El espía que rompió los códigos

Año 6. Edición número 265. Domingo 16 de junio de 2013
Portada. El ya famoso espía norteamericano es la principal noticia de los diarios de Hong Kong.

Internet no es amigo de nadie. No lo es de un periodista si los servicios de inteligencia deciden rastrear sus fuentes; no lo es de la Administración, como prueba la actual crisis que enfrenta el Gobierno de Obama; y no lo es, por supuesto, de un espía arrepentido que haya decidido denunciar las cloacas tecnológicas de los servicios secretos y los programas clandestinos que violan la intimidad de las comunicaciones de los ciudadanos. Por eso, los espías no suelen utilizar ninguno de esos métodos para relacionarse con sus intermediarios o sus fuentes, que prefieren usar el clásico banco en un parque para pasar información en lugar de enviar un correo electrónico o usar un celular.
Edward Snowden se consideraba un espía a pesar de no tener esos galones por lo que actuó como tal, alejado de medios que pudieran dejar rastro e introduciendo en su encuentro con sus contactos un toque que daría para una película de espías de serie B. El joven experto en espionaje dejó instrucciones claras para las tres personas a las que citó en una esquina determinada de un hotel de la ciudad de Hong Kong (no muy alejado de la base de la CIA en el consulado norteamericano, por cierto).
Glenn Greenwald –abogado y bloguero experto en derechos civiles que desde el año pasado es columnista del periódico británico The Guardian–; Laura Poitras –realizadora de documentales especializada en vigilancia–, y Ewen MacAskill –redactor del mismo diario británico que Greenwald– debían situarse en las cercanías de un hotel de ese territorio chino y preguntar sobre cómo llegar a otra parte del hotel en voz alta, según relataba ayer el diario The New York Times. Si todo marchaba como previsto, explica el rotativo neoyorquino, la fuente pasaría por delante de ellos andando y portando en sus manos un cubo de Rubik.
El trío cumplió con el protocolo impuesto y ante ellos apareció Snowden, colorido cubo de Rubik en la mano. Según ha relatado Greenwald, se quedó impresionado por el aspecto joven de quien estaba a punto de entregarle los programas clasificados de vigilancia de las comunicaciones de la administración norteamericana, un hombre que parecía mucho menor que los 29 años que su partida de nacimiento dice tener.
“Soy consciente de que sufriré por mis acciones y de que la entrega al público de esta información supone mi final”, escribió Snowden a principios del mes de mayo, cuando todavía vivía la confortable vida que le garantizaba un salario de 200.000 dólares anuales en la nómina de los servicios secretos y sus compañías aledañas. Por aquel mes, el joven analista hizo notar que los periodistas que destaparan su historia estarían también en peligro por publicarla. “La inteligencia norteamericana no dudaría en asesinarte si cree que así se pone final a la filtración y mantiene la información en su exclusivo poder”, escribió Snowden.
Pocas personas se cuestionan por qué tenemos de manera gratuita los servicios de Yahoo, Google, Facebook. En internet hay una máxima que sostiene: “Si no pagas por el servicio, entonces eres el producto”. En este caso, nuestra información privada es recolectada por las empresas que comparten nuestra información a través del ultrasecreto sistema Prism, creado para integrar el acceso a múltiples bases de datos de sistemas comerciales en tiempo real. Los servidores comprometidos incluyen a Google, Yahoo, Skype, Apple, Microsoft, entre otros.
Un gráfico revelado por Snowden muestra las empresas que comparten nuestra información con la NSA y el tipo de información que comparten.
Cualquier usuario de las empresas que aparecen en el lado izquierdo de esa imagen, están bajo vigilancia. A la derecha aparece el tipo de información a la que tienen acceso. Desde conversaciones de voz o escritas, correos electrónicos, hasta nuestra actividad en redes sociales.
Si bien la mayoría de usuarios utiliza este tipo de servicios gratuitos ( y aveces pagados) los que no los utilizan tampoco están a salvo. La mayoría de la información que pasa por internet es interceptable ya que muy pocas personas saben como encriptarla. La mayoría del tráfico de internet pasa por Estados Unidos y es espiado. En el caso de América latina, prácticamente todo el tráfico que viaja por internet pasa por Estados Unidos, es espiado. Según la NSA, la mejor forma de espiar es combinar las dos estrategias. Ver la información que tienen las empresas que proveen internet y monitorear el tráfico que viaja por internet.
El caso de Eduard Snowden despierta un cúmulo de interrogantes: ¿por qué un mago informático de 29 años con poca educación formal ha podido acceder a una cantidad de secretos ultraconfidenciales del complejo de inteligencia nacional-seguridad de Estados Unidos? La respuesta es bastante obvia; todo tiene que ver con la privatización del espionaje.
En realidad, la mayor parte del hardware y del software utilizados por la red de 16 agencias de inteligencia de Estados Unidos está privatizada. Una investigación del Washington Post descubrió que las agencias de seguridad, contraterrorismo y espionaje de Estados Unidos mantienen negocios con más de 1.900 compañías.
Snowden fue uno de 25.000 empleados de Booz Allen Hamilton que en los últimos tres meses desertaron. Más de un 70% de estos empleados, según la compañía, tienen una aprobación de seguridad del gobierno; 49% son de máximo secreto (como en el caso de Snowden) o aún mayor.
Como sugiere el periodista Pepe Escobar en la publicación electrónica Asia Times Online, a estas alturas, todo lo que gira alrededor de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) apunta a una caja negra en un agujero negro. La caja negra es la sede de la propia NSA en Fort Meade, Mayland.
De este caso surge un número infinito de preguntas cruciales que todavía no se han respondido sobre el agujero negro y el espía arrepentido: ¿por qué eligió Hong Kong para su denuncia? ¿Por qué refugiarse en una trampa de la que difícilmente saldrá en libertad? ¿Es un mártir o un incauto con anhelos de fama?
Entre tanto, Snowden permanece escondido en algún lugar de la capital financiera de Asia.
El lunes, a la hora del almuerzo se esfumó del lujoso hotel The Mira, en Nathan Road, y desde entonces permanece en paradero desconocido.
Desde las sombras, el ex espía sigue marcando la actualidad del territorio autónomo y los titulares de los medios en buena parte del mundo. Esta semana, el diario hongkonés South China Morning Post ha ofrecido nuevos detalles de la entrevista exclusiva cuyo primer extracto publicó el miércoles.
El rotativo ha precisado algunos objetivos atacados por el espionaje norteamericano en el curso de los últimos cuatro años, tanto en el territorio autónomo como en la China continental. De acuerdo con esta información, Estados Unidos se infiltró en servidores civiles y no en objetivos militares del país asiático. Uno de ellos era la Universidad de China, que aloja un complejo sistema de servidores por el que pasa todo el tráfico de internet de Hong Kong.
¿Habrá decidido cambiarse de bando? El bloguero basado en Hong Kong, Wen Yunchao, lo describió memorablemente, como que Snowden “abandonó la guarida del tigre y entró al cubil del lobo”.

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