En los países serios no se consigue

Edición digital Jueves 14 de abril de 2011

En España, con un 21,3 por ciento de desempleo y el increíble 44,6 de paro juvenil, la emblemática página web paradosydesempleados.com anuncia en estos días que en los próximos cinco años más de 350.000 familias perderán su vivienda debido a la cantidad de cuotas impagas o de ejecuciones hipotecarias que tienen colapsados los juzgados de la península con cerca de 160.000 expedientes.
En Argentina apenas si recibimos píldoras mínimas de información sobre la crisis en ese y otros países desarrollados. Si el debate sobre la Ley de Medios significó toda una pedagogía social acerca de qué implica la concentración mediática en términos riesgos y empobrecimiento de la vida democrática, discutimos menos sobre las razones por las que en América Latina llega tan poca información sobre la crisis global mientras que muchos medios del Viejo Continente maltratan sistemáticamente a los que consideran regímenes populistas o autoritarios, sin informar sobre los avances generados por nuestros gobiernos. El caso es que las tasas de desempleo en países como España, Portugal (11,8), Grecia (14) o Irlanda (14 y 30 por ciento entre los jóvenes), contrastan con las medias latinoamericanas, que van de 6 a poco más de 7 puntos en Uruguay, Chile, Brasil o Argentina.
Sabemos sí a cuentagotas que miles de argentinos que emigraron a España han vuelto a nuestro país o están pensando en hacerlo. Las derechas argentinas que siempre se inspiran en el ejemplo de los países serios, exitosos y previsibles, esconden sistemáticamente los aún vigentes niveles de dramaticidad de la crisis global estallada en 2009. El último informe de la OIT indica que en todo el mundo el número de desempleados fue en 2010 de 205 millones, 27,6 millones más en relación con la cifra de 2007. Los datos de recuperación en algunos casos son ciertos, pero no inciden en la generación de suficiente empleo en los países de las economías desarrolladas y la Unión Europea, mientras que en naciones en desarrollo como las latinoamericanas la situación relativa es notablemente mejor.
Las situaciones más dramáticas en Europa, Estados Unidos y también en los países árabes (desnudadas en la serie de revueltas de Túnez al Yemen) tienen que ver con el desempleo juvenil que afecta a 77,7 millones de personas y en términos globales pasó del 11,8 por ciento del 2007 al 12,6 en 2010. Algunos datos elocuentes: en EE.UU. el desempleo juvenil trepó al 18,2 por ciento, en Portugal al 21,8, en Italia al 29,2.
En estos días en que referentes de la oposición, como Mauricio Macri, hablan de consensuar presuntos planes estratégicos (no los dotan de contenidos concretos) de creación de empleo como si aún estuviéramos en el 2002 o 2003. Cabe recordar que lejos de las cifras de entonces hoy la tasa de desocupación es del 7,3 por ciento. La tasa de empleo en negro, duplicada entre 1980 y 2003, se redujo un tercio entre 2004 y 2010. Desde el 2003 los sindicatos, en articulación con un Estado activo, recobraron la suficiente potencia como para haber firmado entre enero y septiembre de 2010 1.527 convenios y acuerdos colectivos, una cantidad apenas menor que durante todo el año 2009 (1.605).
Por una vez, al menos en este ciclo histórico, Argentina gana en las comparaciones. “El 55 por ciento del aumento total del desempleo mundial entre 2007 y 2010 –dice la OIT– se produjo en la región de las economías desarrolladas y la Unión Europea, que sólo representa el 15 por ciento de la fuerza de trabajo del mundo”. Sólo entre 2003 y 2009 se incorporaron 125 mil nuevas empresas privadas entre 2003 y 2009, un incremento cercano al 36%.
Junto a los planes sociales o programas como el Repro, estos y otros datos explican que un tiempo atrás desde la OIT se alabaran ciertas políticas oficiales. Fue porque, se explicó desde organismo internacional, “Argentina aprendió algunas lecciones de las amargas experiencias del pasado y protegió el empleo cuando los tiempos duros (por la crisis del 2009) volvieron otra vez”.

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Otras notas

  • En un mundo en el que según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por la crisis extendida del 2009 aún existen más de 200 millones de desocupados, con tasas de desempleo que registran picos del 21,3 por ciento en España, del 14 en Grecia e Irlanda y de 9,2 en Estados Unidos, Argentina consiguió bajar sus índices del 20,4 registrado en mayo de 2003 al actual 7,3 por ciento. La apuesta es llegar en un año al 6,5.

  • En el mercado laboral, a lo largo del primer semestre del año, se han producido algunos fenómenos significativos. Por un lado, los acuerdos salariales que se firmaron hasta el momento alcanzan a tres millones de asalariados y cubren el 70 de los trabajadores registrados. El índice de desempleo se redujo a casi un punto con respecto al año pasado y se produjo una pequeña merma del trabajo no registrado. Finalmente, el número de trabajadores cubiertos por el Programa de Recuperación Productiva (Repro) se redujo en un 13 por ciento en relación con el fin del año pasado.

  • Las inversiones en proyectos productivos suman 12.758 millones de pesos. Son el tercer rubro de la cartera. En los primeros seis meses del año el crecimiento acumulado fue de 9.242 millones de pesos.
    El Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES superó, en junio pasado, los $150.000 millones, tras una suba de 2,8% respecto de mayo y de 31% en comparación con el mismo período de 2009.
    Además, el FGS sigue aumentando los fondos destinados a financiar la economía real, ya que las inversiones en proyectos productivos suman $12.728 millones, lo que implica una suba de 3,4% desde mayo.

  • En lo peor de la crisis mundial, el año 2009, en el país se homologaron 1.605 convenios colectivos y acuerdos laborales. La cifra fue mayor que la registrada en 2008, cuando se firmaron 1.231 acuerdos. Estos números, que hablan a la vez de una actividad económica que se sostiene, de una fuerte vitalidad sindical y de avances en términos salariales o de condiciones de trabajo, marcan un enorme contraste con lo que sucedía en la década de los ’90, cuando en promedio cada año se homologaban apenas alrededor de 200 convenios y acuerdos.

  • Las economías de los países enriquecidos están al borde de un nuevo freno en razón de la crisis de la deuda; de un sector bancario fragilizado y de una demanda débil de productos asociada a tasas altas de desempleo. Así como del impacto de una cierta parálisis política y deficiencias en el orden institucional.

  • Contra la Europa de la austeridad y la precariedad”, “Por la Europa del empleo, de la justicia social y de la solidaridad”. Tras esos lemas se movilizarán el próximo miércoles millones de trabajadores en todo el continente.