Justa, libre y soberana

Año 4. Edición número 183. Domingo 20 de noviembre de 2011

El 20 de noviembre, en conmemoración de la Batalla de la Vuelta de Obligado del año 1845, se celebra el Día de la Soberanía Nacional. La idea de “soberanía nacional” presenta diversas aristas, tal como se proclamaba desde el Preámbulo de la Constitución Nacional de 1949, en donde se ratificaba “la irrevocable decisión de constituir una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”. Desde 2003 a la fecha se han realizado avances significativos para asegurar una mayor soberanía e independencia económicas. Algunas de las principales acciones han tenido que ver con i) la priorización del mercado interno como fuente primordial del crecimiento a través del fortalecimiento de la demanda doméstica por la vía de un incremento sostenido de la masa salarial, el subsidio al consumo de servicios públicos y la articulación de varios programas de transferencias sociales, que van desde las pensiones no contributivas hasta la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo; ii) la reindustrialización de la economía, a contramano del proceso más general de primarización que ha sufrido el resto de Latinoamérica, poniendo el eje del crecimiento en la producción de bienes transables de carácter industrial, un sector que contribuye como ningún otro a la generación de empleo y valor agregado local; iii) el creciente desendeudamiento a través de la reestructuración de la deuda externa y la cancelación anticipada con el FMI; y iv) el sostenimiento de un tipo de cambio competitivo y la implementación de retenciones a las exportaciones, que evitaron las tendencias revaluatorias y permitieron un proceso sostenido de acumulación de reservas. En conjunto, estas acciones permitieron ampliar el margen de acción de la política económica sin tener que someter las medidas y resultados al examen de los “técnicos” –pretendidamente apolíticos– del FMI y de otros organismos multilaterales. Sin embargo, más allá de los logros, que permitieron devolver a nuestro país buena parte de la soberanía e independencia económica perdidas, ¿qué significa hoy en día “profundizar el modelo” en este sentido? En primer lugar, se debe mantener el rumbo en las políticas que han sido implementadas de manera exitosa. A ese respecto, se debe i) continuar priorizando la política de desendeudamiento, evitando la vuelta a los mercados externos, ii) sostener el superávit de cuenta corriente a través de un manejo inteligente y estratégico de la política comercial, con el objetivo de mantener a raya el fantasma de la restricción externa, aunque sin descuidar los beneficios que ofrece la integración al mundo, y iii) continuar fortaleciendo el mercado doméstico y la producción local como principales fuentes de crecimiento. En segundo lugar, se deben revisar aquellas políticas que no es inteligente mantener ante el cambio en la coyuntura internacional y su impacto sobre la economía local, tales como la política indiscriminada de subsidios, priorizando su entrega hacia los hogares más necesitados y hacia las industrias menos competitivas. Por último, se deben implementar acciones de carácter novedoso, entre las que se destacan i) la necesidad de mejorar el paquete regulatorio hacia la inversión extranjera, de modo de continuar mejorando la calidad de los proyectos de carácter productivo que se radican en el país y de asegurar impactos positivos netos sobre el Balance de Pagos, y ii) poner en marcha un plan de desarrollo productivo integral que permita consolidar los logros obtenidos y dar un salto definitivo en materia de industrialización.

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  • Los siete años transcurridos desde la asunción de Néstor Kirchner, en 2003, fueron testigos de una indudable recomposición. La economía pudo ser encaminada en una trayectoria expansiva que le permitió recuperar el terreno perdido muy rápidamente y retomar luego la senda de un crecimiento que no se conocía desde hace décadas.

  • No podríamos tener un presente como el que tenemos ni un futuro tan promisorio de no haber hecho posible el cambio de paradigma iniciado en el 2003, cuando recuperamos nuestra identidad nacional y la capacidad de decir “no” a las recetas que nos querían imponer desde afuera. Este año hemos retomado el sendero de fuerte crecimiento económico: en ocho meses la actividad aumentó el 9,1 por ciento.

  • Achicamiento del espectro productivo, desaparición de fábricas y expulsión de mano de obra fueron las principales consecuencias del modelo neoliberal que, con matices, rigió la política económica en nuestro país entre 1973 y 2003. El minucioso relevamiento realizado por Daniel Azpiazu en La concentración en la industria argentina a principio del siglo XXI confirma y pone números concretos a la profunda destrucción que sufrió el tejido productivo durante esas tres décadas. El resultado del trabajo es concluyente.

  • En lo fundamental, la política macroeconómica abarca la conducción de las finanzas públicas, la moneda y el tipo de cambio. En estas materias, desde la salida de la crisis del 2001/02 hasta la actualidad, se ha producido un desplazamiento desde el paradigma neoliberal hacia otro en las antípodas que puede definirse como "desarrollo endógeno", "desde dentro" según la expresión de Osvaldo Sunkel, "nuevo desarrollismo" conforme a Luiz Carlos Bresser Pereira, "competitivo productivo" de acuerdo a Eduardo Curia o, sencillamente, "vivir con lo nuestro".

  • Medidas recientes, referidas a la regulación de las importaciones de algunos alimentos, han dado lugar a voces de alarma sobre las eventuales graves consecuencias que las mismas provocarían sobre el comercio internacional del país, incluyendo, represalias de los gobiernos de los países supuestamente afectados. Uno de ellos, Brasil, a través de funcionarios competentes, han descartado esa posibilidad. En realidad, esas medidas cuya existencia, naturaleza y alcances, parecen aun indeterminados, constituirían, en el peor de los casos, motivo de diferendos comerciales entre países.

  • La Argentina enfrenta dos problemas estructurales relacionados pero de índole diferente. Por un lado, evitar que se produzca un estrangulamiento externo que pueda restringir o incluso revertir la expansión de la economía. Pero también se encuentra pendiente la cuestión del desarrollo y la competitividad en los sectores de la producción tecnológicamente más avanzados, hecho que atañe tanto al crecimiento en el corto y mediano plazo, como a la dinámica de la acumulación del capital y el tipo de inserción del país en el mercado mundial.