“La guerrilla es un chivo expiatorio para voltear al presidente Lugo”

Stella Calloni.
La corresponsal en Buenos Aires del diario mexicano La Jornada y autora del célebre libro Los años del Cóndor, acaba de llegar de Asunción y después de hablar con periodistas, campesinos y organismos de derechos humanos, hace su análisis.

Paraguay es una caldera. Por estos días, en la tierra guaraní se habla de una guerrilla marxista-leninista que secuestra hacendados sojeros, de un posible golpe de Estado contra el presidente Fernando Lugo y, por si fuera poco, cinco provincias están militarizadas bajo un Estado de excepción cuyo enemigo puede ser –según quién cuente la historia– el crimen organizado, el narcotráfico o la insurgencia guevarista. Stella Calloni, corresponsal en Buenos Aires del diario mexicano La Jornada y autora del célebre libro Los años del Cóndor, acaba de llegar de Asunción y después de hablar con periodistas, campesinos y organismos de derechos humanos, advierte que “el asunto del supuesto Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) es una burla. Ninguna guerrilla puede maniobrar en un territorio tan chico y minado de presencia militar. En realidad, un sector del gobierno acorraló a Lugo con esta conspiración para acelerar el golpe de Estado en marcha”.
–¿El Ejército del Pueblo Paraguayo está más cerca de la realidad o de la ficción?
–Estuve hace poco en Paraguay y los periodistas amigos se burlaban del asunto del EPP. Nadie conoce su cabeza política y, sobre todo, la pregunta que nos hacemos todos es quién puede maniobrar en un territorio tan chico como el Chaco Paraguayo y súper intervenido por paramilitares a las órdenes de los capataces sojeros y por la propia oficialidad paraguaya, que está rastrillando hasta el último confín. En realidad, el ministro del Interior Rafael Filizzola compró las teorías del Comando Sur de guerra de baja intensidad y firmó en el 2009 un convenio con el gobierno de Álvaro Uribe para capacitar a las tropas paraguayas en la doctrina anti-insurgente y así batallar a un enemigo interno al estilo del Ejército colombiano contra las Farc.
–¿Y el jefe de Estado qué rol juega en este escenario?
–Lugo está entre la espada y la pared. Su gobierno tiene una extrema debilidad, el vicepresidente lo amenaza con hacerle un juicio político y el Partido Colorado aún controla el Congreso y el Poder Judicial. En esa coyuntura, Lugo pudo frenar la ampliación del ejercicio militar-humanitario con los Estados Unidos denominado Nuevos Horizontes pero careció de fuerzas para decirle no al Estado de excepción en la frontera norte. Claro, la oposición paraguaya quiere desplazar a Lugo y hacerse del poder. Por eso, lo están forzando a situaciones que lo están dejando mal parado con su propia base social. El presidente todavía conserva algo de apoyo crítico pero si se profundizan desde el Ejecutivo las medidas contra-insurgentes como el estado de excepción, el final de Lugo en el gobierno se puede ir precipitando.
–¿Pudo hablar con la población de las provincias militarizadas?
–Sí, las organizaciones campesinas de Concepción y San Pedro vienen denunciando desalojos y procesos penales contra sus líderes. Pero eso no es nuevo, los organismos de derechos humanos advierten que en los últimos dos años se registraron más de 200 desapariciones políticas en el Chaco Paraguayo. Es un territorio hostil, no sólo por el narcotráfico y el crimen organizado, ahí los sojeros pisan muy fuerte y no quieren ningún tipo de resistencia, menos hablar de reforma agraria.
–Brasil firmó un convenio con Paraguay para cooperar en la defensa de la frontera común, ¿eso puede ayudar?
–Claro. Lugo acaba de decir en la última reunión de Unasur que, hoy por hoy, sólo los gobiernos amigos de la región lo sostienen en el poder. Es lógico, un golpe a lo Honduras sería trágico para el Mercosur.

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Comentarios

muy buena nota
victor rehel
bariloche

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