–Cuál es la propuesta del canal y los desafíos a los que se enfrentan en el actual contexto?
–Nuestro desafío es poner a disposición de todos los chicos y las chicas del país contenidos de alta calidad que no sólo tengan el objetivo de educar, sino también el de entretener, dar a conocer, abrir ventanas a la cultura de todos los sectores, haciendo así un aporte para la construcción de la identidad. Como televisión pública nos proponemos contribuir a garantizar una distribución igualitaria de los bienes culturales y simbólicos. En un contexto muy marcado por una oferta bastante homogénea, la nueva señal se propone como un espacio que muestre y permita mostrarse a todos los chicos y las chicas del país, respetando sus particularidades.
–¿De qué manera logran unir entretenimiento y educación?
–Nosotros creemos que es posible –y así lo ha demostrado el canal Encuentro– hacer una televisión educativa de calidad, atractiva y entretenida. La clave es la forma en la que se trabajan los contenidos: evitar lo didáctico y las bajadas de línea; trabajar el humor, la sorpresa y la interactividad. Y hacer pie en la perspectiva lúdica que atraviesa el universo infantil: pensar formatos que permitan trabajar los contenidos desde las emociones, la experimentación, estimular en los chicos el juego, la imaginación y la creatividad.
–¿Cómo articulan la diversidad de culturas e identidades que se proponen mostrar con los contenidos de los programas?
–Partimos de la concepción de que la diversidad nos enriquece como sujetos y nos permite ir hacia otras culturas, encontrando en los otros respuestas que desconocíamos. Por eso proponemos contenidos que posibiliten conocer otros mundos que no forman parte de la experiencia directa; diferentes costumbres y modelos culturales que enriquezcan sus vidas. Se trata de promover y estimular actitudes de respeto, solidaridad y cooperación. En consonancia con el respeto por la diversidad, incorporamos la visión del mundo de las múltiples culturas originarias que habitan nuestro territorio, desde la voz de los niños y las niñas que las conforman hasta sus modos de expresión lingüística, artística y cultural.
–En los últimos años, los programas televisivos dirigidos a los más chicos los han convertido en meros espectadores –y consumidores– sin estimular su creatividad. ¿Cómo “combatirán” este fenómeno?
–En Pakapaka, los chicos y las chicas serán los protagonistas. Esto implica incorporar sus voces, sus maneras de ser, de expresarse y de vincularse con el presente, con el futuro que imaginan y con los sueños que habitan en sus imaginarios. Sus preocupaciones, intereses, emociones, sus modos de procesar la realidad y sus actividades son parte de la definición de contenidos de la señal. Por eso generamos espacios para que los chicos se expresen y desarrollamos contenidos audiovisuales considerando que en el proceso de crecimiento de los chicos surgen múltiples preguntas vinculadas tanto con la exploración y el conocimiento del mundo, de la sociedad en la que viven y de la vida cotidiana, como relacionadas con su propio universo emocional.

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