“El principal legado chavista es el resurgimiento ideológico”

Año 6. Edición número 256. Domingo 14 de abril de 2013
Análisis. Para Baeza, el proceso continúa con Maduro.
Entrevista. Aníbal Garzón Baeza. Analista político. Una charla con el editor de la página española Kaos en la Red ante el proceso electoral que se desarrollará hoy en Venezuela. Los números de Maduro y Capriles. Un balance de los posibles escenarios al día siguiente de las urnas.

Con el fin de conocer su apreciación sobre el legado del comandante Hugo Chávez Frías, así como el panorama que se vislumbra en los comicios para elegir al sucesor del líder de la Revolución Bolivariana, se entrevistó al catalán Aníbal Garzón Baeza, quien realizó un balance sobre los escenarios del país sudamericano.
–¿Cuál es el legado que dejó Hugo Chávez?
–Más allá de las mejoras materiales que insertó principalmente en un sector de la población venezolana, las clases populares, con políticas públicas como salud, educación y vivienda, hay que destacar que el principal legado es el resurgimiento ideológico, y con ello pragmático de dos doctrinas: reconstruir el proyecto de la identidad latinoamericana bolivariana que tanto ha destrozado el imperialismo y renacer a la izquierda revolucionaria internacional. Con la Revolución Bolivariana liderada por Chávez ser revolucionario volvió a su peldaño inicial: ser un orgullo.
–¿Considera que Venezuela seguirá los ideales que dejó Chávez o cree que con su muerte partirán con él?
–Chávez tuvo un reconocimiento tanto internacional como nacional, y espero que su legado sea ejercido por las nuevas generaciones para seguir avanzando en el Proceso Revolucionario. El líder venezolano tuvo una cercanía profunda con las masas sociales de Venezuela y Latinoamérica, sin ninguna pugna interna con otros líderes nacionales, y ese amor mutuo y de confianza sigue vigente, pero lo que sí podría suceder es que a pesar de seguir Venezuela con la imagen de Chávez, padre de la nueva Constitución, se genere una desviación latente de su obra socialista bolivariana, como en los países asiáticos. Maduro tiene por delante un proceso histórico muy complicado, que es institucionalizar el proceso socialista venezolano y seguir ganando espacios frente a las clases capitalistas. Y lo complejo no está en las esferas dialécticas y visibles entre la izquierda y la derecha, sino dentro de la misma izquierda donde muchos oportunistas, sin aclarar nombres, podrán intentar romper con el socialismo desde adentro.
–¿Por qué considera que el ex mandatario venezolano siempre fue demonizado?
–Si Chávez fue demonizado por las principales corporaciones mediáticas internacionales, que están controladas en el 80% por grandes empresas privadas, es porque algo estuvo haciendo bien contra el capitalismo neoliberal que defienden tanto estas mismas empresas, un modelo que produce millones de empobrecidos y una economía no sostenible con el medio ambiente y, en resultado, con el futuro de la humanidad. Por lo tanto, si estos medios pertenecen a una elite empresarial internacional que defiende el modelo capitalista por sus intereses clasistas es evidente que no hablen bien de Chávez. Es una pugna que consiste entre hegemonía y contra hegemonía. En resumen, cualquier persona que esté contra el capitalismo podrá tener sus diferencias con el chavismo, pero de lo que si debe estar atento es del enmascaramiento que producen estos medios, y no sólo en el caso de Venezuela, sino de lo que hablen los medios sobre cualquier país del llamado Eje del Mal, Irán, República Democrática de Corea, Siria, o Cuba. Por lo tanto debemos corroborar o poner en duda con varias fuentes, que hoy es posible con Internet, si lo que dicen es veraz.
–¿Cuál era el miedo que le tenían la derecha nacional e internacional?
–El miedo de la derecha nacional e internacional era que Chávez despertara el empoderamiento y unión de las clases oprimidas, y no sólo en Venezuela sino también en otros países. Estas clases han pasado de ser excluidas y olvidadas a ser parte de la historia, y esta historia es que las instituciones políticas y económicas no sean de las clases adineradas, que políticamente se sitúan en la derecha, sino que empiecen a participar los desfavorecidos. Dar educación e inserción en las instituciones participativas para que las clases explotadas puedan llevar el timón de un proceso histórico en Venezuela es un ejemplo para que estas clases reclamen lo mismo en sus países. Por lo tanto, el supuesto fantasma del empoderamiento de estas clases en Venezuela que dicen no al proyecto neoliberal de la derecha internacional viene a ser replicado en muchos países, algo que afecta a los intereses de las burguesías. Chávez llenaba calles de oprimidos no sólo en Venezuela sino en el país que fuera, su proyecto estaba siendo legítimo a nivel internacional y era contrario al modelo capitalista. Ese era el principal miedo de las clases adineradas, la elevación de conciencia revolucionaria a nivel internacional.
–Algunos internacionalistas consideran que Venezuela está dividida. ¿Qué dice al respecto?
–Venezuela desde mi punto de vista no está dividida sino más unida que nunca. Muchos analistas de la derecha constantemente replican que la sociedad venezolana está desunida culpabilizando el proyecto que inició Chávez en 1999 con la nueva Constitución bolivariana. Yo creo que la culpa no es del proyecto sino que la causa es del espíritu antidemocrático de la derecha y la burguesía venezolana e internacional que en lugar de participar en un proyecto democrático pluralista que tanto ha promulgado, con mucha falacia, Europa al ser el origen, y con ello la comunidad internacional, actualmente no lo defiendan al saber que pierde la derecha mediante plebiscitos. La derecha es la más antidemocrática al buscar mecanismos de boicot totalmente ilegítimos, como el golpe de Estado de 2002, con participación de los medios de comunicación privados como Radio Caracas Televisión (RCTV), o el paro petrolero liderado por la patronal Fedecámaras entre finales de 2002 e inicios de 2003, entre otros. Chávez colaboró desde su llegada al poder en la realización de 15 plebiscitos en total, desde referéndums, elecciones presidenciales, parlamentarias, locales, etcétera, y su formación política ganó casi todos democráticamente e incluso aceptó la única derrota que tuvo, el referéndum constitucional de 2007. En definitiva, ese carácter antidemocrático de la derecha no provoca una desunión en el país sino justamente lo contrario, una mayor unión en las clases desfavorecidas, la base central de una sociedad, ya que es la mayoría, que conjuntamente se unieron contra el golpe de Estado o el boicot de PDVSA, y han participado electoralmente, cuando no lo hacían en la IV República, para dar apoyo a un candidato que les escuchaba.
–¿Están dadas las condiciones para que el mandatario encargado, Nicolás Maduro, gane hoy las elecciones?
–Totalmente. Según los últimos datos de la firma privada Barclays, Maduro ganaría con el 49,2% y el opositor Henrique Capriles alcanzaría el 34,8%, y además el mismo estudio confirmó que el 65% piensa que Maduro ganará las elecciones. Más allá de pronósticos cuantitativos, y presentando un análisis político más subjetivo, Maduro durante los tres meses de ausencia de Chávez, desde su salida a Cuba el 9 de diciembre para su cuarta intervención hasta su fallecimiento el 5 de marzo, inició un papel de liderazgo. Maduro hizo presencia en las fábricas, en las escuelas, en las comunidades y en la institución donde hay más gente, los medios de comunicación. Maduro empezó a realizar acciones donde el pueblo pensaba que eran insustituibles de Chávez, como discursear de manera férrea y con guión improvisado para hacer ver que las ideas están en el fondo de la persona y no en una preparación previa que puede estar contaminada de demagogia. Además, pudo romper con esos prejuicios con los que atacaba la prensa de derecha sobre su rivalidad con Diosdado Cabello, el presidente de la Asamblea Nacional. Pero sobre todo Maduro también mantiene un factor importante que es muy seguido en América latina, la legitimidad de su biografía. Igual que Chávez era reconocido como un militar de clase baja, que se alistó para poder estudiar, Maduro también es etiquetado positivamente como el conductor de autobuses que fue, un trabajador que conoce la realidad de las clases oprimidas. En definitiva, los votantes chavistas han reconocido que Maduro ha sido durante mucho tiempo el brazo derecho de Chávez y su voto de confianza va para que el proyecto chavista continúe con él, por eso no creo que reduzca el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) el número de votos que obtuvo en las elecciones presidenciales del pasado 7 de octubre. Y la derecha continuará con los mismos, los votantes antichavistas ahora antimaduristas y en síntesis antisocialistas.
–Algunos especialistas del mundo manifestaron que no hay forma de que Maduro herede el carisma de Chávez...
–Hay que conocer las habilidades de cada persona y las estrategias que se deben utilizar. Como decía Marx en su famosa cita “de cada cual según sus habilidades…”. Yo creo que Maduro puede conseguir y mantener mucho carisma, ya que tiene virtudes, pero pongamos que finalmente no consigue el carisma de Chávez, que es difícil ponerse a su altura. Chávez posiblemente ha tenido un fondo con cierto personalismo y eso ha generado en el camino de la revolución una relación muy directa entre él y el pueblo, no entre un gobierno y el pueblo. Como las personas no somos inmortales pero las revoluciones siguen su camino, para institucionalizar más la revolución y saber que es un camino abierto para las nuevas generaciones es necesario que Maduro inserte una nueva relación, eliminando a seres individuales por encima de instituciones colectivas, es decir, que la vanguardia de la revolución no se vea como a personas con carisma sino a toda una institución colectiva, el gobierno y sus dirigentes del partido político (cuadros) y el pueblo (masa). Eso sí, nunca perder el toque de democracia interna y participativa para evitar la creación de un modelo burocrático, fenómeno que tanto afectó a los países socialistas del Bloque del Este como causa de su extinción política.
–¿Cree que Capriles está ya gastado como político?
–No, más allá de su derrota en las elecciones de octubre. Lo que sucede es que la derecha de la Mesa de la Unidad, a pesar de tener un cierto elevado número de votantes, es la que está desgastada con sus conflictos internos y no tiene posibilidad de generar otro liderazgo. Por eso vuelven a apostar por Capriles. Yo creo que la derecha está concienciada sobre que estas elecciones las va a perder, por ello su proyecto no es a corto plazo sino a medio plazo. Hipotéticamente con Maduro como nuevo presidente, para no predecir fenómenos sociales, la derecha realizará un trabajo férreo de desestabilización del gobierno durante los próximos años para desmantelar el nuevo liderazgo antes de que se institucionalice y finalmente romper con la Revolución Bolivariana. Incluso pongo sobre la mesa que la derecha presentará posiblemente un nuevo referéndum revocatorio a mitad del mandato de Maduro para intentar que no finalice su cargo con sus promesas políticas para generar así una mayor desestabilización en Venezuela.

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