Entrevista a Noemí Rial

Rial afirma que, desde el 2003 hasta la fecha, el trabajo no registrado bajó 16 puntos.
“Los gremios ahora no sólo negocian por inflación, sino también por rentabilidad”, asegura la viceministra de Trabajo. Asimismo, destaca que las ganancias que obtienen las empresas pasaron a ser una de las variables que manejan los gremios a la hora de sentarse a discutir paritarias.

Con el acuerdo cerrado esta semana con la Unión Tranviaria Automotor, la mayoría de los grandes sindicatos cerraron las paritarias del año corriente. La secretaria de Trabajo, Noemí Rial, fue testigo directo de las negociaciones de muchos de los convenios alcanzados y ,en esta entrevista con Miradas al Sur, destaca que se dieron en un marco de paz social y sin grandes medidas de fuerza. También adelanta medidas conjuntas con la Afip para detectar y castigar el trabajo no registrado.
–Teniendo en cuenta que en 2009, frente a la crisis, la estrategia de los gremios fue conservar los puestos de trabajo, ¿fue muy dura la paritaria de este año en un contexto en el que los trabajadores buscaron recomponer salarios atrasados?
–La mayoría de las negociaciones se hizo en un plano de absoluta paz social y sin medidas de fuerza. El promedio de los aumentos arrancó en un 23% con los bancarios y durante el desarrollo del semestre, la media estuvo entre un 25% y un 27%. Hubo algunas negociaciones más complicadas porque el piso sobre el cual se empezó a negociar era muy bajo como por ejemplo el de los trabajadores de la alimentación. Se llegó a un 32% pero para marzo del año que viene y de manera escalonada. Desde algunos sectores se cuestionan como muy altos los aumentos alcanzados, pero no tienen en cuenta que en muchos casos se parte de una base de cálculo muy baja ni que cada actividad tiene su propia dinámica. Por ejemplo, Smata (mecánicos) cerró un muy buen convenio pero nadie dice que en 2009 aceptó una suma fija muy baja hasta que las automotrices superaran la crisis.
–La reacción inicial de los empresarios fue la de amenazar con volcar a los precios los aumentos de sueldo. ¿Se trató de una estrategia hacia fuera o en las negociaciones también lo planteaban?
–El acto reflejo de los empresarios es ése. Pero en el caso de la alimentación, por ejemplo, de acuerdo con el informe de la Afip, la Copal (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios) venía aumentando sus precios desde 2008 y la participación de los salarios y de las cargas sociales en el costo final del producto es del 10%. Lo que te indica que si aumentan los precios es porque quieren más ganancia, no porque tienen que cubrir los salarios de los trabajadores. En este momento, la Argentina tiene un promedio de contribuciones y aportes a la seguridad social igual al de Brasil. No es una causa de no competitividad en el Mercosur la cuestión del salario.
–Algunos gremios que cerraron a principio de año plantean reabrir las paritarias. ¿Es imposible esa instancia?
–Nosotros partimos de la base de que cuando un convenio se acuerda es por un año y como autoridad de aplicación los tenemos que hacer respetar. Los que firmaron anticipadamente, están buscando el cumplimiento de cláusulas de convenio que están vigentes y eso no significa reabrir la negociación salarial. Pero si las partes se ponen de acuerdo, y ante el crecimiento de la actividad se puede dar una suma fija, tampoco nos vamos a oponer.
–Si el promedio de los aumentos rondó el 27%, ¿no resulta poco fidedigno el Índice de Precios al Consumidor que está muy por debajo de esos valores?
–Lo que pasa es que no se negocia sólo por inflación. Ya la inflación no es un parámetro único para tomar en cuenta. En el caso de la Copal, a la hora de negociar, los sindicatos se pusieron muy firmes en reclamar a partir de las ganancias que obtuvieron las empresas en el período 2008-2009, y en un contexto en el que no tuvieron pérdida de un solo puesto de trabajo. Para ellos, la crisis los sobrevoló y encima incrementaron los precios de forma permanente desde 2008. La inflación es un punto de referencia pero el otro es el crecimiento de la actividad económica. Los dirigentes sindicales ahora van con economistas a negociar. Lamentablemente, los abogados hemos perdido espacios (risas). Por eso, para los próximos convenios colectivos nos proponemos que las empresas entreguen balances sociales, como están obligadas aquellas que tienen más de 300 empleados, pero con requisitos que ahora no aparecen como qué estimación de crecimiento tiene la empresa, cuánto va a invertir, etc.
–Si bien se logró volver a los niveles de desempleo similares a los de antes de la crisis, el de trabajo no registrado se ha modificado muy poco. ¿Cómo se combate este aspecto que parecería más estructural que el de la desocupación?
–Por primera vez, desde el Estado tenemos una actividad inspectiva muy importante. Por lo tanto, tenemos un número de trabajo no registrado que en otras épocas era invisible. Nosotros entramos con un 50% de trabajo no registrado calculado de manera global, y lo redujimos 16 puntos. Lo ideal sería que nunca superara el 20% porque, de alguna manera, está vinculada a la economía informal. En lugares turísticos casi no encontramos trabajo no registrado y eso se debe a la tarea constante que se hace desde la Nación y las provincias a través de los inspectores.
–¿El hecho de que una parte de todo el circuito económico se haga en negro contribuye a que se mantenga el trabajo no registrado?
–Totalmente. El caso más notorio es el del vestido. Las grandes marcas tienen, por un lado, a sus trabajadores en blanco, pero parte de la producción la realizan a través de talleres clandestinos. Para que ese tallerista cobre y pague en negro, recibe las telas que ingresan por un circuito no legal, porque si no el sistema tendría que quebrarse en algún lugar. Desde la Afip están elaborando una medida que tiene que ver con los trabajadores presuntos, que va a terminar con esa parte del trabajo que se hace en negro. A partir de cálculos se puede estimar la relación trabajadores/producción de cada actividad. Es la manera de romper con la economía informal. El empresario tiene que tributar por tantos trabajadores, si contrató menos, es su problema.

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