Dilma sube, Lula festeja

Si el carisma y la aceptación masiva de un dirigente político tuviesen carácter tran­sitivo, el mejor ejemplo lo estaría dando por estos días la candidata presidencial brasileña por el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff.

Según las consultoras Sensus y Vox Populi, la postulante petista recoge un 35,7% de los votos frente al 33,2%, del opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb), quien hasta hace un mes mantenía una ventaja de entre cinco y nueve puntos en las preferencias para las elecciones del 3 de octubre.
De continuar esa tendencia, habría una segunda vuelta el 31 de ese mismo mes y la ex jefa de gabinete de Lula también vencería con un 41,8% contra 40,5%.
La inquietud se instaló en el comando electoral del ex gobernador de San Pablo, donde daban por seguro un triunfo ante la preferida de Da Silva porque suponían que el alto índice de popularidad del mandatario no serviría como trampolín para instalar a Dilma como su sucesora.
Lo cierto es que, multa incluida del Tribunal Superior Electoral al presidente por inmiscuirse en la campaña, pocos imaginaban que superaría el techo porcentual augurado y en poco menos de 30 días pasó de ser la hermética ex ministra Rousseff a la popular Dilminha.
Algunos analistas relacionan este despegue a la gira internacional que ha instalado a Lula da Silva, como influyente mediador en el conflicto que mantiene occidente, sobre todo Estados Unidos, con la República Islámica de Irán.
El tratado nuclear refrendado con Teherán y la foto triunfadora del jefe de Estado brasileño con Mahmoud Ahmadinejad han significado su afianzamiento como líder mundial y algunos analistas le dan a esta imagen la facultad de tracción de simpatías que se derraman en el camino de Dilma hacia el Palacio del Planalto.
Con la presentación en sociedad del acompañante en la fórmula oficialista, Michel Temer, del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (Pmdb), la estrategia es acercar a los sectores medios y altos de Brasil quienes tienen cierta renuencia hacia la figura de Rousseff pero mantienen su valoración positiva sobre Lula. La apuesta es cosechar sufragios través del apoyo de políticos que tienen una base regional, como el senador José Sarney (Pmdb), en el norte y el nordeste.
Aunque esta alianza sembró sus dudas en propios y extraños, el mismo Temer se apresuró en despejar: “Seré extremadamente discreto, como tiene que ser un vicepresidente”.

Sin votos aún

Comentarios

Espero y deseo desde mi corazón el triunfo de Dilma Rousseff en las elecciones brasileñas, ya que con ello se consolidará la única posibilidad de lograr la verdadera Independencia de todos los países suramericanos y del caribe, que hasta ahora tenían una Independencia declamativa y virtual, (menos la Isla mayor caribeña que lo logró hace más de 50 años) al igual que sus seudo-democracias llena de exclusiones de inmensas mayorias populares. El fundamento de la dirección de las economías dependen fundamentalmente del carácter ideológico de la POLÍTICA , que deje de ser politiquería barata y entreguista de los sueños independentistas de nuestro colectivo social mayoritario y excluido. La verdadera tendencia de estas ideologías están dirigidas a que cada ciudadano individual pueda concretar sus proyectos de vida, en igualdad de condiciones a la que tuvieron las elites de nuestros pueblos. De allí nacerá el carácter solidario de esas sociedades y disminuirá la violencia reactiva cuya etiología suele ser la marginación social.

Enviar un comentario nuevo

  • Etiquetas HTML permitidas: <i> <b> <u>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Escriba los caracteres mostrados en la imagen.
Seguinos en Twitter
Print preview icon

Otras notas

  • "Es hora de que una mujer sea presidenta de Brasil”, dijo la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, quien continúa su cosecha de voluntades y, como la espuma, no deja de subir en las encuestas.

  • Con una finta digna de un crack de fútbol de la selección verdeamarelha, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva eludió la marca de la Justicia Electoral –quien lo multó seis veces por hacer proselitismo en favor de la candidata presidencial oficialista Dilma Rousseff– y anunció que sólo ejercerá como Jefe de Estado hasta las seis de la tarde. El resto de las horas, de acá a los comicios del 3 de octubre, lo dedicará exclusivamente a oficiar de maestro de ceremonias en cada acto y mitin del PT.

  • La infalible sentencia hegeliana “la historia se repite dos veces”, ampliada por Marx con “una vez como tragedia y otra como farsa”, pareciese cumplirse con rigor en la política brasileña.

  • Pasado el efecto de la caipirinha y entrando en la sobriedad politológica,se debe realizar un análisis de los resultados electorales en las presidenciales de Brasil.Se puede decir,combinando la pasión y las utopías,que la victoria de la ahora Presidenta electa Dilma Rousseff mantiene al país carioca en el eje latinoamericanista,marca la continuidad de un proyecto nacional y expresa el avance en derechos –con la elección de la primera mujer para la presidencia brasileña –.Esta situación no exime de realizar algunas consideraciones.

  • El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva padece un cáncer maligno de laringe según un comunicado oficial brindado ayer por el Hospital Sirio Libanés de San Pablo. “El ex presidente fue sometido a exámenes y se le ha diagnosticado un tumor localizado en la laringe. Lula se encuentra bien y deberá realizar el tratamiento de quimioterapia en régimen ambulatorio”, confirmó el centro médico paulista el sábado por la mañana y segundos después la noticia de alto impacto recorrió los portales electrónicos de los principales diarios del vecino país.

  • Clara y Totó, la pareja estelar del exitosísimo culebrón Passione de la Red O Globo, llegaron a tener esta semana más rating en la pantalla chica que los candidatos Dilma Rousseff y José Serra. Es más, el último debate presidencial fue relegado del prime time de la televisión; además, de convertirse en un soporífero cruce de ideas programáticas que no movió el amperímetro de la libido verdeamarelha.