Apenas cinco meses y cinco días de vida tenía Juan Sebastián Verón cuando River Plate se quitaba de encima aquella otra mufa de su historia, que por 18 años le había negado la consagración. El ex club millonario se daba el lujo de tener en el banco al exquisito Alejandro Sabella y, casualmente, obtuvo ese campeonato del ’75 relegando al segundo lugar al Estudiantes de Juan Ramón Verón. Como la Bruja, Pachorra y la Brujita dejaron su marca en Estudiantes. Y en el fútbol argentino y en el inglés.
El director de Selecciones nacionales saliente también es otra figura del Pincha y de la Selección, y quien fue a buscar a Sabella a Inglaterra cuando tuvo que armar aquél equipo histórico campeón en 1983. Como DT, Carlos Salvador Bilardo dirigió la albiceleste campeona del mundo en México ’86, equipo que integraban los últimos dos técnicos del conjunto argentino, Diego Armando Maradona y Sergio Checho Batista, y del que Sabella quedó afuera luego de haber jugado la copa América del ’83. Además de Alonso, su puesto tenía en la disputa a jugadores como Ricardo Bochini, Carlos Tapia, Jorge Burruchaga, que venía de ser el goleador del torneo continental, y al mismísimo Diego.
Ya técnico, Sabella volvió al equipo nacional en 1994, como ayudante de campo de Daniel Alberto Passarella. El del ’98 también era el primer Mundial de Verón. Y anotó un solo gol. Contra Inglaterra, en la definición por penales. No se volverían a ver en la intimidad de un equipo hasta marzo del 2009. Al mundial siguiente, con Marcelo Bielsa como técnico, Verón agarró la cinta de capitán que en Francia había sido del otro cinco, Diego Simeone, heredada del brazo de Maradona, donde estaba desde los ’80, luego de los mundiales ’78 y ’82, cuando el brazalete daba sentido al mote de gran capitán del hoy presidente de River.
Pasar de los 12 puntos que la Selección le sacó al segundo en la fase clasificatoria a volverse en la primera ronda, fue un golpe muy duro. Y Verón se convirtió en el chivo expiatorio, sospechado por su presente en Inglaterra, justificado por una imagen en la que camina y no corre, como pretendían todos, a sacar un córner, y refrendado por la decisión de Bielsa de sacarlo del equipo titular para el siguiente partido.
Con Diego Armando Maradona, Verón volvió a la Selección. Y a la decepción. Cuando perdió la titularidad en mitad del Mundial de Sudáfrica. Verón estaba ahí un poco para revertir una injusticia histórica y otro poco para consolidar otra, porque fue la contracara de Juan Román Riquelme, peleado con Maradona por una presunta mala jugada de este contra Alfio Coco Basile. Además, Román no era tan contemplativo con Lionel Messi. Verón, en cambio, hasta dormía con la pulga. La jugada de Maradona incluyó el cargo de Director de Selecciones Nacionales, que fue el modo de filtrar a Bilardo y que no quede directamente ligado al desplazamiento de Basile. Bilardo venía con la promesa de controlar a Maradona. No lo logró. Ésas nunca podrán ser las funciones del cargo.
Sabella le sumó a Estudiantes una Copa Libertadores y un torneo local y se fue. Si su estadía había estado plagada de versiones sobre la dirección compartida del equipo entre Pachorra y la Brujita , su partida fue peor. Luego de aclarada y recontra aclarada la buena relación entre ambos, se produce la postulación del jugador a suceder a Bilardo, y a volver a entenderse con el flamante técnico. Y a ayudarlo a entenderse con Messi, y que Messi lo entienda a él.
Nada está dicho, Verón sigue jugando y Sabella se está acomodando, aunque algunos dirigentes ya salieron a pegarle duro a Bilardo, por lo que parece que el futuro desembarco de la Brujita ha empezado a pronunciarse.
