Diez años de Teatro x la Identidad

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El ciclo celebra sus 10 años con funciones hasta el mes de septiembre. Programación: www.teatroxlaidentidad.net || Fridman es una de las fundadoras del movimiento.
Entrevista a Cristina Fridman.

A partir del deseo de Abuelas de Plaza de Mayo de establecer un lazo con la sociedad para transmitir –y contagiar– su lucha, hace 10 años nació Teatro x la identidad, un movimiento teatral de actores, dramaturgos, directores, coreógrafos, técnicos y productores. La toma de conciencia y la acción transformadora son su búsqueda primera. Ayudar a encontrar hasta el último de los nietos apropiados, de modo organizado y sistemático por la última dictadura militar, es su fin último. A una década del primer ciclo, con 101 nietos recuperados y la postulación de las Abuelas como candidatas a recibir el Premio Nobel de la Paz, el desafío es multiplicar el alcance de los espectáculos y crecer en calidad artística, lo que significa crecer en la potencia emisora del mensaje y en las posibilidades de recuperación de lasIdentidades sustraídas.

–¿Cómo viven estos 10 años de Teatro x laIdentidad?
–Lo vivimos con mucha alegría. Cada ciclo que iniciamos nos preguntamos si vendrá gente, si la propuesta va a gustar. Y este año, desde el primer día hasta ahora, estamos poniendo el cartelito de No hay más localidades en la sala grande. La boletería abre a las 10 de la mañana y ya hay gente haciendo fila para sacar entrada. Eso nos da una energía increíble.
–¿Siempre fue así la magnitud de convocatoria?
–Sí, siempre tuvo esa particularidad, desde la primera obra de Patricia Zángano (con dirección de Daniel Fangeo y la actuación de Valentina Bassi). A propósito de la duda se hizo a pedido de Abuelas, la idea fue de ellas.
–¿Cómo fue el nacimiento del proyecto?
–Nació como una manera de establecer una comunicación con la sociedad para trasmitir lo que estaba pasando: había más de 500 jóvenes que no sabían cuál era su verdaderaIdentidad y estaban siendo buscados. A partir de esta idea se hizo la primera obra, pensada para una o dos funciones. Fue un lunes y la sala reventó. La semana siguiente, de nuevo. Así fue que se realizó todo el año, con dos funciones cada lunes. La sala se llenaba de gente joven. Eso fue una gran sorpresa y una alegría, sobre todo porque se quedaban con muchas preguntas a partir de lo que veían.
–Y hace 10 años el tema no estaba tan presente como lo está hoy.
–En ese momento el tema de laIdentidad no estaba tan instalado. Todavía no se habían hecho los juicios a los militares; la apropiación no era algo de lo que se hablara y muchos jóvenes no sabían lo que había pasado. Su respuesta nos cargó de pilas y generó un movimiento muy fuerte, además de una gran movilización interna en cada uno de nosotros.
–¿Y cómo siguieron después de esa primera obra?
–Hicimos una convocatoria en El nudo, teatro que nos prestó Miguel Rottemberg –a quien voy a estar eternamente agradecida–. No sabíamos qué respuesta íbamos a tener, pero el día de la convocatoria la sala se llenó de teatristas, actores, escenógrafos, incluso, quedando gente afuera. En el escenario estábamos con Fanego y el elenco de A propósito de la duda. Nos miramos y dijimos: “¿Ahora qué hacemos?”. Y Fanego dijo la verdad: que no teníamos una idea concreta, pero transmitió la idea de reunirse para generar algo. Me acuerdo que era verano y nos reuníamos en La casa del espectáculo. Éramos 30 personas discutiendo apasionadamente, muertas de calor debajo de un ventilador de techo. Cada tanto llamábamos a una abuela para que venga a darnos una charla. Y así surgió el ciclo, con el objetivo de hacer 44 espectáculos en 14 salas, lo que parecía un delirio. Ese año terminamos alucinados: la gente respondió como lo había hecho con Teatro abierto. Iban de una sala a otra para encontrar un lugar.
–En estos 10 años, ¿qué cambios fueron sucediendo?
–Cada ciclo nos seguimos reciclando. Eudeba nos sacó el primer libro y después el Ministerio de Educación de la Nación, cuando estaba Filmus, nos publicó los otros en forma gratuita para repartir en los colegios. Así fue como empezó a hacerse en todo el país, y en España, Italia.
–Las entradas siempre fueron gratuitas. ¿Cómo se sostienen económicamente?
–Los organizadores somos un grupo 13 personas que trabajamos todo el año. Por años lo hicimos poniendo plata de nuestro bolsillo. Nos reuníamos en casas de compañeros, bares, hasta que en 2005 decidimos tener una sede: un departamento de dos ambientes que pudimos bancar porque Ibarra nos otorgó un presupuesto. La movida cultural que gestamos está a niveles gubernamentales y de grandes festivales.
–En el contexto actual, ¿cuál es el espíritu de Teatro x la Identidad?
–El objetivo es ayudar a las abuelas a encontrar a los 400 jóvenes faltan. Que alguien se pregunte por alguien a quién conoce y cree que puede ser uno de los nietos que buscamos, que al escuchar a un nieto recuperado o a una abuela, les resuene en algún lado y les sirva para juntar fuerzas para acercarse a Abuelas. Nosotros hacemos teatro político y hasta que aparezca el último nieto, Teatro x laIdentidad tiene razón de ser. Hoy estamos festejando 10 años de lucha por algo que creemos no es un tema de las Abuelas, sino de todo un país. Creo que el tema de laIdentidad en la sociedad lo instaló Abuelas de Plaza de Mayo. Por eso, este año más que nunca, por cumplir 10 años y por su postulación al premio Nobel, les pedimos a todos que adhieran, porque están defendiendo un derecho en nombre de todos.

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