Es la última contienda electoral provincial antes de las nacionales del 23 de octubre.
El radical K César Barbeito, delfín del actual mandatario Miguel Saiz, y el peronista Carlos Soria, intendente de General Roca, dirimen quién gobernará durante los próximos cuatro años Río Negro, un distrito donde la Unión Cívica Radical, a través de diferentes estrategias y acuerdos, mantiene el poder desde hace 28 años. La elección, además, definirá la conformación de la Legislatura unicameral local, integrada por 46 representantes y la de 20 jefes comunales. Según una encuesta realizada por la Consultora MB2, Soria llegó al cierre de campaña con una intención de voto de alrededor del 39 por ciento; unos diez puntos porcentuales por encima de Barbeito y muy lejos del 9 por ciento de las intenciones que recoge Magdalena Odarda, de la Coalición Cívica-ARI. La diferencia de Soria sobre Barbeito llega a los 15 puntos, según una medición de la consultora de Julio Aurelio. Números al margen, la elección de los 440 mil rionegrinos habilitados para sufragar –el 1,5 por ciento del padrón nacional– podría determinar el fin de la experiencia de cohabitación y
el retorno del peronismo puro
a la gobernación. “Después de veintiocho años vamos a tener un gobierno peronista”, se entusiasmó el senador Miguel Ángel Pichetto. “Tenemos el pleno respaldo del Gobierno Nacional y de la presidenta Cristina Kirchner, a quien la provincia le debe la totalidad de las obras públicas en marcha”, agregó Soria, en el marco de
una extensa caravana que lo llevó por el interior de Río Negro. Barbeito, por su parte, llamó a los votantes a “profundizar la relación con el Gobierno Nacional” y prometió “ayudar especialmente a las zonas afectadas por la erupción del volcán Puyehue”.
