El pago cancelatorio de 2300 millones de dólares, última cuota del denominado Boden 2012, pone fin al proceso de endeudamiento generado a la salida de la convertibilidad, y representa un punto de inflexión en el fenomenal derrotero de endeudamiento que registró el país entre los años 1976 y 2002.
Creado con una duración de 10 años para compensar a los ahorristas que habían quedado atrapados en el Corralón y la pesificación asimétrica de los bancos, el Boden 2012 le implicó al Estado haber pagado, en ese período, un total de 19.600 millones de dólares, entre capital e intereses.
“El Boden 2012 es el dinero que les tendrían que haber pagado los Bancos a los ciudadanos y ciudadanas argentinas”, afirmó la Presidenta Cristina Fernández el jueves en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, al hacer público el anuncio del pago que se concretó al día siguiente, 3 de agosto, al cumplirse el vencimiento de la última cuota del bono. “Nos da una inmensa independencia frente a la volatilidad de los mercados que van de un lado a otro todos los días, y nos permite, además, actuar eficazmente contra otro club de argentinos”, el “club de los endeudadores y de los devaluadores”, agregó en otro párrafo del anuncio.
Entre los miembros de ese club se encuentran los voceros y gurúes del establishment económico que, desde principios de año, presagiaban que el Gobierno no dispondría de dólares para cancelar el Boden 2012, y que se pagaría en pesos. El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, la misma noche del anuncio declaraba: “La intención de todos ellos era muy clara, como siempre que lanzan sus pronósticos. Si lograban desalentar a los tenedores de los bonos, éstos terminarían vendiéndolos a un precio inferior generándoles a quienes los recompraran un enorme negocio. Nada de lo que dicen y pronostican deja de tener consecuencias, saben muy bien lo que dicen y para qué lo dicen”.
En su exposición, la Presidenta relató la evolución de la deuda en relación con el PBI: “Hoy significa el 41,8% del PBI; mientras que en el año 2002 representaba el 166%.”. También destacó uno de los principales objetivos de la política de desendeudamiento: La deuda actual en moneda extranjera, luego del pago del Boden 2012 representará solamente el 8,4%, cuando en el 2002 alcanzaba el 92%.
Para el Gobierno, asegurar la disponibilidad de los dólares necesarios para la cancelación del Boden 2012, y disminuir la deuda en moneda extranjera es parte principal de la política de desendeudamiento iniciada en el año 2005. Como suele afirmar un alto funcionario del gobierno: “El común denominador de todas las crisis económicas que sufrió el país en los últimos cuarenta años era cuándo se acababan los dólares para el pago de deuda. Lo que le seguía, era irremediable”.
El pecado original. En el informe de agosto de Econométrica, titulado Desendeudado, Ramiro Castiñeira da cuenta de los grande saltos de endeudamiento entre 1976 y el año 2001:
“Previo al Golpe de Estado de 1976, la deuda pública equivalía al 13,8% del PBI. Al finalizar la dictadura en diciembre de 1983, cuando el Dr. Raúl Alfonsín asume la presidencia, la deuda pública en default era del 46,6% del PBI. Entre 1993 y 2001, la deuda pública aumenta en 128%, al pasar de 63 a 144 mil millones de dólares, previo al anuncio de un nuevo default. El Corralón y la necesidad de compensar a los bancos por la pesificación asimétrica al desarmar el fracaso de la Convertibilidad, llevó la deuda a un récord de 191 mil millones de dólares en 2004, magnitud equivalente al 126% del PBI. En suma, entre 1976 y 2004 la deuda pública ascendió desde el 14% del PBI, a 126% del PBI, tras el paso de la última dictadura y la convertibilidad”
El comienzo del desendeudamiento. En el año 2005, el presidente Néstor Kirchner llevó adelante el primer y más importante paso del desendeudamiento. Al respecto, el informe de Econométrica apunta: “El canje de la deuda pública de 2005 y 2010 permitió disminuir no sólo el monto adeudado producto de una quita nominal, sino también modificar su estructura de monedas, tasas de interés y perfil de vencimientos, todos a favor del Estado. En números, entre capital e intereses no pagados, en 2005 y 2010 se renegociaron US$ 102.600 millones de títulos en default. El 92,4% de ese monto aceptó voluntariamente el canje de deuda propuesto por el Gobierno. Actualmente la suma de los tres bonos emitidos entre los canjes 2005 y 2010 suma US$ 54.300 millones. La magnitud es equivalente a una quita nominal de US$ 48.300 millones, o del 47%. De estos nuevos bonos, el 39% se encuentra emitidos en moneda local, equivalente a US$ 21.300 millones. Todo default de deuda pública se explica por emitir deuda en moneda extranjera: “El pecado original”. La pesificación de casi el 40% de los nuevos bonos implicó un cambio radical en la estructura de la deuda pública nacional. También lo fue que se amortizarían en un plazo de 30 años, con un periodo de gracia de 20 años.”
Respecto a la distribución de la deuda pública en manos privadas y la intra sector público, en el capítulo “Estructura y perfil de vencimiento de la deuda pública 2012-2015. Deuda Pública Bruta y Neta”, Castiñeira describe: “La diferencia entre la deuda pública bruta y la deuda pública neta, implica restar de la bruta, toda aquella que esté en poder de otras instituciones públicas. Esta diferenciación permite cuantificar la deuda del sector público en manos del sector privado y organismos internacionales, y por lo tanto saber cuál es el verdadero nivel de endeudamiento y el riesgo de default. En efecto, nunca pasará que un Gobierno entre en default porque no pudo pagarse a sí mismo. La diferenciación es tan relevante en el análisis macroeconómico, que el FMI publica la posición de deuda pública bruta y neta para todos los países miembros”.
Es de destacar la disminución en la necesidad de financiamiento en moneda extranjera en 2013 y 2014. En efecto, en 2012, el Gobierno necesitó U$S 6,8 mil millones de dólares para pagar la deuda neta en moneda extranjera, de los cuales U$S 4,2 mil millones se explican por la última cuota del Boden 2012 y el pago del Cupón PBI. En 2013, sin estos bonos en escena, la necesidad de financiamiento en moneda extranjera se reduce a U$S 4,6 mil millones. Aún más grados de libertad se tendrá en 2014 porque sólo se necesitará n U$S 2,4 mil millones para afrontar todo el servicio de deuda en moneda extranjera. No esperamos que en 2013 se crezca para gatillar otro pago de cupón en 2014.
Otro dato que da cuenta del nivel de desendeudamiento surge de comparar los niveles de deuda en otros países de la región. México está en el 40% de su PBI. Después viene Brasil que debe el 36%. Colombia figura en el orden del 20%. Después está Argentina que ronda el 19%. Argentina está volviendo a los niveles de deuda que tenía antes de la dictadura, en 1976. Las cifras muestran la magnitud del desendeudamiento.
El anuncio de la Presidenta de cancelar deuda en moneda extranjera con recursos propios y genuinos reafirma la decisión política de desendeudamiento iniciada en el año 2005, rompiendo con la lógica impuesta desde la última dictadura de pagar deuda con más deuda, y de recurrir al financiamiento externo a través de organismos internacionales de crédito y del sistema financiero privado. Esa lógica de constante endeudamiento fue el mecanismo utilizado como estrategia de los sectores concentrados y de privilegio para que los organismos acreedores impusieran los planes económicos en beneficio exclusivo de sus propios intereses, y en detrimento de cualquier intento de desarrollo económico e inclusión social. Para el “club de endeudadores y devaluadores” con sus planes y recetas, la cancelación en dólares del Boden 2012 fue un duro golpe. Qué paradoja.

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