La economía social como opción productiva
En el marco del V Congreso Internacional de Economía y Gestión, y del Pre-encuentro de la Red Latinoamericana de Investigadores en Cooperativismo, se presentó días pasados en la Universidad de Buenos Aires el estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “El cooperativismo de trabajo en la Argentina, contribuciones para el diálogo social”.
“El cooperativismo de trabajo plantea un camino basado en la promoción del trabajo decente y de inclusión para el desarrollo del diálogo social”, señaló a la agencia de noticias Ansol, Daniel Pujol, integrante del Programa de Diálogo Social en América latina de la OIT, y el primero en tomar la palabra. En su exposición, marcó la necesidad de “profundizar la reflexión del mundo cooperativo” y definió a la economía social “ya no como un remedio a la crisis laboral, sino como una opción productiva”.
En similar sintonía se expresó Eduardo Scarano, secretario de Investigación y Doctorado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, quien además trabajó en el programa Cooperativas de la OIT en Ginebra, Suiza. Scarano detalló los cuatro pilares que distinguen a las cooperativas en el desarrollo del “trabajo decente”: en primer lugar, el desarrollo del aspecto social frente al económico; luego, el rápido crecimiento en los últimos años; en tercer lugar, la protección social como convergencia de la relación institucional con los asociados y por último, el diálogo social, ya que la cooperativa presenta la voz y los intereses de actores sin representatividad tradicional.
Por su parte, Mirta Vuotto, integrante del Centro de Estudios de Sociología del Trabajo de la UBA e investigadora del Programa Regional para la Promoción del Diálogo y la Cohesión Social en América latina, se refirió a la necesidad de establecer e identificar a los actores en el ámbito de la Economía Social, más concretamente en el cooperativismo. En esta línea presentó la publicación de la OIT y definió tres modelos de cooperativas de trabajo: el integrado, cuando la cooperativa se conforma desde el principio con una visión a futuro por parte de los asociados fundadores; el reivindicativo, surgido como una salida ante la crisis del 2001; y el inducido, tal el caso de las cooperativas impulsadas por el Estado como forma de generar puestos de trabajo y enfrentar la desocupación.
El estudio revela que existen alrededor de 7.300 cooperativas de trabajo surgidas desde el Estado. “Muchos procesos fueron pasando de tener un modelo inducido a uno integrado”, señaló Vuotto. “un ejemplo es el de la Fecootraun Varela (Federación de Cooperativas de Trabajo Unidas), que pasa por un estadio de transición importante”, remarcó poco antes del cierre de la presentación.

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