El eterno retorno de Gran Hermano

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Año 3. Edición número 135. Domingo 19 de diciembre de 2010
(TELAM)
Es la carta de Telefé para recuperar protagonismo ante el rating avasallante de Marcelo Tinelli. Los mecanismos que sostienen un formato trajinado, pero que sigue siendo efectivo

Juegos, confesionarios, nominaciones, debates, galas y más. La lógica de gueto de Gran Hermano volvió y el mundo televisivo está convulsionado. Superada la primera semana de la nueva temporada del ciclo, el rating se hamaca entre la primera y la segunda posición de la tabla, pero el impacto en la pantalla de todos los canales es notorio. Telefé apuesta a que la casa más famosa de la TV le permita ganar el verano y nutrir de contenidos a gran parte de su grilla; Canal 9 y América se juegan a sobrevivir de las polémicas y migajas que caen de la mesa que se disputan los grandes; y Canal 13 por ahora respira aliviado de la mano de Showmatch, pero prepara el contraataque para enero con el reality Soñando por Bailar.
Para el semiólogo de la UBA Rolando Martínez Mendoza esta nueva versión de Gran Hermano es más de lo mismo, con retoques cosméticos de actualidad. “El casting es un elemento de manipulación fundamental del programa y este año se apostó decididamente a la inclusión de un transexual. No se trata de una muestra de tolerancia ni de madurez. Más bien se apuesta al morbo con temas que por un lado aún son tabú y, por el otro, tuvieron un importante desarrollo en los medios y el Congreso de la mano de la Ley de Matrimonio Igualitario. Gran Hermano sigue siendo un fenómeno de pauperización de contenidos. Lo importante es que –más allá de todo esto– la TV ofrece otras opciones y, en definitiva, cada uno puede decidir”.
El psicólogo y psiquiatra José Eduardo Abadi hace foco en el juego subjetivo que propone el programa: “Vivimos en un mundo donde el límite entre lo privado y lo público ha quedado prácticamente disuelto. Programas como Gran Hermano funcionan muy bien porque estimulan determinados impulsos que están presentes en el ser humano: la curiosidad, lo voyeurístico, la fantasía de poder llegar a ver lo prohibido y la natural excitación que esto produce. Por otro lado, la pluralidad de personajes favorece identificaciones y la mecánica del juego de alianzas y enemistades potencian esos efectos de simpatía. En los que siguen el programa funcionan dos operaciones: ‘Tengo ganas de creer, quiero creer y voy a jugar a que creo’; y la operación de verosimilitud que todos aplicamos en cualquier género de ficción”.
Otros especialistas se preocupan por el efecto radial que impone Gran Hermano. Es el caso del guionista de TV y radio Marcelo Camaño. “A mí me parece un fenómeno preocupante, sobre todo cuando lo justifican en ‘es lo que la gente quiere ver’”, señala el guionista. Y agrega: “Gran Hermano es una respuesta de bajo presupuesto a Tinelli. Lo hacen porque abaratan costos y diseñaron un sistema de réplicas que lo hace muy eficaz. Por un lado, está el programa en sí mismo; después, las galas, los debates y los flashes. Pero de la mano de poner a Jorge Rial como conductor especial se aseguran una expansión en América y la lógica televisiva hace que Canal 9 y sus programas –particularmente el de Viviana Canosa– se sumen al coro. Esto forja una enorme red centrípeta que lo toma casi todo. Entonces, ¿hasta qué punto el televidente puede elegir? Evidentemente está muy condicionado y empujado hacia Gran Hermano o, en su defecto, Tinelli. En este punto uno se cuestiona que hay determinadas mecánicas de la televisión a las que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no pudo torcer”, agrega Camaño.

Pelea de rating. La decisión de Telefé que exhumó a Gran Hermano se inscribe dentro de la lógica de un año difícil para el canal de San Cristóbal. La carta a la que se juegan es la identidad sexual de Alejandro Iglesias, una apuesta al morbo y lo supuestamente prohibido. Si hubieran tenido más tiempo para el casting, ¿habrían incluido a algún protagonista de la toma del parque Indoamericano? La histórica hegemonía de Telefé está jaqueada por el avance de Canal 13 y Marcelo Tinelli. De la mano del formato holandés, Telefé pretende disputar el último palmo del 2010 y ante todo pisar fuerte en el verano 2011. No le será fácil. Showmatch no afloja y desde el canal de Constitución apuestan a un verano de bajo presupuesto y buen rating con Soñando por Bailar.
La conductora de TV y docente de TEA Andrea Taboada se reconoce seducida por el formato. “A mí me gusta y mucha gente de la tele te dice que no sabe bien por qué, pero no puede dejar de mirarlo. No me caben dudas de que la reaparición de Gran Hermano se inscribe en la caída de Telefé. Quizás el efecto negativo es que se comió otras propuestas. En este caso, la necesidad de rating hizo que levantaran una ficción de calidad como Caín y Abel. Y es una lástima, no sólo porque el programa era bueno: también es otro mal antecedente porque desincentiva a quienes miran ficción. De alguna manera, les dice: ‘si en los números no nos rinde, el programa que te gusta puede salir de la pantalla al instante’. Pero la televisión actual es así. Manda el minuto a minuto y la calidad o los productos cuidados están muy por detrás de la prioridad del rating”.

Anticipando el verano. El comienzo de la nueva versión de Gran Hermano fue potente. La semana pasada el programa conducido por Mariano Peluffo picó en punta y generó una avalancha de reacciones. Pero no todo es tan sencillo. La lucha de rating del último jueves entre el primer debate de Gran Hermano y las semifinales de Bailando 2010 arrojó un claro triunfo para Tinelli. GH El Debate alcanzó los 12,3 puntos, contra los 28,5 de Showmatch (siempre según Ibope). En este sentido, el último tramo del ciclo de Tinelli parece el límite de Gran Hermano y la gran disputa se daría en el verano.
Mario Carlón, doctor en Ciencias Sociales (UBA) y especialista en semiótica de los medios, tiene una perspectiva más global. “Lo que está en crisis es la televisión masiva. Y en la Argentina se hace particularmente notorio. La grilla impuso una lógica de planetas y satélites. Los planetas son Tinelli y ahora Gran Hermano. Generan programas alrededor propios y de otros canales. Telefé apuesta a Gran Hermano otra vez porque sabe que si funciona, lo alimenta. Pero ojo. Esta crisis de la televisión masiva también expulsa a casi el 50 por ciento de los televidentes, son a los que no les importa ni Ricardo Fort ni los chicos de Gran Hermano. Ellos se van al cable, a ver películas o hasta buscan contenidos en la computadora. Ante este escenario, la TV masiva se radicaliza y hace más grosera –por así decirlo– la dirección de su programación. Ahí se hacen más fuertes Gran Hermano, Tinelli y los programas carroñeros que los siguen. Es el resultado de que la TV masiva renunció a la diversidad.”.

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Otras notas

  • La televisión manda. Emite, se reproduce, se multiplica. Invade otros medios y encandila. ¿Cuántos programas de radio leen y releen las grillas de rating, se trenzan en arduos debates sobre si tal o cual programa midió más o menos de lo que debería y tantos oyentes siguen esas exposiciones y hasta se suman a las acaloradas interpretaciones? La televisión de aire hasta cierto punto es cada vez menos masiva –nuevos formatos en cable, internet y hasta la piratería de películas erosionaron su caudal histórico– y, sin embargo, parece día a día más presente e invasiva.

  • El sistema de rating denominado minuto a minuto, implementado en el país en 2005 por Ibope, ofreció a los canales y productoras la posibilidad de tener al instante los resultados de las mediciones en real time o tiempo real. Así, las cifras determinadas por esta empresa son puestas a disposición casi inmediata (con un retraso de alrededor de dos minutos) en los controles de cada canal y en los celulares de directivos y productores.

  • El consumo de televisión está fuertemente condicionado por hábitos, costumbres y fidelizaciones que se construyen durante años y van más allá de la calidad de las propuestas. Un programa que es un éxito en los canales de gran rating invariablemente sufrirá una dispersión drástica si pasa a uno de los menos convocantes. El fenómeno inverso sucederá con un producto de una señal que no es líder si desembarca en Telefé o Canal 13.

  • Prolongó la noche todo lo que pudo. Casi todo había salido bien en su retorno a la conducción de un programa de televisión después de cinco meses: el minuto a minuto era impresionante, los planetas parecían alineados, su poder de convocatoria intacto. Fue a cenar tarde, muy tarde, sushi bueno, muy bueno, y cumplió con un rito que le viene desde décadas pasadas: comprar los diarios para comprobar, antes de irse a dormir, qué impacto periodístico había tenido su primer programa de 2011.

  • Ya se pueden ver los primeros efectos de la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, por fin puesta en marcha tras el burdo intento de impedir que finalmente la democracia llegue a la regulación de los medios, tras casi treinta años de funcionamiento bajo la ley de la dictadura.

  • PERGOLINI NO QUIERE VOLVER
    Luego de que Adrián Suar le dijera al aire en su programa de radio que Marcelo Tinelli pidió que El Trece lo convoque para 2011, Mario Pergolini dio por tierra con todas las esperanzas de verlo regresar al medio. Sin embargo, y luego de que se instalaran los rumores, el mismo Pergolini usó “Cuál es?” para desmentir cualquier regreso en 2011. “No voy a volver el año que viene a la tele. No está en mis planes. No cuenten conmigo.”

    TINELLI ALLANADO Y AMENAZADO