La punta del ovillo

Año 3. Edición número 147. Domingo 13 de marzo de 2011

Hace ya unos cuantos años, en distintas villas de la ciudad se promete la construcción de viviendas en predios cercanos. Sus habitantes ven crecer los barrios y ven la imposibilidad de acceder a una casa y a la ciudad. Crece la cantidad de inquilinos en condiciones de hacinamiento. Algo similar sucede en muchos de los conjuntos habitacionales en los que viven sectores de bajos recursos, en donde las nuevas generaciones no tienen chance ni de comprar ni de alquilar una casa o un departamento.
La construcción de unas pocas viviendas es abrir una canilla en el medio del desierto, pero fundamentalmente en el medio de una gran confusión. La gente está desinformada, incluso aquellos que van a ser relocalizados a la brevedad, y se carece de la más mínima posibilidad de participación. No existe un plan de viviendas consistente y que supere la mera coyuntura judicial. Inclusive, no se cumple con sentencias que obligan a mejorar los barrios de la zona sur y que llevan años de reclamos por parte de los vecinos.
La paz en la zona sur va a venir, no cuando se pongan de acuerdo las fuerzas policiales, sino cuando todos los vecinos de escasos recursos puedan acceder a una vivienda por derecho o tengan la seguridad de que en un término razonable van a hacerlo. Los cientos de miles que necesitan vivienda la necesitan ahora y no les sirve en 10 años. Por otra parte, debería pensarse en redistribuir en distintas zonas de la ciudad los conjuntos habitacionales y no concentrarlos en la zona sur, donde faltan escuelas y centros de salud y por otra parte atacar los sistemas de corrupción vinculados al acceso a la vivienda, al mismo tiempo que la relevancia del tema debería verse reflejada en el presupuesto. Estos hechos, a su vez, muestran el fracaso de una focalización de las políticas sociales, y en particular las microscópicas.

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Otras notas

  • Datos recientemente difundidos del Censo 2010 señalan que existen hoy en la Ciudad de Buenos Aires 341 viviendas ociosas, esto es, el 23,9% del total. Este porcentaje, que supera en casi 6 puntos a la media nacional, contrasta con la situación de emergencia habitacional de la ciudad: 119.000 porteños y porteñas habitan viviendas precarias –casillas, ranchos, piezas en inquilinatos, pensiones o locales no construidos para habitación– y en los últimos 10 años el crecimiento de la población en villas superó el 50%.

  • Que más de 900 millones de personas no tengan vivienda segura en este planeta, significa uno de los fenómenos sociales más crónicos, aunque silencioso, de nuestro tiempo. América latina vio crecer este déficit de vivienda desde 1982 y ya afecta a 28 milllones de familias. Por su población, China registra la escala de mayor impacto, pero desde 2008 en los Estados Unidos unas 207 mil familias pierden su vivienda cada 12 meses.

  • Un nivel de hacinamiento del 20 por ciento de la población de la Ciudad. Sólo dos de cada 10 porteños en calidad de propietarios. Podrían ser noticias de hoy pero son noticias de ayer, exactamente de los censos hechos a principios de la década del ’40, hace 70 años. Actualmente, la población en situación de emergencia y hacinada llega a 500 mil personas. “Casi la mitad de ellas vive en villas, 82 mil en complejos habitacionales y 30 mil en asentamientos precarios”, señala Mauro Arlando, especialista en vivienda.

  • En reclamo de viviendas dignas y exigiendo el cumplimiento de la Constitución provincial, a lo largo de esta semana, un grupo de la comunidad Qom (toba) cortó en la provincia de Formosa la ruta de acceso a la capital provincial que constituye la principal conexión con Paraguay.
    “Muchos de los hermanos fueron relegados. No les dieron viviendas, los discriminaron”, denunció Israel Alegre uno de los líderes de la comunidad.

  • Durante la semana pasada, Argentina y Uruguay intercambiaron experiencias sobre políticas de vivienda.

  • A pesar de todas las señales de empeoramiento que ha evidenciado en los últimos 5 años, una de las deudas más ignoradas por la Ciudad estalló esta semana, cuando nadie lo esperaba y en menos de 48 horas mostró que su dimensión es mucho mayor de lo previsto. La crisis habitacional porteña, según reconoció el propio jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, tiene un déficit de 100.000 viviendas, pero los números elaborados por distintos organismos públicos y privados indican que ya superó los 500.000 afectados en la Ciudad de Buenos Aires.