Dilma no para de subir

"Es hora de que una mujer sea presidenta de Brasil”, dijo la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, quien continúa su cosecha de voluntades y, como la espuma, no deja de subir en las encuestas.
A pesar de ser catalogada por el ex mandatario brasileño Fernando Henrique Cardoso, como “un fantasma” porque asegura que carece de trayectoria política, la ex guerrillera y ministra de Luiz Inácio Lula da Silva protagoniza un ascenso inusitado en una campaña donde su principal rival ha decidido como estrategia proselitista atacar las políticas de integración regional de Lula, sin mencionarlo explícitamente, y trivialidades del tenor de las dificultades para transitar por las autopistas federales.
José Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y ex gobernador del estado de San Pablo, resultó el principal derrotado en el primer debate televisivo que lo enfrentó con Rousseff, Marina Silva, del Partido Verde (ecologista), y Plinio de Arruda Sampaio, del Partido Socialismo y Libertad (izquierda). Tal vez, la permanente sonrisa en el rostro de Dilma, que habitualmente se muestra portadora de una personalidad más adusta, reflejaba la seguridad que le dan los últimos sondeos del Instituto Sensus en los que recoge un 41,6% de las intenciones de voto y deja a Serra con el 31,6%. De mantener esta tendencia de 10 puntos arriba de su inmediato competidor, la postulante petista podría ganar en primera vuelta el 3 de octubre próximo.
El vertiginoso progreso en las opiniones de los votantes, según algunos analistas políticos brasileños, se debe a la sólida economía del país y a la popularidad del presidente Lula Da Silva, quien ha realizado campaña en su nombre activamente. Tan sólo seis meses atrás la diferencia era inversa y el postulante del PSDB la aventajaba un 20 por ciento por encima de ella.
A menos de dos meses de la elección, Lula trata de mantener lejos de la disputa electoral temas polémicos que puedan ensombrecer la carrera de su sucesora al Palacio del Planalto. El jefe de Estado ha congelado la idea de reflotar el impuesto a los movimientos financieros, con el fin de crear el sistema de Contribución Social para la Salud (CSS), convencido de que sería un tema extremamente desgastante para la opinión pública de medios y altos ingresos.

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Otras notas

  • Si el carisma y la aceptación masiva de un dirigente político tuviesen carácter tran­sitivo, el mejor ejemplo lo estaría dando por estos días la candidata presidencial brasileña por el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff.

  • Con una finta digna de un crack de fútbol de la selección verdeamarelha, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva eludió la marca de la Justicia Electoral –quien lo multó seis veces por hacer proselitismo en favor de la candidata presidencial oficialista Dilma Rousseff– y anunció que sólo ejercerá como Jefe de Estado hasta las seis de la tarde. El resto de las horas, de acá a los comicios del 3 de octubre, lo dedicará exclusivamente a oficiar de maestro de ceremonias en cada acto y mitin del PT.

  • A cuatro semanas exactas para que Brasil decida quién sucederá a Lula da Silva, la disputa por la Presidencia entró en su recta final, signada por la curva ascendente de apoyo a la candidata del Partido de los Trabajadores y los coletazos de la oposición que, en curva descendente, sacudió el debate electoral con denuncias y acusaciones de “espionaje” contra el oficialismo.
    Si las elecciones en Brasil se realizaran hoy, el máximo cargo de la República tendría al final de este domingo nombre y apellido: Dilma Rousseff.

  • Lanzada la campaña electoral de la segunda vuelta, Dilma Rousseff intenta realizar alguna maniobra maradoniana que le permita afrontar una posición sobre el aborto que mantenga la base programática del PT y no la aleje de los votos de personas creyentes.
    Si bien las primeras encuestas la colocan con una ventaja de entre 6 a 9,1 puntos, lo cierto es que hay unos 10 millones de votos de variabilidad, donde esta temática va a jugar un rol relevante en los debates televisivos.

  • El comando tucano –apodo del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb)– pondrá al aire, a partir de mañana, una batería de cuatro publicidades televisivas donde ironizan sobre la figura de la candidata oficialista Dilma Rousseff. Según un adelanto exclusivo del matutino O Estado de São Paulo, uno de los spots mostrará a una mujer de rasgos parecidos a Rousseff en una entrevista de trabajo que, tras ser acusada de mentir, se excusa con el argumento de que es “amiga del presidente”.

  • Clara y Totó, la pareja estelar del exitosísimo culebrón Passione de la Red O Globo, llegaron a tener esta semana más rating en la pantalla chica que los candidatos Dilma Rousseff y José Serra. Es más, el último debate presidencial fue relegado del prime time de la televisión; además, de convertirse en un soporífero cruce de ideas programáticas que no movió el amperímetro de la libido verdeamarelha.