Entrevista. Blanca Arce. Referente de la 1.11.14

Año 5. Edición número 205. Domingo 22 de abril de 2012
El nexo de la villa con el Gobierno porteño, acusada de manejos poco claros de la ayuda social que recibe, cuenta su verdad y se defiende.

Hace 21 años bajó del micro que la trajo desde su Paraguay natal. Al principio caminaba desapercibida por las calles del barrio, pero en 1996 comenzó a hacerse conocida como dirigente. Fue una de las principales referentes del cuerpo de delegados que luchó para que la Legislatura sancione la ley 403, la norma que establece la urbanización de la villa del Bajo Flores. Desde ese momento, Blanca Arce ganó reconocimiento y hoy su nombre es santo y seña para acceder a los secretos más ocultos de la 1.11.14. Dice que fue ella quien junto a muchos vecinos echó a José Bofa, un célebre mafioso que caminaba el barrio con una metralleta a la que llamaba “la macarena”. Actualmente, está al frente de la cooperativa Coopar, encargada de garantizar la energía eléctrica de más del 50% de la población que vive en su barrio. Es el nexo que une la villa con el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y con el legislador del PRO Enzo Pagani. Desde el oficialismo de la Ciudad la reconocen como una referente clave. Desde la oposición la acusan de manejar la ayuda social de manera turbia y de beneficiarse personalmente. Blanca Arce habló con Miradas al Sur y contó su verdad.
–Todo lo que dicen de mí es verso, que se sepa. Yo no me confundo por un subsidio del Gobierno. En el barrio, todos saben que ayudé a muchísima gente para que tenga su vivienda o alguna ayuda social. La villa tiene una particularidad. Es un lugar en el que no se perdona así nomás. Son códigos de la villa. ¿Usted cree que yo voy a seguir en mi casa, viviendo y caminando si yo le he sacado plata a la gente de la villa? Los que conocemos el barrio, sabemos que eso sería imposible. Y si fuera como dicen, no me lo hubieran perdonado. Me critican por envidia y por cuestiones personales de parte un pequeño sector de la villa que se dicen opositores al gobierno de Macri. Hacen política. El problema es que dicen cualquier barbaridad. Si a mí me llaman desde la Casa Rosada para ayudar a mis vecinos, yo voy a ir. No me interesa quién ayuda, sí me interesa que se ayude. El gobierno de Macri es el único que hasta ahora nos escuchó. A mí, personalmente, me gusta más Telerman. El Gobierno Nacional quiso entrar, pero no se sienta con quienes tenemos intención de urbanizar y vivir bien. Cuando el actual Jefe de Gobierno estaba en campaña, le presentamos una nota para solicitarle la limpieza de los barrios. Y él cumplió con lo que prometió.
–También se señala que por sus vínculos con el Instituto de la Vivienda de la Ciudad, usted se benefició con la crisis del Parque Indoamericano…
–Otra gran mentira. Lo del Indoamericano lo armó Sergio Schoklender y después se le fue de las manos. No lo digo yo, lo dicen mis vecinos que conocen a Schoklender. Él, junto a partidos de izquierda, alentó la toma para pedir tierras y hacer construcciones con su empresa. Después entró la política con Macri y con Cristina.
–Usted dice que está de acuerdo con las elecciones de hoy, pero que el cuerpo de delegados que surja no va a funcionar, ¿por qué?
–Porque hay pensamientos distintos en todos los sectores y en cada persona. Nunca se van a poner de acuerdo. Venden que yo estoy en desacuerdo porque que quiero manejar la villa y no sé cuánto más. Pero con una mano en el corazón, aunque no sea elegida referente lo voy a seguir siendo, o más todavía. Me buscaron delitos por todos lados, me investigaron la cooperativa, la cuenta bancaria de la cooperativa, me investigaron a la gente que trabaja conmigo, me investigaron todo. Yo no tengo propiedades, no tengo auto, a mí me cuesta mucha plata ser lo que soy. El otro sector, el que me critica, está lleno de incompetentes. Yo saqué a mucha gente de la droga. A muchos que tenían y andaban con un arma o con una 9 milímetros, yo les puse herramientas de trabajo y ahora son padres de familia. Son señores que pueden mirar a los ojos, y ese respeto se gana. Muchos de los chicos del barrio cuando escuchan tanta mentira sobre mí, me dicen: “Usted señora nos hizo gente y usted no puede ser delincuente, nosotros por usted matamos”. Si les falta para la carne, si les falta para lo que sea, en mi casa, mi puerta se toca y lo que yo tengo lo comparto con la gente. Yo busco ganar amistades en el Gobierno, yo no voy a patear puertas, yo pido permiso y entro directo. Por ahí el pensamiento filosófico o político muy opositor puede servir en un barrio de ricos, pero en mi barrio eso no sirve.

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Otras notas

  • No tenga dudas, señor. Si el barrio estuviera urbanizado tal como lo indican las leyes, ya hubiera llegado alguien del Gobierno de la Ciudad para ayudarnos. Pero mientras sigamos así, nadie va a venir. Nadie. Por este tipo de cosas es que hay que hacer las elecciones ya, ya, ya”, se indigna Chuki en la puerta de su casa mientras observa a tres hombres que quieren correr un árbol de 20 metros de largo que cayó sobre la avenida Perito Moreno. Por el ancho de sus raíces debe pesar como 300 kilos y si bien dos gendarmes se acercan para ayudar, el tronco ni se inmuta.

  • Es importante que vote mucha gente; que elijan al delegado que quieran, pero que vayan a votar todos.” La frase fue repetida por los candidatos en el acto del viernes por la noche que funcionó como cierre de campaña de las elecciones que se realizarán hoy. Del mitin participaron cerca de 300 personas atraídas por el clima de debate y con la curiosidad de quien pispea para saber de qué se trata.

  • Hoy es una reunión clave. Qué bueno que vinieron”, saluda Darío Miralles mientras muestra el camino con su brazo izquierdo. Por San Juan, una calle de la 1.11.14 que desemboca en el centro de la villa, el día se está desperezando y la bruma aún no supera los enjambres de cables panzones que cuelgan de los postes de luz. Darío, que vive acá hace 20 años, marcha con premura junto a este cronista y a Jonatan Baldiviezo, abogado del legislador que presentó el amparo para que haya elecciones en las villas porteñas.

  • A Humberto Ruiz le decían Sapito. Tenía epilepsia y vivía en la Villa 31. El martes 5 de abril murió luego de que una unidad del Same se negara a entrar al barrio para socorrerlo. “Tenemos órdenes”, dijeron el chofer y la médica que iban a bordo de la ambulancia. En el lugar había un móvil de la Policía Federal que se ofreció a custodiarlos, pero los dos trabajadores mantuvieron la postura. “Yo no entro ni con veinte patrulleros”, dijo el chofer en medio de insultos.

  • Si bien la postura de los vecinos que ocupan el complejo habitacional del Bajo Flores sigue siendo muy dura, Miradas al Sur pudo saber que el jueves pasado hubo una primera negociación entre funcionarios del IVC y delegados de la toma. “Se trata de un primer paso, aunque no se llegó a ningún acuerdo”, señaló una fuente que es parte de la toma. Durante esta semana se retomará la negociación aunque todavía no hay fecha concreta.

  • La Ley 3.343 aprobada por la Legislatura en 2009 sanciona la urbanización de la Villa 31 y 31 bis y prevé su transformación en un barrio más de la ciudad: el Barrio Padre Carlos Mugica.