A fines de agosto pasado, el intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, recibió un mensajito de texto de la Gobernación. Lo reclamaban al día siguiente en la capital riojana. No le decían porqué, pero se enteró que era para firmar un convenio con la empresa canadiense Osisko Mining Corp. La intención, recomenzar el proyecto extractivista en Famatina. Bordagaray no fue, hubiese traicionado sus principios. Es que con otros compañeros había comenzado su militancia ambiental peleando para echar a la Barrick Gold de allí entre 2004 y 2007. Ese año crearon el Frente Social para el Desarrollo como un partido departamental. En diciembre, éste arrasó en las urnas.
El joven intendente, trabajador social de 35 años, se define como “peruca”, “de la Juventud Peronista”. Pero en su provincia, luego de un extenso copamiento menemista, esa identidad pareciera necesitar de reajustes. “Con Menem, el peronismo en La Rioja perdió los sueños y la institucionalidad. Por eso tuvimos que crear otros partidos para salir a competir electoralmente”, dice Bordagaray, en conversación conMiradas al Sur el viernes último. Volvía de la capital, en otro intento frustrado por sentarse cara a cara con el gobernador Luis Beder Herrera.
A fines de 2011, Bordagaray fue reelecto. Hizo expreso su apoyo al gobierno del Frente para la Victoria. A diferencia de los asambleístas, tiene una voluntad negociadora, pero el gobernador hace un mes que le cortó toda línea de comunicación. “Entablar una mesa de diálogo es inevitable”, dice. “Todos queremos la derogación del convenio, pero no es viable que el gobernador dé marcha atrás sin una negociación. Acá todo se ha dirimido a través de los medios. El gobierno provincial no está haciendo el esfuerzo para hablar con la gente o con la intendencia.”
–En estos días usted dijo que no era sano tener una obediencia debida en democracia. ¿A qué se refería?
–Desde el momento que marcamos una disidencia por la minería con el gobierno provincial, nos han tildado de “traidores de la causa”; me han acusado incluso de ser “el Cobos del Beder”. Según esa concepción, todos deberíamos mantenernos bajo un paraguas en el cual deciden uno o dos. La generación de los de treintaipico queremos un espacio de verdad, en donde podamos discutir todos. Es necesario recrear la dinámica partidaria. Para construir una verdadera democracia hay que entender que el disenso es la base de nuevos consensos. Por eso no es saludable la obediencia debida.
–El pueblo de Famatina ha logrado rápidamente ubicar el tema en la agenda pública. ¿En qué reside su astucia?
–Llevamos una lucha silenciosa desde hace años. El 90 por ciento de la gente está participando de la resistencia. Acá, en la cabecera, somos un pueblo de 3.300 personas. Por el corte, han pasado 15 mil. El otro día, en la capital había más de 10 mil. Desde el Riojanazo, en 1993, que no se juntaba esa cantidad de gente. Se está generando un movimiento político que está muy lejos de los partidos y que está comprometido con una causa justa.
–¿La empresa ha aportado algún estudio de impacto ambiental?
–No hemos recibido ningún tipo de informe.
–¿Para Famatina hay otro proyecto socioeconómico alternativo?
–Por supuesto. El tema riojano pasa por apuntalar nuestros ejes históricos. En nuestra zona, hay que modernizar el complejo productivo agrícola, aggiornar los sistemas de riego, hacer algo en serio con el recurso hídrico. En definitiva, darle valor agregado a las materias primas e integrar las pequeñas fábricas. Por ahí pasa nuestro desarrollo.
–¿Y en turismo?
–Bueno, fíjese que Famatina tiene uno de los paisajes más bellos de todo el noroeste, pero nunca hemos tenido difusión. Es cierto que carecemos de servicios, de plazas hoteleras, pero justamente eso es lo que hay que desarrollar con una visión a largo plazo.
–¿Cómo evalúa que el proyecto minero se haya congelado?
–Es una pequeña victoria. Creo que la gente no va a dejar de luchar hasta que el gobierno provincial no rescinda el contrato con la empresa Osisko. Después habrá que sentarse a discutir el futuro de la provincia con todos los riojanos, no entre unos pocos.
