–Qué opina de la asunción de Nilda Garré como ministra de Seguridad?
–Estamos contentos y expectantes de lo que pueda hacer la gestión de Nilda Garré. Si sostiene algunas líneas fuertes que desarrolló en materia de políticas de defensa en el ámbito de Seguridad, puede resultar interesante. Es decir: un trabajo de conducción civil sobre las Fuerzas Armadas, que en este caso sería clave, y algunas otras improntas de su gestión que también me parecen prioritarias, como el género, los derechos humanos, la intervención ministerial en las estructuras de formación de las fuerzas y la lucha contra la corrupción.
–Desde su óptica, ¿cómo debería instrumentarse la reestructuración de la Policía Federal?
–Los procesos de reforma policial son bien complejos, y en este caso se añade la complejidad de que no se cuenta con la estructura ministerial necesaria para el gobierno de la fuerza. Con lo cual, la ministra debería formar cuerpos de profesionales que se hagan de los recursos que en términos generales hoy e históricamente han dispuesto las fuerzas de seguridad para su autogobierno. Esos recursos son: información, dinero, y control e imposición de las políticas del sector. La gestión y el análisis de la información deberían incorporar el análisis policial, pero como un elemento más entre otros análisis criminales. La administración financiera y la intervención sobre el régimen disciplinario de la policía deben manejarse desde el ministerio.
–¿Esto saldaría la deuda de intervenir sobre la autonomía de la Policía Federal?
–Sí, sobre todo porque había demostrado con la creación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria –en la Aeronáutica– se podía producir una reforma política de las fuerzas hacia modelos más profesionalizados, más eficaces en el control del delito y la inteligencia criminal y de concepción más democrática. El Gobierno tenía una contradicción muy grande entre esa experiencia valiosa y el sostenimiento de la Policía Federal con autogobierno.
–¿Se puede quebrar el imaginario que vincula a las políticas de seguridad de un Estado con la mano dura?
–Hay una responsabilidad de algunos sectores políticos y de los medios de comunicación muy grande. La sociedad crea ese imaginario a partir de recetas que políticos y medios venden, donde pareciera que la única respuesta es la autoritaria, la del incremento de las penas. Y las experiencias políticas de ese tenor han redundado en mayor violencia.
