El Programa Monetario diseñado por el Banco Central para el flamante año lleva implícita la dirección que tomó la entidad financiera desde que asumió su titular, Mercedes Marcó del Pont. Alejado de los postulados impuestos en los noventa, donde su única misión era controlar el tipo de cambio y manejarse de manera autónoma a las políticas económicas oficiales, el Central se plantea profundizar su apuesta a ser una fuente de crédito destinada a la producción y en condiciones mucho más óptimas a las que ofrece la banca privada. Además, como sucedió durante este año, el Gobierno renovará el Fondo del Bicentenario para cancelar con reservas del Banco Central los 7.504 millones de dólares de deuda correspondientes a los vencimientos de 2011. Vale recordar que contra todos los pronósticos del coro del establishment económico, durante el año pasado se pagaron 6.569 millones de dólares con fondos del Central y sin embargo la entidad cerró el 2010 con reservas récord que superan los 50.000 millones de dólares.
La escasez de oferta crediticia para la producción ha sido uno de los cuellos de botella del actual modelo. En una economía en plena expansión, el crédito se mantiene desde hace años en un 12% respecto al Producto Bruto Interno. La cifra es muy inferior si se la compara con otros países de la región: en Chile la relación crédito/PBI es del 75%, en Brasil del 33% y en Colombia del 23%. La intención de Marcó del Pont y su equipo es que Argentina se vaya acercando a esos valores a través de un aumento de los fondos destinados a la producción. Para lograr ese objetivo, la vía elegida será la de la expansión monetaria.
De acuerdo a lo manifestado en el Programa Monetario diseñado por el Central y que será enviado al Senado, la expansión promedio del agregado monetario, conocida como M2 y que incluye el circulante en manos de la gente, las cuentas corrientes y las cajas de ahorro, rondará el 28 por ciento.
Otra de las proyecciones elaboradas para este año por el Banco Central tienen que ver con la devaluación del dólar y el crecimiento del PBI. La estimación del Central con respecto a la moneda estadounidense es que llegue a trepar a $4,20. Con respecto al crecimiento de la economía, las proyecciones de la entidad son más optimistas que las del Ministerio de Economía. Mientras que en la cartera de Boudou lo ubican en el 4,3%, desde el Central calculan que llegará al 6%.
Diferencias con Redrado. El Programa Monetario del año pasado fue diseñado el anterior titular del Central, Martín Redrado. Fiel a su formación ortodoxa, el plan tenía un fuerte sesgo monetarista, ya que el criterio para la emisión de moneda corría únicamente por cuenta de la entidad bancaria, sin tener en cuenta el desempeño de la economía a lo largo del año. Fue por ese motivo que, con el Golden Boy ya eyectado del Central, en agosto del año pasado el banco envió una actualización de las metas del Programa Monetario 2010 ya que los índices que mostraba la economía requería de la necesidad de un aumento del dinero circulante. “Mientras que el Programa Monetario suponía un crecimiento real del PIB que -en concordancia con las estimaciones del Presupuesto- era del 2,5 por ciento anual, las estimaciones indican que ese crecimiento estará en un rango de 8,9 por ciento a 9,5 por ciento” sostuvo el documento del Central que fundamentaba entonces aquella expansión monetaria. A continuación señalaba que “un mayor producto real significa, por definición, un mayor número y/o volumen de transacciones en la economía que a su vez implica la necesidad de disponer de un mayor nivel de medios de pago para llevarlas a cabo”.
Ahora, con una mayor sintonía entre el Central y las políticas económicas oficiales, el actual Programa Monetario propone una expansión monetaria que acompañe al crecimiento económico.
