Aunque la semana asomaba tranquila y sin amenaza de sobresaltos, los spots de la Secretaría de Transporte advirtiendo que los usuarios que no tuvieran la tarjeta Sube perderían el subsidio calentaron la semana. Con el envión que trae la discusión por las subvenciones y el cimbronazo de los aumentos dispuestos por Mauricio Macri para el boleto del Subte, las condiciones estaban dadas para llenar la mesa vacía de la agenda informativa del verano.
El efecto fue inmediato. Hasta el viernes anterior a los avisos publicitarios el punto para tramitar la tarjeta con mayor éxito tocaba picos de 600 tarjetas diarias. A partir del anuncio, el martes se duplicaron los pedidos, el miércoles en algunos puntos de atención la demanda se multiplicó por diez y para jueves y viernes se entregaron 8 mil tarjetas en varios lugares. A tal punto que algunos aseguran que en los últimos cinco días se otorgaron más de 500 mil y fueron solicitadas alrededor de un millón. Por eso, en las estaciones Constitución, Once y Retiro, en Plaza de Mayo, en el Correo Argentino y en Andreani ayer se continuó entregando plásticos hasta las 17 y también en los shoppings Alto Palermo, Abasto, Paseo Alcorta, Alto Avellaneda y Buenos Aires Design, que siguen hasta hoy a las 18.
Hace más de dos años que la tarjeta que venía a aliviar la falta de monedas busca imponerse. Y con mucha más firmeza desde que es considerada tanto una herramienta para controlar el servicio brindado por las empresas de transporte como para sintonizar más finamente el destino de esos subsidios. Hace cosa de cinco meses la secretaría terminaba la primera etapa, de instalación de las terminales y puesta en marcha del sistema. Cuando finalizaba esa etapa, otro spot avisaba a los pasajeros que no debían viajar gratis allí donde no se recibiera la tarjeta Sube. Lo que provocó un efecto dominó con los colectivos que faltaban. Esta vez el efecto dominó terminó en avalancha de la mano de la predilección de la prensa por instalar tanto la idea del ajuste como la de los aumentos de tarifas. Por eso Schiavi tuvo que salir a pedir calma después de haber provocado la estampida. De todas formas, nada salió mal. El objetivo de que todos estén incluidos en el sistema empezó a tomar forma.
El pasado agosto, Schiavi le decía a este diario que una vez que estuvieran instaladas las máquinas, era indiferente que el pasajero viajase con tarjeta o con monedas. La información llegaba igual. Pero la sintonía fina, o el propósito de “subsidiar personas y no empresas”, agregó la necesidad de conocer si cada individuo puede pagar el boleto. Por eso la tarjeta Monedero no conservará el subsidio a partir del 10 de febrero, puesto que son anónimas. El documento es el único requisito indispensable. Ni siquiera la presencia en persona, ya que con el DNI cualquiera puede tramitar una tarjeta para otro.
Para contener el chubasco, Transporte amplió el horario de atención, de 10 a 19 (hasta las 17, ayer, hasta las 18 hoy), y regó de puestos el área Metropolitana, y lugares tan diversos como las playas de la costa argentina, la Plaza de Mayo o la sede de la Amia, por ejemplo (ver aparte). Anses aportó terminales electrónicas y empleados para agilizar y desde mañana sumara cinco Unidades de Atención (Udai). Hasta gente de Aysa alivió con agua el calor de varias colas.
Si bien Schiavi no atiende los requerimientos de este medio desde hace dos semanas, en declaraciones radiales aseguró: “Estamos trabajando fuertemente para implementar un sistema más equitativo que nos permita trasladar el subsidio de la oferta a la demanda y para ello es necesario que todos los usuarios sean parte”.
El Sube ya está instalado al menos en las 312 líneas de colectivos del área metropolitana (136 nacionales, 113 provinciales y 64 municipales), que abarca la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los 42 municipios bonaerenses que la abrazan. Son unas 13 millones de personas potenciales usuarios del transporte público, en una de las áreas más pobladas de América latina. Además de los colectivos cuenta con las seis líneas de subte y las siete de trenes. Se calcula que se realizan unos 6 millones y medio de viajes diarios.
Entre los que hicieron el show del pesimismo estuvieron los que especularon con un aumento encubierto. El diario La Nación, por ejemplo, fijó un boleto mínimo de $ 2,50 buscando compartir la mala prensa del tarifazo dispuesto por Macri en el Subte. Otros medios acudieron a fuentes sectoriales que auguraron un pasaje de $ 3,50, resultado de sumarle al mínimo los $ 2,45 que la Nación paga a las empresas de transporte por viaje en forma de subvención de la sintonía gruesa. Schiavi renegó de la versión y dijo que más que aumento “habrá una pérdida del subsidio para quienes no quieran ser parte del sistema del Sube, que deberán pagar la tarifa plena”. Nunca nadie dijo cuánto es tal cosa.
Apoyos a la medida. Para las asociaciones de defensa al consumidor, Schiavi nunca dio una cifra fehaciente porque no existe. De todos modos reconocen que es bueno que de una vez por todas los pasajeros saquen la tarjeta. Silvana Alonso, del Centro de Educación al Consumidor (CEC), explica a Miradas al Sur que “legalmente no se puede sacar un subsidio sin una resolución administrativa o un decreto. No se sacan así nomás, con un spot publicitario”. La especialista asegura que no se sabe cuánto va a costar el boleto sin la tarjeta o sin el subsidio porque “ni siquiera la gente del sector lo sabe, no hay una estructura de los costos que se pagan. Y si no hay una estructura de costos seria, no se puede saber de cuánto estamos hablando al momento de calcular lo que le va a salir al pasajero y lo que le va a salir a la empresa y cuánto subsidia el Estado”.
Alonso reconoce que el temor de los usuarios proviene de “la experiencia reciente con el Subte, que aumentó más del doble, de 1,10 a 2,50”. Pero afirma que las organizaciones de defensa del consumidor tienen descartadas cualquier tipo de medida o acciones legales porque no hay ningún anuncio oficial aún. “No se puede presentar un recurso de amparo por un spot publicitario; no se puede hacer nada si no hay un fundamento legal contra el que hacerlo, y acá todavía no hay ninguno”, remata Alonso. Y aconseja: “Sugerimos que vayan a sacar la tarjeta porque su finalidad es buena, siempre se habló de personalizar los subsidios, y eso es bueno. En el caso de los otros servicios, como la luz y el gas, por ejemplo, el redireccionamiento de los subsidios se hizo por barrio, pero en el caso del transporte ello es imposible así que se va a hacer por situación económica, sabiendo quién es quién, conociendo su situación económica”.
Otra especialista, pero de Adecua, Sandra González, cuenta que allí el anuncio se ha tomado con “total tranquilidad, tratando de que todo el mundo pueda tener su tarjeta Sube. La gente no la estaba sacando por una cuestión de comodidad. Todo el mundo debe tenerla para tener claro a quién se subvenciona. Es la única forma de saber a quién va el subsidio. Algo que venimos discutiendo hace muchísimo tiempo, la ayuda tiene que ir verdaderamente para quien lo necesita”. González reconoce que “tal vez los plazos no sean los mejores”, pero confía en que “se van a poder extender” del 10 de febrero fijado en el spot.
Para González, el breve furor se debió a tres cosas: “A que no se sabía cuánto se iba a pagar, a que había mucha gente que no tenía la tarjeta y, sobre todo, a que había algunos medios que enloquecían a la gente”. Tanto Alonso como González rechazaron los reparos a entregar datos personales. En primer lugar están protegidos por la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales (Dnpdp). Además, dice Alonso, “para tener un mínimo de conocimiento necesitás datos, yo me preocuparía más por todos los datos que tiene el Veraz y esas empresas que proveen todos tipo de datos tuyos en un quiosco, con el número de DNI. Hace un año atrás criticaban porque la tarjeta no estaba. Vengo escuchando a los economistas decir que no podemos seguir subsidiando, ahora, la quita de subsidios para ellos es un ajuste, entonces, yo no soy economista, sólo defiendo a los consumidores, pero tratemos de poner un mínimo de sentido común, porque también somos formadores de opinión, a veces quienes dicen defender los derechos de los consumidores terminan siendo funcionales a intereses que van en su contra”.
Silvana Alonso, casi en el mismo sentido, opina: “Me parece que están un poco confundidos (los que pregonan por su privacidad), porque hoy en día con un simple teléfono celular ya saben todo de vos, hasta por dónde andás; así que si quieren hacerle un seguimiento a la ciudadanía, no sería necesaria la tarjeta Sube. Te puede gustar o no, la intención es subsidiar a quién debe ser subsidiado, esa idea de espionaje no la comparto”.
Dónde conseguir la tarjeta en la ciudad
l Shopping Paseo Alcorta, Jerónimo Salguero 3172.
l Shopping Alto Palermo,
Av. Santa Fe 3253.
l Shopping Abasto,
Av. Corrientes 3247.
l Av. Lope de Vega y
Francisco Beiró.
l Callao y Corrientes.
l Suipacha al 700. Ex Comfer.
l Florida y Lavalle
l Terminal de Ómnibus de Retiro
l Terminal de Ómnibus de Liniers
l Diagonal Norte y Corrientes. Local de Oca.
l Florida y Viamonte.
Local de Oca.
l Plaza Italia. Local de Oca.
l Avenida Scalabrini Ortiz y avenida Santa Fe.
l Plaza Italia, La Plata.
l Avenida Mitre 634, Avellaneda.
l Avenida Mitre 541, Avellaneda.
l Avenida Maipú 438,
Vicente López.
l Avenida Maipú 1443,
Vicente López.
