El novio de Erica, sospechoso de manual

Año 3. Edición número 123. Domingo 26 de septiembre de 2010
Lagostena (50) y Soriano (30) hacía ocho meses que estaban de novios. Por sus contradicciones y antecedentes, la familia sospecha que él miente.
La familia de la joven cree que Daniel Lagostena sabe más de lo que dice. La Justicia lo investiga.

El programa Hoy es tu día, emitido por Canal 13 los domingos a las 21 y conducido por los ex modelos Horacio Cabak y Luli Fernández, estaba por terminar su ciclo. Era diciembre de 2009 y, por entonces, Daniel Lagostena –un muchacho de 50 años que vivía de changas y de un dinero del padre, dueño de la casa velatoria La Paz– tomaba los datos de aquellos que querían participar. En el estudio del barrio porteño de Palermo donde grababan, con handy en mano, Lagostena era el que acomodaba a las casi 200 personas que iban a la tribuna como extras. Si bien no era parte de la producción, ese rol lo hacía sentir una persona importante en el ambiente televisivo.
Ese trabajo, también, lo mantenía distendido. Es que hacía poco tiempo había dejado una relación de diez años con Jimena Acosta, una mujer que había perdido cinco embarazos. Según Acosta, solía golpearla cuando se enojaba y hasta había llegado a ahorcarla en una discusión.
De la grabación del décimo programa participó una chica bonita de 30 años, alta y de cabellos oscuros rizados. Desde ese instante, Lagostena no pudo quitar su mirada sobre ella. Juró conquistarla. Tanto es así, que, cuatro meses después, logró no sólo que se fuera a vivir con él a Lanús, sino también que, en julio, quedara embarazada. Esa chica era Erica Soriano, quien hace un mes es buscada desesperadamente por su madre, María Esther, sus cinco hermanos, su hija de 12 años, Florencia, sus amigos y todo San Isidro. La última persona en verla fue Lagostena. Su declaración no deja de echar dudas.

Solución trágica. Desde el día en que desapareció Erica, todas las miradas apuntaron a Lagostena. “Tiene todo el perfil. Aunque no hay pruebas firmes, todo demuestra que se trata de una persona posesiva, manipuladora, introvertida y al mismo tiempo violenta. Además, las declaraciones de sus ex parejas no lo ayudan”, dijo a este diario Ariel Ursino, el abogado de la familia Soriano. Se refiere, entre otras cosas, a los testimonios de tres de sus ex mujeres que lo calificaron como “violento psicológicamente” y, en algunos casos, como un “agresor físico”. Miradas al Sur tuvo acceso a la causa de tres mil folios que investiga el fiscal de la UFI 7 de Lomas de Zamora, Gerardo Loureiro.
La primera esposa de Lagostena, Viviana Chiesa, declaró que desde hace 15 años, por orden de un juez que dictó una orden de restricción, el hombre no puede ver a su hijo. El joven se llama Nahuel, lleva su apellido y hoy tiene 20 años. La mujer, que en su primera declaración no había hablado de violencia física, volvió a declarar y dijo que ésa había sido la razón por la que lo había denunciado. “Pollo de mi huevo”, le dedicó Lagostena en un fotolog a su hijo. Algo similar ocurrió con sus últimas dos parejas, Hilda Rodríguez y Jimena Acosta. La primera testimonió que Lagostena la torturaba psicológicamente y que era emocionalmente violento y agresivo. La segunda –la anterior a Erica y con quien convivió 10 años– declaró haber sido golpeada en varias oportunidades. “Llegó a dejarme varios moretones en mi cuerpo”, dijo Acosta, a quien también –según firmó en su declaración– en una oportunidad la ahorcó tras una fuerte discusión. Durante esos años, la pareja buscaba tener un hijo. Acosta había perdido cinco embarazos y eso molestaba a Lagostena. Esa había sido –según ella– la razón por la que la dejó.
Oriundo de Lanus, de joven la vida de Lagostena no fue lo que se dice “fácil”. Casi sin amigos y con escasa relación familiar, hace unos años estuvo internado en un neuropsiquiátrico. Razones no le faltaban. Su hermana se había quitado la vida cuando era adolescente. El suicidio ya era una tragedia en su ambiente familiar. De hecho, un tío y una prima también se habían suicidado. Ese era uno de los dramas que Lagostena no pudo superar y, por tal, no hablaba. Hijo de un padre empresario dueño de una funeraria, de un campo en Saladillo y otras propiedades, Lagostena vive en una humilde casa en Lanús que le compró su padre. Los ingresos familiares siempre fueron de rentas.
“Cuando venía a casa no hablaba. Es una persona que nunca pudimos conocer bien. Los sábados, cuando nos juntábamos, no tenía mucha participación en las charlas”, cuenta a este diario Luciano, hermano de Erica.
A Erica la conoció cuando él ya había cumplido 50 años. La chica ya tenía una historia atrás. Se había casado a los 18 años con un joven de su edad, con quien había tenido a su hija Florencia, que hoy tiene 12 años. Al poco tiempo, se separó y se fue a vivir con su madre a Villa Adelina. Allí siempre había contención. Su ex se había ido a vivir a España, y más tarde tendría dos hijos con otra mujer. Erica, en tanto, se ocupaba de criar a su hija. Fue a fines del año pasado cuando conoció a Lagostena en el programa de Cabak. El conductor dijo a Miradas al Sur que Lagostena “era ajeno a la producción, no tenía amistad con el equipo” y que la relación era de “hola y chau”.
Apenas comenzó el noviazgo con Erica, Lagostena hizo lo imposible para que fuera a vivir con él. “Fue un trabajo fino”, asegura una amiga que prefiere no dar su nombre. En marzo, había fallecido su padre y ella no quería dejar a su madre sola. Lagostena esperó unos días, hasta que un sábado salió con el Peugeot 207 que le había regalado su padre, rumbo a Villa Adelina. Sin dudar, fue directamente a su suegra: “Señora, su hija no quiere vivir conmigo. No quiere dejarla sola a usted”.A Florencia, la hija de Erica, la convenció con una promesa: “Si venís conmigo, te voy a armar un cuarto para vos sola del color que quieras”. María Esther quería la felicidad para su hija. Hizo todo para que fuera libre en la decisión. Al día siguiente, Erica se mudó a Lanús. Un mes y medio después, en junio, la nena dejó también la casa. Se fue con su padre con quien, curiosamemente, no tenía mucha relación. Extrañada, su abuela le preguntó: “¿Por qué te fuiste, Flor?”. La nena contestó: “Abuela, no me gusta nada Daniel”. Su decisión fue respetada.
Por entonces, Erica no hablaba mucho de su relación. El primer sábado de julio, mientras tomaba unos mates con su madre, Erica la miro, y con un suspiro, le dijo:
–La verdad, ma, no sé cómo hace Daniel. Me machuca tanto que siempre termino dándole la razón.
–¿Qué pasa, Eri? –preguntó María Esther, ya con un tono serio.
Sucedía que trabajaba todo el día. Era administrativa en la empresa Tsu Cosméticos, en San Martín, cuyo director, Marcelo Biasatti, es hijo del primer matrimonio del periodista Santo Biasatti. Estaba conforme porque hacía poco había sido efectivizada. Erica salía a las seis y regresaba al atardecer. Un día, llegó a la casa y Lagostena la esperaba con unas lentejas que había puesto en remojo para que ella cocinara. Erica, muy cansada, le dijo: “Mejor pidamos algo”. Aquella respuesta había sido toda una razón para que no la dejara dormir hasta la madrugada. En su momento, la joven contó el episodio a una amiga. Un tanto confundida, le dijo: “En parte, tiene razón cuando dice que no soy buena como mujer”. Para la familia, Lagostena “vivía” del sueldo de Erica.
La relación entre Lagostena y su suegra en esa época había dejado de ser fluida. Fue a principios de agosto cuando María Esther defendió una posición que había adoptado su hija. Lagostena le había dicho a María Esther que estaba preocupado porque su hija “trabajaba muy lejos”. Y le sugirió que la incentivase a cambiar de lugar. Con él presente, Erica le dijo a su madre que estaba contenta allí porque se había hecho muchos amigos. “Que estés bien en tu casa y tu trabajo, es lo importante”, le dijo su mamá, y le dio un beso. Desde entonces, Lagostena no le volvería a hablar. Por entonces, Erica había ido a conocer a los padres de él. “Salió desconcertada porque no la esperaban”, asegura la familia.
Según las pericias psicológicas, no descartan que se trate de un caso de violencia doméstica. Otra pericia habla de “personalidad disociada”. La psicóloga Nora Muñiz explicó el concepto. “En general, hay una incidencia de la violencia en los trastornos de personalidad. La ira surge cuando buscan culpables y en realidad, no es el otro. Por ejemplo, dicen ‘hizo que me pusiera furioso’. Es un estímulo interno, por historia de vida. Se confunde estímulo con causa.”

La investigación. La semana pasada estaba previsto que Florencia declarase en una cámara Gessell. Pero se postergó para el jueves próximo porque no estaba en condiciones. En la entrevista psicológica, la nena lloró mucho. Tanto el abogado como los especialistas creen que podría haber algo que no quiere –o no puede– decir por angustia. Florencia le habría dicho a una amiga: “El novio de mi mamá le pega”.
“Hasta el momento, nadie vio a Erica y por eso no descartamos ninguna hipótesis”, dijo Ursino, que adelantó que la semana próxima tendrán reconstruida la historia de la cochería del padre. En ese sentido, evalúan exhumar 23 cadáveres para saber si fue enterrada. Temen que haya sido cremada.
En los últimos días, Lagostena habló en televisión y dijo estar “dolido”. “No le creemos nada”, dice Verónica, la hermana de Erica que, al mismo tiempo, se pregunta: “¿Por qué, entonces, no nos llama, no viene a las marchas ni colabora con la búsqueda?”.
Erica desapareció el 21 de agosto. Ese día, la familia llamó al novio, a ella y a la casa, y nadie contestó. Lagostena declaró que se fue tras una discusión. Una actitud contradictoria si se tiene en cuenta que una persona con personalidad “posesiva” no suele dejar que su posesión –Erica– se vaya.

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