Inclusión y educación: hecho y por hacer

Año 5. Edición número 215. Domingo 1 de julio de 2012

Esta semana, el Consejo Federal de Ministros de Educación dio a conocer la resolución que comprende pautas para mejorar el aprendizaje en niveles inicial y primario. Una primera lectura puede resaltar los mecanismos de promoción; por ejemplo, que 1º y 2º grado se considerarán un bloque desde la perspectiva de la evaluación. Proponemos reflexionar sobre otros aspectos que esta medida convoca a tener en cuenta y debatir.
Como equipo hemos venido trabajando junto a experiencias que ponen el acento en la educación como un derecho. Por ejemplo, hemos participado del Proyecto Comunicación para la Inclusión, en la localidad de San Pedro (Jujuy), con alumnos/as, familias y docentes de cinco escuelas medias. Propusimos una reflexión acerca de la comunicación entre escuelas, familias y la comunidad durante tres años (2005-08). Algunos de los resultados tuvieron que ver con propuestas de transformación de la interacción entre familias y actores escolares. Otros resultados fueron sorprendentes: lo que parecía ser una dificultad de comunicación tenía que ver con la organización escolar, que a su vez estaba vinculada a la infraestructura edilicia, el mantenimiento escolar y la carencia de instalaciones apropiadas. Lo que este proyecto aportó a esas comunidades fue una oportunidad para debatir, proponer y realizar cambios, movilizados por la puesta en debate del tema comunicación, que a su vez permitió establecer relaciones entre problemas aparentemente no vinculados y que mostraron estarlo.
Otras experiencias en que hemos participado tienen que ver con relevar y analizar situaciones en escuelas de diferentes jurisdicciones que cuentan con matrícula en situación socioeconómica muy difícil, al haber sido invitados a participar del proyecto Todos pueden - Unicef Argentina. Se identificaron programas de lectura para toda una escuela; programas de atención de la diferencia académica diseñados y llevados adelante a través de un ciclo completo (es decir, no para “un alumno en un grado”, sino, por ejemplo, para todo el primer ciclo y en forma continua); planteos sobre los modos de usar el espacio escolar de formas novedosas en los recreos (por ejemplo, consultar y poner a debate con los niños y niñas las pautas que no permitían un uso democrático del espacio de recreo para todos, o instalar la idea de que en los recreos se puede escuchar música y variar los géneros musicales para ir conociendo otros diferentes), entre otros. Estos aspectos construyen climas escolares inclusivos, orientan un enfoque hacia el aprendizaje escolar que va más allá de una medida aislada, y constituyen la puesta en marcha de políticas educativas que sostienen a la escuela como un derecho para todos, porque hay diversos actores que la construyen día a día y habitan la escuela de formas diferentes.
Otro ejemplo en que participamos es en la propuesta, diseño y elaboración de materiales. En algunos casos hemos tenido la posibilidad de trabajar junto a docentes y especialistas que han elaborado propuestas bilingües durante años y que en algún momento dan el paso de realizar materiales de trabajo para el aula (libros, afiches, fichas de trabajo) bilingües y monolingües en idiomas distintos (Wichi, por ejemplo). Nuevamente, en esos casos se pone en juego una capacidad creativa, una propuesta técnico-pedagógica adecuada, una búsqueda de consenso con la comunidad educativa y una concreción material que permite, a su vez, sostener una política que existe y que para concretarse debe poner en marcha algo aún por hacer: hacer efectivo que otras lenguas constituyen el espectro argentino para el aprendizaje escolar, en este caso.
En el centro de estos ejemplos está puesto a debate qué significa el ejercicio del derecho a una educación pública y de calidad. Común a todos ellos es haber adoptado una mirada descentrada al salir de un punto de vista único, considerar otros y construir a partir de ellos algo diferente, siempre por hacer. Ejercitar esa mirada permite un tipo de actitud que se basa en una búsqueda constante por comprender la realidad como un conjunto de situaciones heterogéneas, no predecibles, pero al mismo tiempo, posibles de ser puestas a debate, interrogadas y sometidas a validación a partir de propuestas en conjunto.
Nuestro rol, en todos los ejemplos comentados, es el de un equipo que acompaña, piensa en conjunto con otros y dispone sus recursos para concretar las ideas. Son los docentes, los directivos, las familias, las comunidades, los autores de sus experiencias de cambio, y estamos honrados de haber podido acompañarlos.
Desde la experiencia concreta de nuestro trabajo, entonces, recibimos la Resolución del Consejo Federal con optimismo y expectativa, ya que, como indicaron algunas de las declaraciones que se escucharon esta semana, responde a legitimar procesos de aprendizaje conjunto que han venido teniendo lugar y merecen ser escuchados, sostenidos y apoyados. También resulta esperanzador que se piensen las medidas no como una situación administrativa (“la promoción de grado”), sino como una propuesta sobre qué es aprender y enseñar.

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