, redactado tiempo después por Menotti y su secretario técnico , Rodolfo Kraly, que, entre otras cosas, prohibía a los jugadores convocados emigrar al exterior. Daniel Valencia era la debilidad del técnico, lo había reclutado en la selección del interior, una marca registrada del ciclo de Menotti. Entre Villa, el 10 de Racing y también de la selección del interior, y Maradona, la juvenil figura de 17 años de Argentinos Juniors, cortó el hilo por lo más delgado.
Decisión. Para comunicárselos, reunió a los jugadores el anochecer de aquel 18 de mayo, entre los que había un silencio sepulcral, gargantas secas y nervios. “Honestamente anoche no pude dormir. Es una decisión muy difícil de tomar, la más complicada de toda mi carrera. Quedan afuera Bravo, Bottaniz y Maradona”. Apenas cerró la frase, Diego se desmoronó.
En otro sector de la quinta los periodistas recibieron la noticia, algunos quedaron muy sorprendidos por la decisión del técnico. Uno de ellos, Carlos Ares, redactor de El Gráfico, fue uno de los primeros en irse de Salvatori, minutos después de que supo quiénes quedaban afuera del mundial. Como era de noche y el parque de la quinta era oscuro, a Ares le costaba encontrar su auto. Caminó unos metros y escuchó el sonido de alguien que se estaba quejando, un animalito abandonado, pensó. Se fue acercando y atrás de un árbol, sólo, estaba llorando Maradona. “Gemía como un gatito. Traté de consolarlo y de decirle que iba a tener muchos mundiales por delante para jugar, pero estaba desconsolado y tenía una sola preocupación: ‘¿Y ahora cómo se lo digo a mi mamá y a mi papá?’, decía. Además, ahí mismo me dijo que nunca lo iba a perdonar a Menotti.”
Diego tuvo que tomar una decisión mucho más fácil esta semana comparada con la de Menotti. En el plantel no hay ningún Kempes, ni Alonso ni Villa ni Valencia, y hay un sólo Maradona, Lionel Messi. Con Juan Román Riquelme afuera por decisión propia, los reclamos más vehementes por la convocatoria definitiva, apuntan a la ausencia de Esteban Cambiasso y Javier Zanetti, íconos del Inter.
Se presume que Argentina no moverá la línea de 4 del fondo. Que los centrales que la conformarían serán una suerte de frontón; que los que vayan y vengan por las bandas serán Jonás Gutiérrez y Ángel Di María; que Javier Mascherano hará de referencia para marcar el lugar donde se pare el equipo; que Juan Verón resultará la conexión con la brillantez de Messi y la capacidad goleadora de Gonzalo Higuaín. Al menos, ése es el plan que Maradona contó hace nueve días con detalles al periodista Fernando Niembro en las canchas auxiliares del predio de la AFA y que prendió una luz roja en uno de los jugadores clave del plantel. “Cosas que uno no entiende… falta un mes para el primer partido y que se diga el nombre de los que van a ser titulares… uno se siente raro”, soltó Tévez. ¿Habrán tomado nota en el cuerpo técnico? Aparentemente, sí.
Interrogantes. Desde hace cuatro años se sabe que el primer partido es el 10 de junio. Sin embargo, recién esta semana se articuló la manera en que el equipo volará a la tierra de Mandela. Y se especulaba con un amistoso que no se dio. En México ’86, el plantel estuvo dos meses antes. Los calendarios no lo permiten, pero resulta complejo que una selección como Argentina, deba lidiar con este tipo de cuestiones a 20 días del Mundial. ¿Será esto un signo de cómo funcionará el resto? Ojalá que no.
Otra, ¿qué papel cumplirán Julio Grondona y Carlos Bilardo en Sudáfrica cuando las papas quemen y haya que tomar decisiones determinantes?
Las finales: ¿cómo articulará el grupo sus piezas adentro y afuera? Se supone que tanto Verón como Martín Palermo van a ser centrales en la creación de eso que llamamos mística. Y lo último, ¿por qué si Messi le pidió por la presencia de Gabriel Milito en la reunión que tuvieron en España semanas atrás, Maradona decidió dejarlo afuera de los 23 y convocar a Ariel Garcé? El Chino, un jugador que no estaba en la cabeza de nadie, es una sorpresa en todo el sentido del término. Afirman los satélites del técnico que Diego quedó sorprendido por la arenga que hizo el ex River previo al partido contra Haití en Cutral-Có. El jugador había realizado una reserva para ir con sus amigos a Sudáfrica de turista. El poeta y escritor británico Gilbert Chesterton afirmó en 1930 que “siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción”. Lo sabe Maradona. Y lo sabe también Garcé.

Comentarios
No me parece que Diego halla sido un victima en el mundial 94, porque fue el y nadie mas que el el que tomo la efedrina que luego seria la sustancia que lo dejo fuera del munidlal a el y la Argentina, asi que no se victimise tanto y que se ponga a ser hombre de verdad de una vez por todas.
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