Faltan enfermeros. También insumos. Y control sobre la limpieza. Faltan turnos. Sobran pacientes. Un tema viejo que no encuentra solución. La muerte de tres bebés en el hospital Piñero y la denuncia de 30 fallecimientos durante 2010 en el Argerich a causa de infecciones intrahospitalarias pone de manifiesto el deficiente sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires. Estas muertes retumbaron días atrás entre las filas opositoras en la Legislatura porteña. Pero para el oficialismo, se parecieron más al graznido de un pato: no hicieron eco.
Sobre el Piñero, la legisladora por la Coalición Cívica Adriana Montes pidió un informe para que el Gobierno de Mauricio Macri precise el origen de la infección. Por su parte, María Elena Naddeo, de Diálogo por Buenos Aires, propuso medidas para prevenir y auditar las muertes infantiles mediante la formación de juntas o comités y jerarquizar la carrera de enfermería incluyéndola en la carrera de salud. Sobre las enfermedades que circulan dentro de los hospitales, el senador nacional de Proyecto Buenos Aires Federal, Samuel Cabanchik, presentó una iniciativa para vigilar, controlar y preverlas a través de la creación de un Programa Nacional,
Para la legisladora porteña Gabriela Alegre (Bloque popular para la Victoria), “el tema de las infecciones intrahospitalarias es complejo y no siempre es atribuible a una mala gestión. Pero, en este caso, en abril de este año ya hubo 17 muertes por la misma bacteria en el Piñero. Esto generó un pedido de informes por parte de la Legislatura, que trajo como respuesta una descripción protocolar sobre la bacteria y nada más. Y ahora volvió a repetirse”.
Jorge Selser, legislador de Proyecto Sur y presidente de la Comisión de Salud, afirma que este tipo de infecciones son un problema mundial y en ningún caso pueden evitarse por completo, pero destaca la influencia del grado de asepsia y las medidas que se toman para evitar el contagio entre pacientes. “El sistema de enfermería, la limpieza de la institución, las medidas preventivas que se toman son muy influyentes. En lo que respecta a la limpieza, el servicio está tercerizado y así se pierde el control acerca de cómo se realiza”, y agrega: “La Ciudad de Buenos Aires tiene un déficit de enfermería, sobre todo en la parte de neonatología, que tiene un 35 por ciento menos de lo necesario. Ahora, a raíz de las licencias de fin de año, debe alcanzar al 50 por ciento.”
La falta de enfermeros es un problema histórico en la ciudad, y en el país. “Durante muchos años los gobiernos priorizaron construir hospitales lindos, con mármol y ladrillo a la vista en la entrada. Nunca hasta el actual Gobierno Nacional había escuchado que hay que formar enfermeras y médicos. En 2008, la Presidenta dijo que faltaban 40 mil enfermeras en el país. Y se está trabajando en eso. En el área de neonatología se calcula que faltan 5 mil enfermeras, cuyo rol es crucial para que sobrevivan los chicos muy chicos”, dice el doctor Néstor Vain, vicepresidente de la Fundación para la Salud Materno Infantil (Fundasamin) y docente titular de Pediatría en la UBA. En la Ciudad, la oferta de enfermeros es menor a la demanda, y la demora burocrática sumada a la inhibición presupuestaria hace que el ingreso de personal se dilate. ¿Qué hacen los enfermeros entonces? Optar por el sistema privado.
Cifras que inquietan. La muerte de los tres bebés en la sala de Neonatología del Piñero se suma a una cifra que evidencia las falencias de la actual gestión. “Este hecho coincide con el índice de mortalidad infantil más alto en un quinquenio. Sobre todo en la zona sur, que coincide con el área programática del Piñero. En la ciudad, hay 17 villas de emergencia y 16 están al sur de la Avenida Rivadavia. En la Comuna 8, que incluye Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati, la mortalidad infantil trepa al 12,8 por ciento. Una cifra superior a la del resto de la ciudad y del país”, dispara el médico sanitarista y ex subsecretario de Salud Edgardo Trivisonno.
Claro que no todas las muertes son evitables, pero de los ocho mil chicos que anualmente nacen en la ciudad con menos de 1.500 gramos, fallecen casi tres mil. Y si hubiese una buena atención en todos los hospitales –tanto públicos como privados–, la cifra no llegaría a mil, según Vain.
Para Trivisonno, “el bajo peso de los bebés tiene que ver con la falta de controles de las madres durante el embarazo. No es casual que haya sucedido en el Piñero, un hospital de trinchera. La salud no tiene que ver solamente con los servicios de atención. El medio ambiente y las condiciones de vida son determinantes. Y este gobierno tiene recursos –salud posee el 22 por ciento del presupuesto– pero no políticas.”
Sobre las declaraciones del jefe de Médicos Municipales Jorge Gilardi, la diputada Alegre se lamentó porque hablara de “sobrepoblación” para argumentar la tragedia. “Infiero una postura discriminatoria, ya que el Piñero es el hospital que atiende a varios asentamientos de la zona, donde hay gran cantidad de población migrante. El sistema de salud es uno de los más afectados por esta política xenófoba, ya que es donde menos se están poniendo recursos. La salud no puede ser vista como un negocio, y así lo están haciendo. En la Legislatura hubo cientos de pedidos de informes, porque es la manera que tenemos de alertar sobre el problema, pero no estamos teniendo una respuesta por parte de las autoridades del ministerio que resuelva la situación”.
En este sentido, Selser agrega que “la distribución de recursos, de medicamentos tanto como de insumos, es el reflejo de la incapacidad de gestión de este gobierno, que ha incumplido con las obras de infraestructura y ha disminuido el presupuesto del Garrahan en un 30 por ciento. Igual que el suministro de medicamentos, en manos de una empresa totalmente irresponsable y de calidad dudosa”.
