La política macroeconómica de vivir con lo nuestro

La crisis de 2001 clausuró el período de la hegemonía neoliberal inaugurado con el programa económico del 2 de abril de 1976. (NA)

En lo fundamental, la política macroeconómica abarca la conducción de las finanzas públicas, la moneda y el tipo de cambio. En estas materias, desde la salida de la crisis del 2001/02 hasta la actualidad, se ha producido un desplazamiento desde el paradigma neoliberal hacia otro en las antípodas que puede definirse como "desarrollo endógeno", "desde dentro" según la expresión de Osvaldo Sunkel, "nuevo desarrollismo" conforme a Luiz Carlos Bresser Pereira, "competitivo productivo" de acuerdo a Eduardo Curia o, sencillamente, "vivir con lo nuestro". Es oportuno volver a comparar ambos paradigmas. Para tal fin conviene observar que, la política macroeconómica, siempre forma parte de una concepción más amplia que incluye la estrategia de desarrollo y los medios necesarios para ejecutarla.

Neoliberalismo. Para este paradigma, la estructura productiva debe resultar de su adaptación a las señales, del orden global, que decide su inserción en la división internacional del trabajo. La economía argentina no es un sistema de relaciones, tejido al interior del espacio nacional, sino un segmento del mercado mundial, el cual determina la asignación de recursos y la distribución del ingreso. Respecto de los medios, el neoliberalismo supone la incapacidad de los recursos humanos propios (para gestionar los conocimientos avanzados) y la insuficiencia del ahorro interno (para financiar la acumulación de capital necesaria para el crecimiento). Desde estas perspectivas, es inviable un desarrollo industrial que incluya las actividades de la frontera tecnológica en un entramado integrado y competitivo. El único y mejor de los destinos posibles para el país es ser el "granero del mundo". Al mismo tiempo, más rápido será su desarrollo cuanto mayor sea la participación del capital extranjero en la formación de la capacidad productiva y la organización de los mercados.
La política macroeconómica neoliberal es consistente con su estrategia de desarrollo y el supuesto de la insuficiencia de los recursos propios. Por lo, tanto, respecto de los pagos internacionales, cuanto mayor sea el déficit financiado con préstamos extranjeros e inversiones privadas directas, mayor la acumulación de capital y el crecimiento. En las finanzas publicas, si existe crédito externo disponible, el déficit fiscal aumenta el gasto y estimula el desarrollo. En este escenario, mientras exista acceso al crédito internacional o la asistencia contingente del FMI, las reservas internacionales del Banco Central constituyen un empleo estéril o mal remunerado de recursos. El tipo de cambio "de equilibrio" debe ser determinado por la oferta y demanda de divisas, pero puede incluir la paridad nominal ajustable conforme a un programa (la "tablita" de fines de la década de 1970) o el tipo de cambio fijo (la convertibilidad del uno a uno, en la de 1990). Es irrelevante el tipo de cambio "real" que refiere, la paridad nominal, a la evolución de los precios internos y otras variables significativas. Por la tanto, la relación entre el tipo de cambio y la competitividad de la producción domestica de bienes y servicios transables, es decir, sujeta a la competencia internacional) no tiene importancia alguna. En definitiva, la política económica se limita a "transmitir señales amistosas a los mercados", que son los que tienen la última palabra.

"Vivir con lo nuestro". Está en las antípodas del paradigma neoliberal y forma parte de una estrategia de desarrollo para la formación de una estructura productiva integrada y abierta, capaz de gestionar el conocimiento, generar empleo a niveles crecientes de productividad y mantener una relación simétrica, no subordinada, con el resto del mundo. Esta estrategia parte del supuesto que la Argentina cuenta con los recursos humanos capacitados para gestionar el conocimiento y con los recursos materiales, incluyendo el ahorro interno, necesarios para crecer con sus propios medios. Este enfoque incluye la incorporación de recursos del exterior, vía el crédito internacional y la inversión privada directa para incorporar tecnología y acceder a terceros mercados, pero la reduce a una función complementaria, no sustitutiva, del ahorro interno y el liderazgo de las políticas públicas y la iniciativa privada nacional. Sobre estas bases, el Estado cuenta con los medios indispensables para promover la estrategia y responder con eficacia a las turbulencias financieras internacionales y los cambios en el comercio mundial.
La política macroeconómica procura fortalecer la competitividad de la producción interna sujeta a la competencia internacional, abrir espacios de rentabilidad que retengan el ahorro interno en la ampliación y transformación de la capacidad productiva y promover la estabilidad razonable de precios. De allí la importancia d Por las mismas razones, es preciso operar con superávit en la cuenta corriente del balance de pagos y un nivel adecuado de reservas internacionales en el Banco Central. De ese modo, el carril fundamental de la inserción internacional no son las finanzas sino la expansión del comercio internacional.
En la política macroeconómica de "vivir con lo nuestro", es esencial el equilibrio de las finanzas públicas y la reducción de la deuda a niveles manejables con recursos propios. El régimen cambiario se basa en la flotación administrada de la paridad, para sostener un tipo de cambio de "equilibrio desarrollista" (TCED). Es decir, una paridad, que fortalezca la competividad de toda la producción sujeta a la competencia internacional, registre un superávit confortable en la cuenta corriente del balance de pagos y acumule un nivel adecuado de reservas internacionales para responder a los shocks externos u otras contingencias. La política monetaria funcional al TCED, implica la administración de los resultados de la operación del Banco Central en el mercado de cambios, los límites a los préstamos al Tesoro y la regulación de la oferta monetaria en función de la demanda de dinero, la situación de la coyuntura y la evolución del nivel general de precios.
La experiencia histórica. Este contrapunto entre las políticas macroeconómicas del neoliberalismo y de "vivir con lo nuestro", forma parte de la historia contemporánea de la economía argentina. La última versión de la primera tuvo lugar en la década de 1990. La apertura irrestricta al capital extranjero, la venta de YPF, las telecomunicaciones y los principales activos públicos, la extranjerización de las mayores empresas privadas, el endeudamiento sin límites, la sobrevaluación cambiaria y la pérdida de competitividad de la producción nacional, culminaron, en 2001/2, con la peor crisis de la historia económica argentina. La misma clausuró el período de la hegemonía neoliberal inaugurado con el programa económico del 2 de abril de 1976.
Desde la salida de la crisis, predominó una política macroeconómica cercana al paradigma de "vivir, con lo nuestro", lo cual, es la principal causa de la recuperación de la economía argentina en el transcurso de esta década.

Países emergentes. Como ha sucedido en otras circunstancias del pasado, los acontecimientos recientes de la economía argentina anticipan o reflejan procesos más amplios de alcance global. En efecto, la crisis local del 2001/02 anticipó el descalabro financiero internacional iniciado, a fines del 2007, por la falencia de las hipotecas subprime en los Estados Unidos ampliado, poco después, por la caída de Lehman Bros. Respecto del relevo del paradigma neoliberal por el de "vivir con lo nuestro", un artículo reciente de Roberto Frenkel (BAE, 28.7.2010), da cuenta de los nuevos fundamentos de la política macroeconómica en los países de desarrollo emergentes, comparables con los cambios producidos en la realidad argentina. Como en nuestro caso, esos nuevos fundamentos permitieron a los países emergentes responder con éxito al impacto del descalabro financiero internacional, mantener el comando de sus políticas macroeconómicas y sostener ritmos apreciables de crecimiento.

Promedio: 4.8 (12 votos)
Seguinos en Twitter
Print preview icon

Otras notas

  • Cuando se tratan los problemas de la acumulación de capital en la economía argentina, se emplea, con mucha frecuencia, la expresión "atraer inversiones". La misma sugiere que inversiones son fundamentalmente las que vienen del exterior como préstamos, compra de activos locales, creación de capacidad productiva o ampliación de la existente. Implica, asimismo, que el ahorro interno, las empresas locales y el sector público, no cuentan con los recursos ni con la capacidad, para realizar las inversiones necesarias para el desarrollo del país.

  • En el último cuarto del siglo pasado y primeros años del actual, entre todas las economías que integran el orden mundial, el comportamiento de la argentina fue el peor. En ningún otro caso significativo, se registró, en el periodo abarcado entre 1975 y 2002, una caída del PBI per capita del 10%, y del industrial en 40%, un profundo deterioro de todas las variables sociales y, finalmente, un caos macroeconómico que provocó el default sobre la deuda externa.

  • En las recientes Jornadas Monetarias y Bancarias Organizadas por el Banco Central, se pasó revista al impacto de la crisis internacional sobre la conducción de los bancos centrales y, en un sentido más amplio, a la estrategia de desarrollo de los países emergentes en la globalización del orden mundial. La conclusión principal es que la crisis y las tendencias recientes del orden mundial han puesto fin al Consenso de Washington. Es decir, al paradigma neoliberal que fundamentó las políticas que desencadenaron la crisis como, anticipadamente, sucedió en la Argentina en la debacle del 2001/02.

  • El problema. Las exportaciones, las inversiones extranjeras en activos locales y el crédito foráneo constituyen la capacidad corriente de pagos externos (CPE), es decir, las divisas disponibles, sin emplear reservas, para realizar las importaciones de bienes y servicios y la salida de capitales. Las exportaciones generan divisas propias resultantes de la producción interna. Las que provienen de las inversiones extranjeras tienen como contrapartida compromisos de remisiones de utilidades y eventuales retornos de las inversiones a los países de origen.

  • En la actualidad, Argentina ha logrado remover las restricciones externa y fiscal. Esto configura una realidad económica radicalmente distinta a la del pasado, es decir, una nueva economía argentina. Es ahora posible sostener los equilibrios macroeconómicos en los pagos internacionales y las finanzas públicas, con recursos propios. Esto proporciona autonomía y fortaleza para resistir tensiones como, por ejemplo, una crisis mundial de gran escala como la actual, sin que la economía nacional descarrile.

  • Los actuales desequilibrios de la economía mundial culminaron en el descalabro financiero iniciado a fines del 2007 y, en los últimos meses, la crisis en varios países de la Unión Europea y en el régimen comunitario. En notas anteriores, exploré la naturaleza de estos problemas y las relaciones entre los desequilibrios de las principales economías, la desregulación financiera y el predominio de la especulación en las transacciones monetarias internacionales. En un estudio reciente (Global economic prospects: the recession may be over but what next? South Centre.