Encuentro en el cielo
Iniciarse en una procesión religiosa requiere de fe y esperanza. Recorrer 34 km, subir cerros de 3.000 metros, mucho más que esfuerzo. Para los habitantes de la Quebrada de Humahuaca, volver cada año a ese encuentro con el cielo y los dioses tutelares que los protegen es volver a las raíces para identificarse con lo propio, lo que los hace diferentes y los afirma.
Quince días antes de Semana Santa comenzó en Jujuy la festividad con el traslado de la imagen de la Virgen de Copacabana del Abra de Punta Corral a su santuario, allá arriba. Desde la iglesia de Tilcara, sólo algunos devotos son elegidos para subirla al Abra de Punta Corral. Pero son miles los que peregrinan para ir a buscarla y bajarla el miércoles santo. Desde el año 1800, las bandas de sikuris son los soldados que dan fuerza y ánimo a los feligreses en esta peregrinación que comienza en los cerros bajos, bordeando el río Huasamayo, y va ascendiendo hacia las alturas durante cinco, ocho o hasta doce horas de caminata. Llegar al Abra es sinónimo de bendición, de noches de acampe y mucha celebración al ritmo de los sikus para amenguar el intenso frío de las alturas.
La experiencia de subir al Abra de Punta Corral para buscar a la Mamita de los Cerros refuerza la pertenencia a una cultura grandiosa y diversa, llena de matices para compartir, evocar y practicar.

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