Entrevista. Jorge Gaggero. Especialista en finanzas

Año 5. Edición número 194. Domingo 5 de febrero de 2012

La recaudación tributaria es muy buena y ha ido subiendo no sólo en términos nominales, sino también en términos reales”, señaló el especialista en finanzas y administración tributaria, Jorge Gaggero, respecto del anuncio de Cristina Fernández sobre un nuevo récord histórico de recaudación impositiva.
Durante enero, la cifra fue de 52.844 millones de pesos, superando así al anterior máximo de 50.640 millones, en mayo de 2011. “Esto ha ocurrido sistemáticamente y por eso en los últimos años la presión tributaria aumentó mucho, en el orden de los 12 puntos del PBI”, señaló el investigador del Cefid-ar. Según explicó Gaggero, en términos de recaudación, este nuevo récord permite continuar disminuyendo las distancias históricas con respecto a Brasil.
Asimismo, Gaggero consideró que es necesario que “en un futuro los avances sobre presión tributaria sean informados en términos reales ya que es más adecuado que hacerlo de manera nominal”.
“Teniendo en cuenta la crisis global, es necesaria la responsabilidad de los actores, tanto de los empresarios como de los sindicatos, para las próximas paritarias”, sostuvo Gaggero y coincidió en la necesidad de rever los sueldos de ciertos sectores.

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Otras notas

  • La recaudación impositiva trepó en 2010 a $409.899,6 millones y registró una suba de 34,4% con relación al año anterior. Resultó así un 16% superior a la meta prevista en el Presupuesto del año pasado.
    En tanto, los ingresos fiscales de diciembre totalizaron $38.155,6 millones, lo que significó un aumento de 35,5%, más que en igual mes de 2009. Los datos fueron ofrecidos por el ministro de Economía, Amado Boudou, junto al titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, y al secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, durante una conferencia de prensa.

  • Las recientes medidas tomadas en torno de los subsidios reflejan un nuevo momento del modelo de desarrollo con inclusión social que propone el kirchnerismo. Cristina Fernández lo definió como un tiempo de sintonía fina. “De regla y compás, de precisión milimétrica”, diría algún relator futbolero. Y es que se trata de reordenar un volumen de subsidios que representa cuatro puntos del total del PBI y suma 80 mil millones de pesos según el reciente Presupuesto enviado al Congreso.

  • La imposición patrimonial hay que analizarla en perspectiva. Hay grandes inercias y es muy difícil avanzar hacia una mayor progresividad. En esta cuestión se juegan relaciones políticas complejas. Esa resistencia tiene una base, un núcleo fundacional, que en los últimos treinta años no ha podido ser removido del todo por las fuerzas progresistas”, señala Jorge Gaggero. El análisis de Gaggero, integrante del Plan Fénix FCE-UBA y experto en materia tributaria, pone el acento en el plano político. “El golpe del ’76 fue un quiebre.

  • Este presupuesto constituye la ratificación de una política que resultó exitosa en los últimos años. Esta política fiscal sustentable, con superávit fiscal a lo largo de los años en las cuentas públicas, es un elemento fundamental porque le dio a la Argentina solvencia y autonomía frente a la volatilidad de los mercados internacionales”, señaló Roberto Feletti, actual titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados y ex viceministro de Economía. Minutos antes había comenzado el primer debate legislativo tras la renovación parlamentaria.

  • Las medidas son racionales y sirven. Hubiera sido bueno que se aplicaran antes. Son tributarias en la medida en que apuntan a verificar que el dinero que se invierte en divisas no sea producto de la evasión. Y éste no es un tema menor, porque la única estimación que hay hecha por gente seria en los últimos años, por ejemplo con relación al impuesto a las ganancias de empresas y personas, indica que la evasión ronda el 50 por ciento. Eso quiere decir que por cada peso que se paga hay otro peso que se evade.

  • Nacida en 1976, al amparo de las reformas neoliberales que introdujo la dictadura cívico-militar y que profundizó el gobierno menemista, la Ley 21.328 que regula las inversiones extranjeras es condicionante para un Estado que busca arbitrar entre los agentes económicos, al tiempo que reduce su capacidad para orientar la producción. No sólo eso. El andamiaje legal heredado también se ha revelado como un canal por donde escapan recursos vitales.