Escenarios de guerra civil

Año 3. Edición número 154. Sábado 30 de abril de 2011
El poder de Bashar Assad no se sustenta en el ejército sino fundamentalmente, en los servicios secretos. De todos modos su futuro en la presidencia es incierto.
Los sirios asisten a un show cotidiano del horror montado por el régimen de Assad que cada noche muestra soldados mutilados por televisión

El mundo mira estos días a Siria donde cada manifestación de un “Viernes de Grandeza”, concluye como “Viernes Sangriento”, con cifras que superan los centenares de muertos. Con las protestas sacudiendo el país, la brutal brecha entre la versión oficial y la realidad en las calles se profundiza minuto a minuto. La televisión estatal siria no ha mostrado un solo civil muerto ni el funeral de ninguno de los 320 manifestantes asesimados em el último mes. Sin embargo, los informativos que silencian la represión gubernamental se regodean cada noche con imágenes macabras de soldados sirios que según los noticieros han sido degollados o acribillados por bandas armadas insurgentes en las cercanías de Deraa.
El horror, que forma parte de una estratégia de tensión y acción psicológica, no parece tener límites: Al cuerpo de un oficial de veintitantos años– le sacaron los ojos. El comentarista dice que se utilizaron navajas y objetos afilados. Las imágenes muestran los cuerpos, casi lavados para el sepelio, cuando son llevados al hombro por policías militares en ataúdes decorados con banderas. No parece haber duda de que los cadáveres son reales, pero nadie sabe a ciencia cierta si los soldados muertos son víctimas de la venganza de familiares indignados, que han perdido a sus seres queridos a manos de la policía secreta o si es la policía secreta la que los asesina cuando se niegan a disparar contra sus compatriotas en las manifestaciones y refriegas callejeras. Por lo pronto, las autoridades han prohibido la entrada a Siria de periodistas extranjeros que pudiesen confirmar o desmentir esas afirmaciones.
Independientemente de que exista o no una oposición armada que utiliza la violencia contra sus agresores, el macabro show del horror televisado forma parte de la táctica con la que el clan de los Assad ha gobernado Siria durante poco menos de medio siglo, pero que ya no parece surtir el efecto deseado.
Bashar Al-Asad levantó el Estado de emergencia que llevaba en vigor 48 años justo cuando Siria está verdaderamente en Estado de emergencia. Asad había hecho unas cuantas concesiones para calmar las protestas, pero evidentemente no funcionaron. funcionaron.
Las conmovedoras imágenes de un manifestante intentando atacar un tanque T-72 con una botella de vidrio vacía, son la metáfora de una poderosa dictadura sofocando a su pueblo a sangre y fuego. Quienes conocen la historia de la matanza de 1982 en Hama, no dudan de que los baazistas de Siria juegan con las reglas de Hama. En aquella oportunidad Hafez Assad ordenó la matanza de 10.000 personas para sofocar una rebelión chiita, hoy su hijo Bashar aplica las mismas reglas pero en dósis homeopáticas. Sin prisa pero sin pausa, el régimen sirio alienta un baño de sangre que inexorablemente conduce a una guerra civil de proporciones inciertas.
El gobierno sirio afirma haber interceptado camiones cargados de armas de contrabando provenientes de Irak. Han aparecido con ayuda financiera ricos donantes sunnítas del Golfo. Algunos analistas señalan que la militarización del conflicto tiene que ver con los Hermanos Musulmanes, porque gobiernos regionales como el de Turquía y Líbano no quieren ver la caída del régimen. Consideran que el caos subsiguiente sólo beneficiaría a los Hermanos Musulmanes e incluso a sectas más violentas.
Hay un documento sirio que contiene una visión muy interesante. Lo que el régimen define como “conspiración” contra Siria sería un plan estadounidense para compensarse por la “pérdida” de Egipto. Los objetivos serían: hundir a Siria en el caos; inclinarla hacia la influencia saudita; reducir la influencia de Irán en el conflicto global árabe-israelí y torpedear la alianza entre Turquía y Siria.
Algunos expertos en asuntos árabes descarta la toma del poder en Siria por parte de los Hermanos Musulmanes, pero contemplan como posibilidad cierta la caída del régimen, mientras que, otros analistas pronostican la sustitución del presidente Bashar Al-Assad por parte del aparato policial, que pondría en su lugar a otro miembro de su familia o a alguna personalidad de confesión alauita.
Eyal Zisser, experto israelí en asuntos sirios y libaneses y profesor de historia de Oriente Medio en la Universidad de Tel Aviv, afirma que, al contrario de lo que teme el gobierno israelí, no cree que los Hermanos Musulmanes se hagan con el poder en Siria en el futuro. “Israel tiene siempre miedo de todo”, ha añadido, “e indudablemente hay signos fundados de la fortaleza de los Hermanos Musulmanes en Siria, pero no creo que lleguen a tomar el poder, aunque quizás formen parte de las instituciones de gobierno”.
Por su parte, el ex-director general del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí y ex-embajador en Turquía, Alon Liel, vaticina que los cuerpos policiales sirios, la instancia más poderosa del país, procederá a “sustituir a Al-Assad en el caso de que lo vea necesario en lo que sería un cambio “técnico”.
Alon Liel añade que la muerte de centenares de manifestantes llevará a la salida de Al-Assad, lo que no representa ningún problema para los aparatos de seguridad sirios, quienes podrían sustituirlo en cualquier momento por uno de los miembros de su familia, como su cuñado Assef Shawkat, rival de Al-Assad. Liel continúa: “No creo que su hermano Maher tenga ninguna posibilidad de sustituir a Bashar porque, en mi opinión, están de acuerdo los dos en responder a tiros a los manifestantes; estoy convencido de que los aparatos de seguridad nombrarán a alguien como a Shawkat, un hombre en conflicto con Al-Assad y general del ejército”.

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Otras notas

  • Las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los miles de manifestantes que este viernes a la salida de las mezquitas, protestaban contra el régimen de Bashar Al-Assad en diversas ciudades sirias, dejando un saldo de al menos doce muertos, según el Observatorio sirio de derechos humanos. Los denominados Comités de Coordinación Locales de Siria, cifraron el número de fallecidos en diecinueve.

  • El presidente Assad parece estar aferrado al poder en Siria. ¿Piensa que existe alguna hipótesis de que salga en un futuro próximo?
    –Parece improbable que salga por voluntad propia. Necesita ser empujado. El pueblo sirio evidentemente está haciendo todo lo posible, dentro del país. Lo que es más peligroso son las presiones externas, especialmente en Estambul y de la Otan, para intentar organizar una intervención. Eso sería desastroso y conduciría a un enorme baño de sangre. Mucho, mucho peor de lo que sucedió en Libia.

  • La llamada revolución o primavera arabe tiene desde hace algunas semanas un nuevo invitado: Siria. Como reza un dicho en la región, no habrá guerra en Medio Oriente sin Egipto, pero no habrá paz sin Siria, de ahí la importancia del país Medio Oriental. Siria ha sabido mantenerse como un actor fundamental de la región, a pesar de no ser un país productor de petróleo, ni de ser un país con un PBI importante, ni ser un país con una gran población como lo es Egipto.

  • En el almuerzo que compartieron el jueves pasado en el Hotel Hilton, el presidente de Siria, Bashar al Assad, le manifestó a Cristina Fernández su respaldo a la lucha del Gobierno argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, ocupadas desde 1883 por el Reino Unido. Ante el respaldo sirio, la Presidenta remarcó: “Del mismo modo, apoyamos la restitución de las alturas del Golán a Siria”, territorio ocupado por Israel desde 1967.

  • Siria es tapa de todos los diarios del mundo desde hace meses. Homs se ha convertido en la Sarajevo contemporánea; Asma´ Al Assad, esposa del presidente sirio, en la María Antonieta oriental; y se ha producido una nueva Guerra Fría en la ONU entre los países occidentales, Rusia y China. Pero poco se dice acerca del tipo de liderazgo existente en Siria, de quién es Bashar Al-Assad y los orígenes de su familia.

  • En un cable secreto fechado el 13 de diciembre de 2006, el vicecanciller de Estados Unidos William Burns detallaba la estrategia y las actuaciones encubiertas de su país para debilitar y derrocar al presidente de Siria Bashar al-Assad. En el cable se proponía explotar la inexperiencia del joven oftalmólogo, airear sus trapos sucios, incitar a los kurdos, utilizar el recurso de “la amenaza islamista” y oportunidades como el asesinato del Primer Ministro libanés Rafic Hariri, para acusarle del terrorismo, y todo sobre un caldo de cultivo hecho por la propia dictadura corrupta.