Paralelamente a la propuesta de llevar los haberes jubilatorios al 82% móvil, una porción de la oposición –apuntalada por los medios de comunicación hegemónicos– volvió a la carga con el supuesto mal uso que desde la administración pública se realiza con los fondos previsionales. Concretamente, y con escasa rigurosidad argumentativa, plantean que en lugar de utilizar “la plata de los jubilados” como asistencia de inversión a actividades productivas debería servir para mejorar los haberes. Por un lado, ocultan que de los fondos que administra la Anses, sólo el 60% proviene de los aportes previsionales. Pero además, no tienen en cuenta que la utilización de esos fondos para procesos de desarrollo no sólo puede generar una cierta rentabilidad sino que además fomentan la creación de nuevos empleos y en consecuencia un aumento de los aportantes al sistema previsional. No hace falta irse muy lejos para encontrar ejemplos exitosos en este sentido. En Brasil, la mitad del fondeo del poderoso Banco Nacional de Desarrollo (Bndes) proviene del Fondo de Amparo al Trabajador y no sólo ha permitido garantizar el pago de haberes a los jubilados de aquel país, sino que además se constituyó en la herramienta fundamental que explica el crecimiento industrial evidenciado en los últimos cincuenta años.
O mais grande do mundo. El Bndes se fundó durante el gobierno industrialista de Getulio Vargas, en 1952. Se trata de una institución que en su totalidad pertenece al Gobierno Federal. Un artículo de la Constitución establece que el 40 por ciento del Fondo de Amparo al Trabajador tiene como destino fijo al Bndes. Su envergadura es semejante a la de cualquier organismo multilateral: sus activos valuados en 120 mil millones de dólares representan la mitad que los del Banco Mundial, pero prestó cinco veces más que éste y una vez y media que los del Banco Interamericano de Desarrollo. Pero en préstamos quintuplicó al primero y septuplicó al segundo.
“El Bndes se financia significativamente con los fondos de la previsión social, lo que le permite mantener el valor real de esos montos incrementados por la tasa de interés que si bien son mas bajas que otras tasas de mercado, no dejan de ser positivas. Esto protege los ahorros de los jubilados y a la vez genera un impacto positivo en la economía”, sostiene Alfredo García, economista jefe del Banco Credicoop.
El hecho de contar con aportes previsionales le asegura al banco un flujo constante de ingresos. Pero la eficacia con la que se ha manejado en más de estos cincuenta años de historia permiten que la mitad de lo que presta actualmente provenga del repago de préstamos ya otorgados. Es decir que aquellos fondos de pensión apalancaron para que hoy el banco se constituya en la principal fuente de financiación a largo plazo de Brasil.
Por su peso específico, el Bndes se ha constituido en una pieza clave en la economía brasileña. La dirección de sus préstamos fue acompañando el desarrollo económico del país. Así, en sus inicios destinó sus fondos a proyectos de infraestructura, ferrocarriles y electricidad. En los ’70 los volcó a la importación de insumos y bienes de capital. Durante la década del ’90 participó en los procesos de privatización y con la llegada de Lula al poder retomó su interés por obras de infraestructura e industria y además pasó a ocupar un rol importante en la financiación de programas sociales.
Un caso paradigmático de la importancia del Bndes en el desarrollo brasileño lo representa su vínculo con la empresa de aviación Embraer. Al ser la industria aeronáutica un sector con capacidad para generar actividades externas, entre 1998 y 2002 los desembolsos anuales para Embraer pasaron de 3,8% al 13,88 del total. Esto le permitió a la compañía aumentar su facturación de 377 a 2.600 millones de dólares y pasar de 0,5% al 4,3% su participación en las exportaciones brasileñas.
Un Bndes argentino. Desde que el Estado argentino volvió a tener el control de los fondos previsionales, en más de una ocasión tanto desde el Ministerio de Economía como desde la Anses manifestaron el deseo de crear un organismo similar al del Bndes. El extinto Banco Nacional de Desarrollo fue una mala copia de la experiencia brasileña. La institución fue disuelta en 1993, teniendo una cartera de créditos incobrables de 6.000 millones de dólares, de la cual más de la mitad era deuda de los una veintena de grandes grupos económicos.
De crearse una nueva entidad, su perfil y destino sería totalmente diferente al del Banade. La idea que alguna vez esbozó el ministro Amado Bodou es la de tomar la infraestructura del Banco de Inversión y Comercio Exterior (Bice) como base de la futura entidad. Dicho banco está bajo la supervisión del Banco Central, cuya titular Mercedes Marcó del Pont, es una impulsora de este tipo de iniciativas. El Bice tiene la particularidad de que opera con muy bajos costos de intermediación y cuenta con muy buenos equipos gerenciales de análisis crediticios. Como sucede con el Bndes y el FAT, en el proyecto de técnicos de Bodou y el titular de la Anses, Diego Bossio, la idea es destinar un porcentaje fijo de los ingresos mensuales de este organismo para que el nuevo banco cuente con un flujo constante de financiamiento.
Para Alfredo García, por particularidades que muestra la economía argentina, un Banco de Desarrollo en nuestro país tendría que tener algunas diferencias con el Bndes. “En Brasil, los principales destinatarios de la financiación son las grandes empresas tanto de capitales nacionales como extranjeros y muy en menor medida se financia a las Pymes. Si tuviera que pensarse en un Bndes en la Argentina debería apuntarse a este tipo de empresas que son las que más necesidades tienen de financiamiento y además son las que más aportan para el sistema previsional ya que son las que demandan más empleo”, asegura.
El economista del Credicoop entiende que si el fondeo de esa entidad proviene de los fondos de pensión provocaría un circuito virtuoso en el sistema previsional. “Hay que tener en cuenta que en la medida que esos fondos se inviertan a nuevas actividades, eso genera mayor cantidad de trabajadores que a su vez aportan mayor cantidad de fondos al sistema previsional. Con lo cual, es quizás más virtuoso todavía porque en definitiva si aumento las posibilidades de ingresos compenso de alguna manera la menor rentabilidad que puedo lograr por el lado de las operaciones al prestar dinero con tasas bajas”, remata.
