Es una obligación del Ministerio

El Gobierno de la Ciudad tiene la obligación de tener dotaciones suficientes de cualquier especialidad crítica, entre ellas, la anestesiología. Esto es una responsabilidad indelegable del Ministerio de Salud porteño que permite que, desde hace ya mucho tiempo, las ambulancias del Same trasladen a los anestesiólogos de un hospital a otro. En cualquier sistema sanitario deben planificarse los recursos humanos necesarios para que la población esté cubierta, porque la salud es un derecho humano fundamental y universal. Si faltan anestesiólogos porque la Aaarba se pone dura y quiere cobrar tarifas diferenciales, entonces que el Gobierno forme más anestesiólogos, abra más cargos y les brinde trabajo rápidamente a aquellos profesionales que forma. Pero no se forma a nadie porque no hay gestión en salud, aun cuando el presupuesto anual en Salud es de mil millones de dólares. Acá no sirven sólo el discurso y los anuncios: acá hacen falta hechos concretos. En vez de hacer la avenida Santa Fe doble mano, poné los recursos necesarios para priorizar la inversión en políticas básicas: salud y educación. La responsabilidad en la salud es de todos, no sólo de un anestesista. Por eso, en el caso del Hospital Santojanni, hay cirujanos que no pudieron operar y que ahora se están comiendo un juicio, cuando el responsable último es el Ministerio. Acá no se puede decir “me falló el proveedor”, porque se está jugando con la vida de los seres humanos.

Promedio: 5 (4 votos)
Seguinos en Twitter
Print preview icon

Otras notas

  • Edimburgo, diciembre, 1847. Un obstetra llamado James Simpson se acerca a su paciente embarazada y le coloca una mascarilla sobre el rostro. La paciente inhala: es cloroformo. En pocos segundos su cuerpo se relaja, se duerme y se torna distante. Lejos del dolor, la paciente da a luz una niña. Cuando despierta del parto, echa por tierra todos los nombres y se queda con uno: “Va a llamarse Anestesia”, dice.
    Y se llama Anestesia.

  • La situación de la salud pública en la provincia de Buenos Aires es todavía más compleja que en la Ciudad. Por la cantidad de habitantes, por su enorme desarrollo geográfico, por los todavía más drásticos contrastes sociales y por políticas del área que están lejos de cubrir la demanda. La provincia cuenta bajo su órbita con 57 establecimientos de diversa complejidad. El presupuesto de salud alcanza los 5.600 millones de pesos, un monto levemente mayor al de la Ciudad de Buenos Aires, a pesar de que debe dar respuesta a casi cuatro veces más ciudadanos.

  • Las controversias producidas a partir de las reformas en el funcionamiento de la Policía Federal y sus implicancias en la Ciudad de Buenos Aires tuvieron el efecto colateral de evidenciar la crítica situación del sistema de salud en relación con las comunidades de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y, en particular, de las villas y asentamientos, donde viven cerca de 300.000 personas (el doble de la población de Tierra del Fuego).

  • La gestión de Mauricio Macri suma, al proceso judicial en curso que lo tiene como principal imputado, fuertes cuestionamientos al manejo de los recursos de la Ciudad.

  • Al recorrer los pabellones del Hospital Borda se perciben fuertes contradicciones. Sectores clausurados por el Ministerio de Salud de la Ciudad –violentando claras disposiciones judiciales, como el pabellón 14-22, destinado a pacientes con padecimientos severos– o las alas laterales del edificio central vacías y al borde de la clausura. Al mismo tiempo, servicios en plena actividad y compromiso profesional, como los pabellones Siglo XXI y XXIII, el Hospital de Noche y el pabellón Amable Jones.

  • En mi experiencia de más de 25 años de médica ginecóloga infantojuvenil, pude observar frecuentemente y no deja de asombrarme la problemática situación que se genera en los servicios de salud pública cuando hay que dar respuesta a la solicitud de interrupción de embarazos producto de violación.