El Gobierno de la Ciudad tiene la obligación de tener dotaciones suficientes de cualquier especialidad crítica, entre ellas, la anestesiología. Esto es una responsabilidad indelegable del Ministerio de Salud porteño que permite que, desde hace ya mucho tiempo, las ambulancias del Same trasladen a los anestesiólogos de un hospital a otro. En cualquier sistema sanitario deben planificarse los recursos humanos necesarios para que la población esté cubierta, porque la salud es un derecho humano fundamental y universal. Si faltan anestesiólogos porque la Aaarba se pone dura y quiere cobrar tarifas diferenciales, entonces que el Gobierno forme más anestesiólogos, abra más cargos y les brinde trabajo rápidamente a aquellos profesionales que forma. Pero no se forma a nadie porque no hay gestión en salud, aun cuando el presupuesto anual en Salud es de mil millones de dólares. Acá no sirven sólo el discurso y los anuncios: acá hacen falta hechos concretos. En vez de hacer la avenida Santa Fe doble mano, poné los recursos necesarios para priorizar la inversión en políticas básicas: salud y educación. La responsabilidad en la salud es de todos, no sólo de un anestesista. Por eso, en el caso del Hospital Santojanni, hay cirujanos que no pudieron operar y que ahora se están comiendo un juicio, cuando el responsable último es el Ministerio. Acá no se puede decir “me falló el proveedor”, porque se está jugando con la vida de los seres humanos.
