Ya no soy el director del documental de Néstor Kirchner, siempre fui tratado con respeto… igual da tristeza”, publicó en su Twitter Israel Adrián Caetano. De esta forma, después de ocho meses de trabajo, el cineasta uruguayo daba a conocer la noticia de su alejamiento del rodaje del film que retratará la vida política del ex presidente.
Según explicó, su sorpresiva retirada se debió a una decisión de la producción, compuesta por el diputado bonaerense Fernando Chino Navarro y el publicista Jorge Topo Devoto, a quienes no conformó su corte final.
Mediante la red social, el cineasta aclaró que apoyaba al Gobierno e insistió en marcar que no se trató de una decisión personal la de dejar de formar parte del equipo a cargo del film. “Mi contrato terminó hace rato. Mi corte final fue entregado también. Mi trabajo fue cumplido sin anomalía alguna”, aclaró.
“La cuestión es que no gustó mi corte. Esa es la verdad. No tengo razones que callar. Es una opción más que lícita de un productor en ejercicio”, le contestó Caetano a un tweet del periodista Martín Caparrós donde preguntaba sobre los motivos de su desvinculación.
Las razones. Si bien por el momento no se conocen más detalles de cuáles habrían sido los desacuerdos, el Chino Navarro aclaró que fueron discrepancias desde lo político y no desde la estética del documental. Según trascendió, la primera versión que el director de Pizza, birra, faso había entregado tenía una visión demasiado política y no tan humana como se esperaba.
Tras reconocer que tuvieron “diferencias de criterio” con la película que Caetano entregó a fin del año pasado, Navarro sostuvo: “Aspiramos a una película que exceda el mejor homenaje que se pueda imaginar Cristina sobre la vida de Néstor”.
Según explicó el director luego de dar a conocer la noticia, el documental que hizo sobre Kirchner no tenía un tinte propagandístico y apelaba a un espectador crítico que no iba a encontrar una línea política concreta. “Tenía un dogma muy fuerte, del cual la película era presa, que no permitía ciertas cosas como en un documental más convencional, con entrevistas que puedan manipular la información. Y ese dogma daba espacios para que uno tuviera que pensar”, manifestó Caetano.
“Se utilizaron recursos ignotos, hasta entrevistas desconocidas, videos de YouTube y una filmación de celular. Es como un rompecabezas. Está contado todo desde los medios de comunicación de hoy; no hay nadie opinando sobre Kirchner porque él se contaba por sí mismo”, indicó el cineasta.
Dado que Caetano se encuentra rodando Mala, su nueva película que tratará el tema de la violencia de género y que tendrá como protagonista a Brenda Gandini, Navarro aclaró que esa es la razón por la cual no se le pueden hacer modificaciones al corte ya presentado. “Adrián está con mucho trabajo y no tenía tiempo para rediscutirlo. Nosotros decidimos buscar otro director”, explicó el diputado.
No se hagan los rulos. Tanto desde la producción del documental como por parte del director de Un oso rojo, evitaron generar polémica alrededor de la noticia.
“Sería una imbecilidad tomar esta decisión para pegarle al Gobierno, nunca tuvo nada que ver con esto”, aclaró Caetano. Por su parte, Navarro también destacó que el Gobierno no estaba ni detrás del film ni de la repentina salida de Caetano. “No tuvo nada que ver. La plata la conseguimos de empresas, municipios y gobiernos provinciales y de militantes. Cristina tampoco vio la película terminada”, explicó el diputado del Frente para la Victoria.
Apenas se conoció la noticia del alejamiento del director uruguayo, se especuló con que la sucesora sería Florencia Kirchner, quien estudió cine en Nueva York y estuvo fuertemente vinculada a la preproducción del documental. Hasta se llegó a decir que fue ella quien pidió que se separara a Caetano del film.
El documental. El equipo encargado de plasmar la vida del ex presidente en el film que aún no tiene título y que surgió tras su sepelio en Río Gallegos, se completa con Gustavo Santaolalla en la musicalización y el filósofo Ricardo Forster y el periodista Carlos Polimeni trabajando en el guión.
La idea del documental –que no tiene voz en off ni testimonios recolectados especialmente para su realización– es “mostrar a un tipo diferente que se enfrentó a cosas muy importantes en la Argentina y que ganó batallas”, explicó Caetano en julio pasado a Miradas al Sur. “Lo que tuvimos claro desde un principio es que no queríamos convertirlo en un personaje social. Eso hubiera sido despersonalizarlo mucho”, sostuvo en su momento el director.
Para este trabajo se llevó a cabo Yo quiero ser parte, una campaña de recolección de material que permitió que cada aportante sea partícipe directo del film. De esa forma, entre fotos, relatos, filmaciones y cartas, sumaron más de 17 mil aportes, muchos de ellos hasta ese momento desconocidos. Asimismo, dada la enorme cantidad de material recolectado, se llevó a cabo la muestra Néstor por todos en la Casa del Bicentenario y se editó un libro con fotos inéditas que repasa la vida del ex presidente.
“Van a descubrir a un Néstor que decía en 1982 lo mismo que dijo en 2008. Van a encontrar que hay un discurso de los años ’90 en la Sociedad Rural de Río Gallegos, donde le dice a Felipe Solá en la cara lo mismo que después planteó con la 125. En algunos pasajes de esta película, si cerrás los ojos vas a creer que es el discurso de 2007, y no, es de hace 20 o 30 años”, había adelantado Devoto en su momento. Pero para verlo habrá que esperar unos meses más. Por ahora, sólo resta conocer quién ocupará el lugar de Caetano.
Si bien se confirmará la semana próxima, el nombre que suena más fuerte por estas horas es el de la cineasta Paula de Luque, quien fue directora de la reciente Juan y Eva. “En el caso que me convoquen, para mí sería un enorme orgullo poder hacer este documental”, deslizó De Luque.
En su último mensaje tras el alejamiento y luergo de describir que fue un “trabajo precioso”, Caetano le deseó la “mejor de las suertes” a quien lo suceda en la “honrosa tarea” de documentar la vida política de Néstor Kirchner.
