Hace 21 años bajó del micro que la trajo desde su Paraguay natal. Al principio caminaba desapercibida por las calles del barrio, pero en 1996 comenzó a hacerse conocida como dirigente. Fue una de las principales referentes del cuerpo de delegados que luchó para que la Legislatura sancione la ley 403, la norma que establece la urbanización de la villa del Bajo Flores. Desde ese momento, Blanca Arce ganó reconocimiento y hoy su nombre es santo y seña para acceder a los secretos más ocultos de la 1.11.14. Dice que fue ella quien junto a muchos vecinos echó a José Bofa, un célebre mafioso que caminaba el barrio con una metralleta a la que llamaba “la macarena”. Actualmente, está al frente de la cooperativa Coopar, encargada de garantizar la energía eléctrica de más del 50% de la población que vive en su barrio. Es el nexo que une la villa con el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y con el legislador del PRO Enzo Pagani. Desde el oficialismo de la Ciudad la reconocen como una referente clave. Desde la oposición la acusan de manejar la ayuda social de manera turbia y de beneficiarse personalmente. Blanca Arce habló con Miradas al Sur y contó su verdad.
–Todo lo que dicen de mí es verso, que se sepa. Yo no me confundo por un subsidio del Gobierno. En el barrio, todos saben que ayudé a muchísima gente para que tenga su vivienda o alguna ayuda social. La villa tiene una particularidad. Es un lugar en el que no se perdona así nomás. Son códigos de la villa. ¿Usted cree que yo voy a seguir en mi casa, viviendo y caminando si yo le he sacado plata a la gente de la villa? Los que conocemos el barrio, sabemos que eso sería imposible. Y si fuera como dicen, no me lo hubieran perdonado. Me critican por envidia y por cuestiones personales de parte un pequeño sector de la villa que se dicen opositores al gobierno de Macri. Hacen política. El problema es que dicen cualquier barbaridad. Si a mí me llaman desde la Casa Rosada para ayudar a mis vecinos, yo voy a ir. No me interesa quién ayuda, sí me interesa que se ayude. El gobierno de Macri es el único que hasta ahora nos escuchó. A mí, personalmente, me gusta más Telerman. El Gobierno Nacional quiso entrar, pero no se sienta con quienes tenemos intención de urbanizar y vivir bien. Cuando el actual Jefe de Gobierno estaba en campaña, le presentamos una nota para solicitarle la limpieza de los barrios. Y él cumplió con lo que prometió.
–También se señala que por sus vínculos con el Instituto de la Vivienda de la Ciudad, usted se benefició con la crisis del Parque Indoamericano…
–Otra gran mentira. Lo del Indoamericano lo armó Sergio Schoklender y después se le fue de las manos. No lo digo yo, lo dicen mis vecinos que conocen a Schoklender. Él, junto a partidos de izquierda, alentó la toma para pedir tierras y hacer construcciones con su empresa. Después entró la política con Macri y con Cristina.
–Usted dice que está de acuerdo con las elecciones de hoy, pero que el cuerpo de delegados que surja no va a funcionar, ¿por qué?
–Porque hay pensamientos distintos en todos los sectores y en cada persona. Nunca se van a poner de acuerdo. Venden que yo estoy en desacuerdo porque que quiero manejar la villa y no sé cuánto más. Pero con una mano en el corazón, aunque no sea elegida referente lo voy a seguir siendo, o más todavía. Me buscaron delitos por todos lados, me investigaron la cooperativa, la cuenta bancaria de la cooperativa, me investigaron a la gente que trabaja conmigo, me investigaron todo. Yo no tengo propiedades, no tengo auto, a mí me cuesta mucha plata ser lo que soy. El otro sector, el que me critica, está lleno de incompetentes. Yo saqué a mucha gente de la droga. A muchos que tenían y andaban con un arma o con una 9 milímetros, yo les puse herramientas de trabajo y ahora son padres de familia. Son señores que pueden mirar a los ojos, y ese respeto se gana. Muchos de los chicos del barrio cuando escuchan tanta mentira sobre mí, me dicen: “Usted señora nos hizo gente y usted no puede ser delincuente, nosotros por usted matamos”. Si les falta para la carne, si les falta para lo que sea, en mi casa, mi puerta se toca y lo que yo tengo lo comparto con la gente. Yo busco ganar amistades en el Gobierno, yo no voy a patear puertas, yo pido permiso y entro directo. Por ahí el pensamiento filosófico o político muy opositor puede servir en un barrio de ricos, pero en mi barrio eso no sirve.

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