“Genera muchas expectativas”

Año 3. Edición número 135. Domingo 19 de diciembre de 2010
Sidonie Porterie, directora del Inecip (Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales).

–Qué opina de la asunción de Nilda Garré como ministra de Seguridad?
–Estamos contentos y expectantes de lo que pueda hacer la gestión de Nilda Garré. Si sostiene algunas líneas fuertes que desarrolló en materia de políticas de defensa en el ámbito de Seguridad, puede resultar interesante. Es decir: un trabajo de conducción civil sobre las Fuerzas Armadas, que en este caso sería clave, y algunas otras improntas de su gestión que también me parecen prioritarias, como el género, los derechos humanos, la intervención ministerial en las estructuras de formación de las fuerzas y la lucha contra la corrupción.
–Desde su óptica, ¿cómo debería instrumentarse la reestructuración de la Policía Federal?
–Los procesos de reforma policial son bien complejos, y en este caso se añade la complejidad de que no se cuenta con la estructura ministerial necesaria para el gobierno de la fuerza. Con lo cual, la ministra debería formar cuerpos de profesionales que se hagan de los recursos que en términos generales hoy e históricamente han dispuesto las fuerzas de seguridad para su autogobierno. Esos recursos son: información, dinero, y control e imposición de las políticas del sector. La gestión y el análisis de la información deberían incorporar el análisis policial, pero como un elemento más entre otros análisis criminales. La administración financiera y la intervención sobre el régimen disciplinario de la policía deben manejarse desde el ministerio.
–¿Esto saldaría la deuda de intervenir sobre la autonomía de la Policía Federal?
–Sí, sobre todo porque había demostrado con la creación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria –en la Aeronáutica– se podía producir una reforma política de las fuerzas hacia modelos más profesionalizados, más eficaces en el control del delito y la inteligencia criminal y de concepción más democrática. El Gobierno tenía una contradicción muy grande entre esa experiencia valiosa y el sostenimiento de la Policía Federal con autogobierno.
–¿Se puede quebrar el imaginario que vincula a las políticas de seguridad de un Estado con la mano dura?
–Hay una responsabilidad de algunos sectores políticos y de los medios de comunicación muy grande. La sociedad crea ese imaginario a partir de recetas que políticos y medios venden, donde pareciera que la única respuesta es la autoritaria, la del incremento de las penas. Y las experiencias políticas de ese tenor han redundado en mayor violencia.

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Otras notas

  • – Qué opina de la asunción de Nilda Garré como ministra de Seguridad?
    –Me parece importante que se haya creado el Ministerio de Seguridad y que se esté planteando una transformación de ciertos enfoques que habían demostrado su fracaso en los últimos años. Esto es, básicamente, en el autogobierno policial. La asunción de Garré, y la idea de un cambio –que tendrá sus tiempos, sus etapas– es un paso importante en reformas demoradas.
    –Desde su óptica, ¿cómo debería instrumentarse la reestructuración de la Policía Federal?

  • Cómo evalúan desde el Centro de Estudios Legales y Sociales los cambios en el área de seguridad?
    –La creación del Ministerio de Seguridad representa una oportunidad histórica para llevar a cabo transformaciones institucionales sobre el sistema federal de seguridad que venían postergadas. Tenemos fuertes expectativas teniendo en cuenta su trayectoria en Defensa en cuanto al control de las Fuerzas Armadas. Uno de los mayores desafíos es la conducción política del sistema de seguridad. Garré puede hacerlo y garantizar el control civil de las fuerzas de seguridad.

  • –¿Qué lectura hace de las políticas de seguridad implementadas hasta ahora por el Gobierno Nacional?

  • En la reunión inaugural del Consejo de Seguridad Interior hubo una ausencia notable: la del ministro porteño Guillermo Montenegro. Ahora se sabe que él ya estaba al tanto de que la Policía Federal dejaría de custodiar objetivos de la Ciudad, debido a la creciente deuda que la administración macrista mantiene con dicha fuerza. Lo cierto es que ello dejaría al descubierto las limitaciones operativas de la Policía Metropolitana, una fuerza que en su corta vida se vio salpicada por diversos escándalos e irregularidades.

  • Primero fue la sugestiva pasividad de la Policía Federal que, en la mañana del 20 de octubre de 2010, propició que un pistolero de la Unión Ferroviaria asesinara al militante del Partido Obrero, Mariano Ferreyra. Luego, al mes y medio de aquel episodio, la criminal intervención de esa fuerza –junto a la Metropolitana– en el violento desalojo del parque Indoamericano cosecharía dos cadáveres y un tendal de heridos.

  • En paralelo a las reformas en la Policía Federal, la ministra de Seguridad, Nilda Garré, presidió el martes la primera reunión del Consejo de Seguridad Interior, en donde se dieron cita todos los ministros y secretarios provinciales del área, salvo el del gobierno porteño, Guillermo Montenegro.